Las Palmas de Gran Canaria ha sufrido un varapalo con uno de sus proyectos más importantes: la obra que pone la guinda al corredor verde de la ciudad ha quedado desierta. ¿El motivo? Ninguna empresa presentó una oferta en el concurso público para ejecutarla.
Es la séptima fase de una iniciativa que busca unir parte de la capital con caminos llenos de vegetación desde Tamaraceite hasta el Parque de La Ballena. Financiado con el Fondo de Desarrollo de Canarias (FDCAN), los trabajos tenían un presupuesto de 379.675,19 euros.
Obra desierta
Quizás ahí está la clave para entender el asunto —aunque por el momento no existe una confirmación oficial—. Es habitual que cuando las compañías no consideran suficiente una partida presupuestaria, dejan pasar la posibilidad de acceder a un contrato público promovido por la administración.
La red de conectores verdes —que así se llama la última parte del proyecto— quedó desierta el pasado 18 de junio. Es lo que refleja un decreto de la Concejalía de Urbanismo al que ha tenido acceso Atlántico Hoy. El documento recoge que la decisión se tomó el 7 de mayo.
Sin ofertas
Ese día, del que han pasado casi dos meses, se reunió la Mesa de Contratación para proceder al acto de apertura del procedimiento. O, dicho con otras palabras, dar el paso de adjudicar la obra. El problema llegó cuando se percataron de que no se había presentado ni una empresa.
Como consecuencia, se vieron en la obligación de anular las autorizaciones de gasto que preveían invertir: una de 379.675,19 euros —que corresponde al presupuesto base de licitación— y otra de 37.967,52 euros —un colchón del 10% que guardan las instituciones—.
Proyecto bloqueado
El corredor verde pretende plantar más de 10.300 ejemplares entre árboles y arbustos. Todo con el objetivo de unir unos 460.000 metros cuadrados en un tramo que conecta Tamaraceite con Ciudad Alta. Varias partes van bien encaminadas, pero otras se encuentran atascadas.
Uno de los dos que ya han sido inaugurados es la parte de Hoya Andrea con 22.000 metros cuadrados renaturalizados en pleno entorno urbano. Incluso cuenta con hoteles de insectos y refugios para aves a lo largo de los senderos. En definitiva, se trata de un ecosistema en proceso.

Espacios recuperados
El lagartario de Tamaraceite, una de las partes más llamativas del corredor verde, también está terminado. Lo que busca es proteger al lagarto de Gran Canaria, una especie considerada de alto valor ecológico que forma parte del imaginario de casi cualquier punto de la Isla.
Con 22.500 metros cuadrados recuperados a lo largo de todo el entorno, dispone de senderos, zonas de estancia y paneles divulgativos sobre la fauna y la flora. La intención del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria es convertir el espacio en un punto de educación ambiental.

Más retrasos
Tampoco se encuentran en un mal punto las fases que pasan por Los Tarahales y Las Torres —las dos ya están adjudicadas—, ni tampoco la del barranco de La Ballena —actualmente en licitación—. Ahora bien, ¿qué ocurre con la parte que afecta a la zona de La Mayordomía?
La respuesta es clara: el pasado 4 de mayo quedó desierta igual que la red de conectores verdes y, al parecer, el grupo de gobierno se plantea la posibilidad de gestionarlo a través de un negociado sin publicidad. Es decir, no acudir a un proceso de concurrencia competitiva.
Conexión ecológica
En cuanto a los conectores verdes, el trazado consistirá en un itinerario continuo entre Tamaraceite y la parte baja del Parque de La Ballena. La intervención incorpora especies autóctonas adaptadas al ecosistema canario, entre ellas drago, pino canario o barbuzano.
El trazado, según detalló el Ayuntamiento en una nota, integra tramos urbanos y senderos existentes que serán acondicionados para reforzar su funcionalidad ambiental y su conectividad ecológica. Incorporará también elementos de integración paisajística y zonas de sombra.
Fondos europeos
El dinero para ejecutarla sale del Fondo de Desarrollo de Canarias (FDCAN), aunque se da un detalle curioso. En una respuesta por escrito al Grupo Popular del año pasado, Urbanismo indicó que tenían hasta el 31 de diciembre de 2025 para terminar las obras del corredor verde.
De lo contrario, perderían los Fondos Next Generation que aportó la Unión Europea durante el proceso de recuperación tras la pandemia. La cantidad llegaba a los 2,6 millones de euros, por lo que no se ejecutó a tiempo y es probable que parte del dinero se haya presupuestado en otro tipo de partidas.
La oposición
Gustavo Sánchez, concejal del Partido Popular (PP), se muestra crítico con cómo se ha gestionado todo el proceso del corredor verde. “No avanza al ritmo conveniente, tendría que haber terminado ya”, afirma el edil, quien lamenta que las obras se hayan atrasado.
“No hay impulso, se dan retrasos y hay una búsqueda de financiación alternativa cuando se pierde una subvención”, prosigue. Otra de sus preocupaciones es el mantenimiento de las zonas verdes por parte de Parques y Jardines con el futuro contrato en el que trabajan.
Mantenimiento pendiente
“En total son unas 46 hectáreas de espacios libres ajardinados nuevos, mientras que, según la información ofrecida en comisión de pleno en 2025 por la responsable de Parques y Jardines, Gemma Martínez, el nuevo contrato de mantenimiento incorporará solo unas 35 hectáreas respecto al contrato actual”, afirma.
El popular añade que “ese contrato de mantenimiento está abocado a generar un déficit de mantenimiento por falta de coordinación”. “Por otra parte, el PSOE se ha concentrado en el corredor verde y ha dejado de lado la culminación de las dos fases pendientes del parque deportivo de La Ballena”, sentencia el popular.