El baloncesto tiene una teoría que explica bastante bien cómo funcionan algunos discursos políticos. La desarrolló Tex Winter, entrenador asistente de la NBA y mano derecha de Phil Jackson, y se conoce como el triángulo ofensivo.
Winter sostenía que el sistema se basaba en seis principios sencillos: espaciado, lectura del juego, movimiento sin balón, juego interior-exterior, pase y corte y paciencia para encontrar el mejor tiro. Pero añadía siempre una condición decisiva: todo funciona mucho mejor si tienes un jugador que domine el poste bajo.
Ese sistema cambió la historia de la NBA. Con él despuntaron Michael Jordan y Scottie Pippen en los Chicago Bulls, y después lo llevaron a otra dimensión Kobe Bryant, Shaquille O'Neal y Pau Gasol en los Los Angeles Lakers. Entre todos sumaron once anillos de campeón de la NBA aplicando aquella filosofía.
Casi tres años de Gobierno
Algo de esa lógica se pudo ver este martes en el Parlamento de Canarias durante la intervención de Fernando Clavijo en la primera jornada del Debate sobre el estado de la nacionalidad canaria.
El presidente jugó el partido a su manera. Sin papeles y sin discurso leído. No es un secreto que leer desde el atril nunca ha sido su punto fuerte, así que optó por lo que mejor maneja: hablar a partir de ideas generales, leer el ambiente del hemiciclo y construir el relato sobre las bases de casi tres años de Gobierno.
Desde esa improvisación controlada, Clavijo fue moviendo el balón —como en las pachangas de baloncesto que suele jugar con amigos— entre los distintos vértices de su propio triángulo político: economía, vivienda, migración y financiación autonómica.
Economía, vivienda, migrantes
En el frente económico defendió que Canarias crece por encima de la media española y europea, con un mercado laboral al alza y una inversión pública que —según su balance— ha vuelto a convertirse en motor económico. También subrayó el récord turístico de 2025, con 18,5 millones de visitantes y 24.300 millones de euros de facturación, datos que presentó como prueba de la madurez del sector.
El presidente también llevó el balón al poste bajo de la política canaria: la vivienda. Anunció que en 2026 se prevé terminar más de seis mil viviendas y defendió medidas para priorizar a los residentes de larga duración. “Hay que residir más de doce años para acceder a una vivienda”, señaló, al tiempo que advertía de que las islas no pueden seguir creciendo a un ritmo de 20.000 habitantes al año.
La crisis migratoria fue otro de los momentos en los que buscó dominar el juego interior. Clavijo reivindicó el “orgullo” de la sociedad canaria ante la presión migratoria y denunció la falta de respuesta del Estado. Según su relato, “el Gobierno de España no estaba ni se le esperaba” en los momentos más difíciles.
Reyes Magos a Canarias
A lo largo de su intervención también repasó avances en dependencia —con una reducción de los tiempos de espera de 782 a 391 días—, medidas en educación, inversiones energéticas, políticas para el sector primario o la reconstrucción de La Palma tras la erupción volcánica.
Pero como en el triángulo ofensivo de Winter, el mensaje central estaba en otro sitio. Clavijo volvió varias veces al mismo punto: la agenda canaria frente al Estado y la Unión Europea. Reclamó unidad para blindar la condición de región ultraperiférica, mejorar la financiación y avanzar en la condonación de la deuda.
Lo resumió con una frase que buscaba simplificar la jugada política: “Quiero que los Reyes Magos también vengan a Canarias, no solo a Cataluña o Euskadi”.
Palos de la oposición
El triángulo ofensivo tiene, sin embargo, una debilidad: cuando el rival presiona la pintura, el sistema se vuelve más exigente. Sebastián Franquis (PSOE), Luis Campos (Nueva Canarias) y Nicasio Galván (Vox) no son exactamente los Bad Boys de los Detroit Pistons, aquellos especialistas en defensa dura que a finales de los ochenta hicieron la vida imposible a Jordan. Pero lo intentan.
El primero en intentar esa defensa fue el portavoz del Partido Socialista Obrero Español en la Cámara, Sebastián Franquis. Desde el banquillo socialista cuestionó que el retrato económico dibujado por el presidente refleje la realidad que viven miles de familias en las Islas y reprochó al Ejecutivo que, en asuntos como la financiación o la deuda, actúe pensando más en su socio del Partido Popular que en liderar una posición propia para Canarias. Franquis también puso sobre la mesa datos sobre ejecución presupuestaria, vivienda o políticas sociales para sostener que la legislatura avanza con demasiadas asignaturas pendientes.
Desde Nueva Canarias, su portavoz Luis Campos optó por atacar otra pieza del sistema: el llamado decreto Canarias. Campos cuestionó que el Gobierno lo presente como la gran palanca de futuro para el archipiélago y defendió que las transformaciones reales deben venir de decisiones concretas en vivienda, sanidad o sector primario, no de una iniciativa que, a su juicio, corre el riesgo de convertirse en un contenedor político demasiado amplio.
El turno más áspero llegó con el portavoz de Vox en el Parlamento, Nicasio Galván, que llevó al hemiciclo el argumentario habitual de su formación: inmigración, agenda climática, rebajas fiscales o seguridad. Galván acusó al presidente de ofrecer una imagen maquillada de la realidad del archipiélago y defendió recetas económicas y migratorias mucho más radicales.
Estabilidad
En el baloncesto, cuando el triángulo funciona, el balón acaba encontrando un tiro cómodo. En política, el equivalente suele ser un cierre optimista. Clavijo lo dejó claro al final de su intervención: “Cuando hay estabilidad, Canarias funciona”.
Puede que Tex Winter nunca imaginara que su sistema ofensivo podría explicar un debate parlamentario en las Islas. Pero la lógica se parece bastante. Leer la defensa, improvisar sobre la marcha y tratar de dominar el poste bajo del partido.
Al término de esta primera jornada del Debate sobre el Estado de la Nacionalidad Canaria, el presidente pareció sentirse cómodo en esa zona de la cancha, mientras la oposición probaba distintas defensas sin terminar de romper el sistema. Queda partido. Pero el primer cuarto, al menos, se jugó al ritmo de Clavijo.
