El presidente de Drago Canarias, Alberto Rodríguez, ofreció este lunes una charla en la sede de Roque Aguayro, formación integrada en Municipalistas Primero Canarias. Se trata de los primeros acercamientos de su formación al partido encabezado por Óscar Hernández y Teodoro Sosa.
Allí defendió la necesidad de articular un nuevo proyecto político soberanista y de carácter progresista para Canarias "que ofrezca respuesta a las necesidades e inquietudes actuales de la población, especialmente de las nuevas generaciones".
También habló de los partidos tradicionales, donde considera que “no hay renovación, autocrítica ni verdadera participación".
Destacó que Canarias debe contar con una opción política que proteja el territorio, defienda los servicios públicos y promueva un cambio en el modelo productivo para conseguir que la riqueza del archipiélago alcance al conjunto de la población.
Los límites
El exdiputado en el Congreso por la provincia de Santa Cruz de Tenerife se mostró partidario de una “nueva democracia de kilómetro cero”, que “devuelva la soberanía política a la ciudadanía” y que priorice la defensa de Canarias “desde posiciones progresistas y no excluyentes”.
“Defendemos una soberanía canaria que no tenga límites, que llegue hasta donde la ciudadanía democráticamente quiera”, resaltó.
Rodríguez explicó los motivos que justifican el crecimiento de proyectos políticos como el de Drago Canarias, que “desde el profundo respeto al trabajo histórico de otras opciones políticas nacionalistas intenta adaptarse a los tiempos y las generaciones actuales”. Aseguró estar convencido de que “Canarias no es tratada por el Estado con el mismo respeto que otros territorios”, lo que “lleva a la necesidad de articular una fuerza progresista de lealtad u obediencia canaria”.

"No hay renovacion"
Otro factor desencadenante del proyecto de Drago es la percepción de que “no hay renovación, autocrítica ni verdadera participación en los partidos políticos tradicionales, ni tampoco oportunidades para que los jóvenes canarios con talento, preparación y capacidad puedan aportar en política”.
Bajo su punto de vista, la percepción política generalizada entre los jóvenes es de “estancamiento”, lo que genera “expectativas frustradas”. Frente a ello, dijo, se ha producido la aparición de “una nueva cultura generacional centrada en Canarias, sin complejos y sin pedir permisos”, una nueva ola de canariedad en la música, en la literatura, en las artes escénicas o en la creación plástica “que no se veía desde los años 70”.
"Aceptar la diversidad"
Este movimiento cultural es “confederal”, porque reclama “aceptar la diversidad de la Canarias actual y respetar la voz propia de todas las realidades que hoy conviven en el archipiélago, erradicando fenómenos como el insularismo o el centralismo de las islas capitalinas que han lastrado históricamente la unidad de Canarias”.
El nuevo soberanismo canario que defiende Drago Canarias responde también, según Alberto Rodríguez, al “colapso material del modelo capitalista de Canarias”, que está afectando “a las cosas de comer”. “Generaciones enteras de Canarias están sufriendo empobrecimiento, desigualdad, marginación y dificultades para encontrar un trabajo o una vivienda digna”, subrayó.
“La ciudadanía canaria está pidiendo alternativas políticas ante un modelo económico extractivista que favorece a una minoría, deteriora el territorio, produce hiperpoblación y genera una total dependencia del exterior”, señaló. “Los canarios y las canarias están diciendo que Canarias tiene un límite y Drago quiere dar respuesta a esta idea articulando un nuevo proyecto soberanista y progresista para las islas”, concluyó.