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Política

El 'modo canario'. Parte II: comodidad solemne

Efectista y efectivo, con todo el margen para poder explayarse, el portavoz nacionalista José Miguel Barragán no quiso hacer mucha sangre. La pieza no ofrecía resistencia y el mensaje siempre fue la concordia

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El presidente de Canarias, Fernando Clavijo, es aplaudido tras finalizar su intervención en el debate./ EFE - MIGUEL BARRETO

Tal vez toda la estrategia de Coalición Canaria para el Debate sobre el Estado de la Nacionalidad Canaria estaba en la corbata de José Miguel Barragán.

La felina opción elegida el martes por el portavoz nacionalista, en un día en el que no le tocaba hablar, quizás pretendía avisar a la bancada del PSOE, previsiblemente timorata, que él estaba agazapado, a la espera, para atacar tras el señuelo presidencial.

El buenismo del modo canario desapareció por unos minutos, y si bien Barragán dedicó frecuentes referencias al mismo, era el momento de abandonar el escondite para embestir a una presa que, con su plan de atacar frontalmente el tema que tiene al grupo socialista noqueado, se expuso como la carnaza necesaria para hacer mucho más efectista el discurso del nacionalista.

Con piedad

Efectista y efectivo, comodidad solemne, puesto que la incapacidad de dar la réplica daba todo el margen para poder explayarse y, aun así, lo cierto es que Barragán tampoco hizo mucha sangre. La pieza no ofrecía resistencia y el mensaje era la concordia. Solo había que escucharle, no le había quedado más remedio que pensar mal, pero él no quería. Hasta ayer, dijo evocando a Marc Anthony.

La injusta fórmula -para periodistas y oposición, al menos- de dividir los debates entre los grupos que apoyan al gobierno y los que no restan interés a la segunda jornada. Una bandeja de plata cuando, como en la legislatura pasada, son cuatro los partidos que suscriben la acción del Ejecutivo.

Aunque sus labores de gobierno reducen a la insignificancia a gomeros y herreños, ambas formaciones ayudan a proyectar la idea, tan promocionada durante el debate -reformulación de una de los mantras del pacto de las flores-, de que vivimos en un renovado espacio de cohesión regional.  

En misa y repicando

No se vio al Casimiro Curbelo de siempre durante el debate. Con mucha más lectura de la acostumbrada y, si se permite la osadía, un discurso que evoca al veterano que, solemne, se sincera con los más jóvenes: “Yo, de joven, era socialista”.

Al hablar del crecimiento poblacional desequilibrado la pregunta juguetona era si pretende poner un cartel en Los Rodeos con el mensaje: “A La Gomera, por aquí”. Cuando dijo que poner freno al turismo era algo peligroso para el crecimiento (queda claro que la cosa va de eso) económico de las islas, no pudo más que sacar a relucir su escala de grises. Todavía queda por trabajar en Madrid la estrategia Gomera36.

Del más veterano al recién llegado, Raúl Acosta en representación de AHI, quien no se salió del relato y fue el encargado de potenciar el mensaje de la crisis migratoria que está golpeando incesantemente a El Hierro.

Como nuevo invitado a la mesa agradeció implícitamente su presencia loando la labor del Ejecutivo y fue portavoz de la consigna del modo canario porque “no se defiende mejor unas islas atacando a otras”. Como aderezo un ligero ataque al PSOE por sus críticas al combustible en las islas verdes y una réplica de Clavijo, como las dedicadas al resto de grupo, con más buen rollo que una tarde en Amsterdam.

Torres vs. Antona 2.0

La intervención del popular Juan Manuel García Casañas, como en los casos anteriores, estuvo anclada en el recurso del papel, y pasa lo de siempre: la oratoria es aburrida sin ese punto de teatralidad que requiere dejar el texto atrás.

Sirva como ejemplo el combate dialéctico entre otros dos canarios, este mismo miércoles en el Congreso de los Diputados. Sin papeles y a pecho descubierto se enfrentaron Asier Antona y Ángel Víctor Torres en la reedición de la campaña electoral de 2019 (ambos saben cómo acabó aquello).

El mismo terreno de juego, escenarios distintos y una coincidencia: ambas cámaras con una indecente falta de diputados. Quizás es hora de plantearse la dedicación -y retribución- de aquellos que cobran, dietas incluidas, para representar a la ciudadanía.

Para este jueves que culmina los tres días de debate quedan las 184 propuestas de resolución como consecuencia del debate sobre el estado de la nacionalidad, que si se aprueban son pronunciamientos sin carácter vinculante, así que el brindis al sol está asegurado.

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