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El BAM ‘Rayo’, con base en Las Palmas de Gran Canaria, prueba drones militares en alta mar. /

El BAM ‘Rayo’, con base en Las Palmas de Gran Canaria, prueba drones militares en alta mar

La Armada, Airbus Helicopters y Navantia completan en Rota un ensayo táctico con helicópteros y sistemas no tripulados capaces de ampliar el alcance operativo de los buques militares más allá de sus propios sensores

La transformación tecnológica de la guerra naval ya no es una hipótesis de laboratorio. La Armada española acaba de completar en la Base Naval de Rota un ensayo táctico que anticipa cómo serán las operaciones marítimas del futuro inmediato: buques de guerra, helicópteros y drones trabajando de manera coordinada para detectar, perseguir y transmitir información en tiempo real sobre objetivos situados más allá del horizonte operativo de los barcos.

El ejercicio tuvo como protagonista al Buque de Acción Marítima (BAM) Rayo, una de las unidades de la Armada con base en el Arsenal de Las Palmas de Gran Canaria, integrado en esta ocasión con un helicóptero H135 y dos sistemas aéreos no tripulados de despegue y aterrizaje vertical (VTOL): el Airbus Flexrotor y el Alpha 900.

Fuera del radar

Las pruebas, desarrolladas junto a Airbus Helicopters y con participación tecnológica de Navantia, permitieron validar el control en vuelo de los drones desde el helicóptero y el intercambio instantáneo de imágenes e información táctica entre las distintas plataformas. El objetivo: crear un entorno operativo multidominio en el que el barco pueda recibir inteligencia crítica procedente de zonas fuera del alcance de sus radares y sensores convencionales.

Durante el ensayo, ambos drones despegaron y aterrizaron desde el BAM mientras el buque se encontraba en movimiento, una maniobra especialmente compleja en el ámbito naval. Desde el helicóptero H135, un piloto controló los sistemas no tripulados mediante la solución digital HTeaming, diseñada para coordinar aeronaves tripuladas y drones en una misma operación.

Persecución de una lancha

La demostración recreó la persecución de una lancha rápida durante una misión de Inteligencia, Vigilancia, Adquisición de Objetivos y Reconocimiento (ISTAR). Tanto el Flexrotor como el Alpha 900 siguieron el objetivo y enviaron imágenes en directo simultáneamente al helicóptero y al centro de combate del buque.

Imagen del BAM 'Rayo', buque con base en el Arsenal. / AH

Toda la información obtenida se integró en el sistema NAIAD, la arquitectura táctica desarrollada por Navantia para coordinar vehículos autónomos dentro del sistema de combate naval SCOMBA, utilizado por la Armada española. Este entorno permite conectar drones aéreos, vehículos de superficie y sistemas submarinos dentro de una única red operativa.

Plataforma clave

La relevancia estratégica del ensayo no es menor para Canarias. El BAM Rayo, cuya base se encuentra en el Arsenal de Las Palmas de Gran Canaria, es una de las plataformas clave de la Armada para vigilancia marítima, control de espacios oceánicos y operaciones de seguridad en el Atlántico.

La incorporación progresiva de capacidades no tripuladas multiplica el radio de acción de este tipo de buques en un contexto geopolítico marcado por el aumento de la vigilancia marítima, el control migratorio, la protección de infraestructuras críticas y la creciente competencia tecnológica en el ámbito naval.

Operaciones expedicionarias

El Flexrotor, desarrollado por Airbus, es un UAV de tipo VTOL diseñado para misiones ISTAR tanto en tierra como embarcadas. Su principal ventaja es la autonomía: puede permanecer entre 12 y 14 horas en operación dependiendo de la misión.

Arsenal de Las Palmas de Gran Canaria. / MINISTERIO DE DEFENSA

Con un peso máximo al despegue de 25 kilos y capacidad para transportar hasta ocho kilos de sensores y equipos, puede incorporar sistemas electroópticos, radares de apertura sintética o receptores AIS para seguimiento marítimo. Su diseño elimina la necesidad de catapultas o complejos sistemas de recuperación, lo que reduce enormemente la logística necesaria para desplegarlo en operaciones militares o de emergencia.

El aparato utiliza un rotor principal de 2,2 metros y pequeñas hélices laterales eléctricas para estabilizar el vuelo vertical. Está impulsado por un motor de gasolina de dos tiempos y puede operar incluso con combustibles pesados utilizados en aviación militar.

Apuesta de Navantia

El segundo sistema utilizado en el ensayo fue el Alpha 900, desarrollado por Alpha Unmanned Systems y considerado ya parte de la cartera tecnológica de Navantia tras el acuerdo de colaboración firmado entre ambas compañías a finales de 2025.

Diseñado específicamente para operar en entornos marítimos, este UAV incorpora capacidades avanzadas de Inteligencia, Vigilancia y Reconocimiento (ISR) y puede equiparse con cámaras térmicas, sensores electroópticos, radares marítimos o sistemas de retransmisión de comunicaciones.

El Alpha 900 ya opera con armadas y cuerpos de control fronterizo de doce clientes internacionales en misiones relacionadas con seguridad marítima, vigilancia costera, lucha contra la piratería y operaciones de búsqueda y rescate.

La integración de este tipo de sistemas en los BAM representa uno de los grandes movimientos estratégicos de la industria naval y militar española: convertir los buques de acción marítima en plataformas cada vez más autónomas, conectadas y capaces de operar en escenarios de vigilancia avanzada con menor exposición humana y mayor capacidad de reacción.