El número de solicitudes para convertir locales comerciales en viviendas ha crecido con fuerza en Las Palmas de Gran Canaria desde que el Gobierno de Canarias aprobó el decreto en 2024 que pretendía facilitar este tipo de cambios. De 11 solicitudes registradas en 2023, han ascendido a 44 en 2025.
“Hay muchos inversores y personas con locales en propiedad que tienen interés en hacerlo”, comenta José Saavedra, portavoz de la Asociación Canaria de Empresas de Gestión Inmobiliaria (ACEGI). No obstante, aunque se han cuadriplicado las solicitudes, “las cifras son ridículas” en comparación con el verdadero interés detrás. ¿Por qué?
Datos de las solicitudes
Según datos del Ayuntamiento capitalino, en 2023 se registraron 11 solicitudes relacionadas con cambios de uso o comunicación previa de obras para convertir locales en vivienda. En 2024 la cifra ascendió a 27 y en 2025 se contabilizan ya 44 expedientes.
De esos 44 tramitados en 2025, 16 figuran como favorables, 12 como no favorables y uno como desistido, mientras que el resto permanece en tramitación. El Consistorio aclara que en los expedientes favorables se incluyen tanto los resueltos de manera definitiva como aquellos con informe favorable o documentación completa, mientras que los no favorables abarcan informes desfavorables, resoluciones denegatorias o notificaciones de ineficacia de la comunicación previa.
La prohibición de la ordenanza municipal
Saavedra explica que, a pesar del aumento, el volumen de solicitudes sigue siendo reducido debido a que, poco después de publicarse el decreto, “el Ayuntamiento acordó la inaplicación de los artículos que permitían el cambio de uso de locales a vivienda allí donde la normativa municipal no lo contemplaba”.
Es decir, no se puede aplicar el decreto en aquellas calles donde la ordenanza urbanística no permite vivienda en planta baja. Es el caso de buena parte de la ciudad baja, en barrios como Guanarteme o el entorno de Las Canteras, en los que con el objetivo de preservar la actividad comercial, no se permite transformar los locales en viviendas.
En cambio, en barrios con normativa de “Barrio Tradicional” como partes de La Isleta alta, Schamann, Tamaraceite, Tenoya o Los Giles sí es posible el cambio de uso, siempre que el local cumpla las condiciones técnicas y de habitabilidad.

¿Es rentable?
Es por ello que, aunque “se lo han planteado cientos de personas, muchos ni siquiera llegan a presentar la solicitud porque un arquitecto les dice que no es viable”, apunta el portavoz de ACEGI, señalando que la mayoría de inversores y propietarios quiere hacerlo en zonas de alta demanda y es justo en muchas de ellas donde no se puede.
Además, Saavedra recuerda que el cambio de uso solo permite destinar la vivienda al alquiler residencial habitual, no a uso vacacional ni temporal, lo que también influye en la rentabilidad de la operación.
Una opción limitada
Desde el sector inmobiliario explican así que en la ciudad no se ha variado mucho las posibilidades de convertir un local comercial en una vivienda, sino que más bien se ha producido un aumento del interés gracias al decreto.
Por lo que, aunque el salto de 11 solicitudes en 2023 a 44 en 2025 es significativo, el volumen sigue siendo pequeño para una ciudad con una fuerte presión sobre el mercado residencial. “Son cifras poco relevantes para la necesidad de vivienda que existe”, resume Saavedra, que reitera que en Las Palmas de Gran Canaria convertir locales en vivienda sigue siendo una opción limitada y muy condicionada por la normativa urbanística.