Canarias está a más de 1.300 kilómetros de Ceuta, pero sobre el mapa militar español la distancia es bastante menor. La ciudad autónoma y el Archipiélago forman parte de una misma arquitectura defensiva que une bajo el Mando de Canarias del Ejército de Tierra territorios separados por cientos de kilómetros y por Marruecos. Una estructura concebida para funcionar en tiempos de paz, pero que adquiriría otra dimensión ante el escenario más grave imaginable en las relaciones entre Madrid y Rabat: una agresión marroquí contra territorio español.
No existe, al menos públicamente, un plan que permita saber qué unidades saldrían de Canarias, cuáles permanecerían en las Islas o qué movimientos ordenaría el Estado Mayor de la Defensa ante un ataque sobre Ceuta. Los planes operativos de una contingencia de esa naturaleza no son públicos. Pero la organización de las Fuerzas Armadas, las unidades desplegadas y las misiones que Defensa les atribuye permiten dibujar el papel que podría corresponder al Archipiélago.
Y ese papel encierra una paradoja. Canarias podría aportar tropas, aviones y capacidades navales a la respuesta española, pero una confrontación abierta con Marruecos convertiría al mismo tiempo a las Islas en un territorio que habría que proteger. Sacar fuerzas del Archipiélago y reforzarlo serían, llegado el caso, dos necesidades que el mando militar tendría que equilibrar.
Crisis del 30 de julio
La crisis vivida en Ceuta este verano ha vuelto a colocar esa cuestión sobre la mesa. Tras los acontecimientos del 30 de julio, el Gobierno reforzó la presencia militar en la ciudad autónoma. El 12 de agosto, durante una visita a las unidades desplegadas, la ministra de Defensa, Margarita Robles, fue tajante: una agresión contra Ceuta o Melilla es una agresión contra España. Defensa anunció además que el apoyo de las Fuerzas Armadas se mantendría durante el tiempo que fuese necesario.
Aquello no fue una guerra ni permite trasladar automáticamente la respuesta de agosto a una hipotética agresión militar convencional. Pero sí ha recordado algo que la estructura de las Fuerzas Armadas deja claro desde hace años: Ceuta y Canarias están mucho más conectadas militarmente de lo que sugiere el mapa.
Mando de Canarias
La primera respuesta terrestre a una agresión sobre Ceuta correspondería, lógicamente, a las fuerzas que ya se encuentran en la ciudad. La Comandancia General dispone de unidades de la Legión, Regulares, Caballería, Artillería, Ingenieros y apoyo logístico preparadas precisamente para garantizar la defensa inmediata del territorio.
Pero la Comandancia General de Ceuta no es una estructura aislada. Orgánicamente está integrada en el Mando de Canarias del Ejército de Tierra, cuyo cuartel general se encuentra en Santa Cruz de Tenerife.
El dato resulta especialmente significativo. Bajo ese mismo mando están la Comandancia General de Melilla, la de Baleares, la Brigada Canarias XVI, el Regimiento de Artillería Antiaérea 94, el Regimiento de Guerra Electrónica 32 y el Batallón de Helicópteros de Maniobra VI.
Rápida y eficaz
El propio Ejército define como cometido principal del Mando de Canarias prepararse para constituir "de forma rápida y eficaz" estructuras terrestres capaces de desarrollar operaciones militares.
No se trata únicamente de una relación administrativa. La estructura operativa española lleva años ejercitando la conexión entre Canarias, Ceuta y Melilla. En el ejercicio MCANA LINK 22, por ejemplo, se establecieron comunicaciones tácticas entre los centros de operaciones de grupos formados por unidades de la Brigada Canarias XVI y de las comandancias de Ceuta y Melilla, con enlaces de voz y datos mediante sistemas HF y satélite.
La geografía los separa. La estructura militar los conecta.
Brigada Canarias XVI
La principal fuerza terrestre desplegada en las Islas es la Brigada Canarias XVI. Sus unidades se reparten fundamentalmente entre Gran Canaria, Tenerife y Fuerteventura y cuentan con capacidades de combate, artillería, zapadores, transmisiones, inteligencia y apoyo logístico.
Su presencia en las Islas no significa que su radio de acción termine en las costas canarias. El propio Ejército señala expresamente que, aunque está desplegada en el Archipiélago, sus capacidades permiten proyectarla hacia otros escenarios geográficos. Ya lo ha hecho durante décadas en operaciones internacionales.
Ahí aparece una primera posibilidad ante una agresión sobre Ceuta: que determinadas unidades de la brigada fueran utilizadas para generar fuerzas de refuerzo.
Grupos tácticos
No necesariamente toda la brigada. Ni siquiera tendría por qué ser Canarias la principal procedencia de los refuerzos terrestres. La Península dispone de fuerzas mucho más próximas al Estrecho y de una capacidad logística considerablemente mayor para sostener una operación de gran intensidad.
Pero la BRICAN XVI estaría dentro de la ecuación.
De hecho, el Mando Operativo Terrestre ha trabajado tradicionalmente con grupos tácticos diferenciados de Canarias, Ceuta y Melilla. El de Canarias se constituye sobre unidades de la propia brigada. Su misión en las operaciones permanentes incluye la vigilancia de los espacios terrestres de soberanía y la capacidad de facilitar una respuesta ante una potencial crisis.
La pregunta difícil empezaría después: ¿cuántos militares podría permitirse España sacar de Canarias durante una guerra con Marruecos?
Dilema: defender dos escenarios
Una confrontación con Rabat cambiaría de inmediato la consideración estratégica de las Islas. Canarias dejaría de ser simplemente el lugar desde el que enviar medios hacia otro escenario.
Se convertiría en parte del escenario.
Marruecos se extiende frente a buena parte de la fachada oriental del Archipiélago y una crisis militar obligaría a proteger aeródromos, puertos, instalaciones militares, comunicaciones marítimas y espacio aéreo. También habría que mantener capacidad suficiente para responder ante amenazas que no necesariamente adoptarían la forma de un desembarco convencional: drones, acciones aéreas, incidentes navales, guerra electrónica, sabotajes o actuaciones híbridas entrarían inevitablemente en la planificación.
Por eso resulta difícil imaginar un vaciamiento militar de Canarias para reforzar Ceuta.
Podría ocurrir justo lo contrario. España podría proyectar determinadas unidades desde las Islas y, simultáneamente, enviar fuerzas procedentes de la Península para reforzar el Archipiélago.
La guerra plantearía así un problema de recursos: atender la emergencia en el Estrecho sin descubrir el flanco atlántico.
Eurofighter de Gando
En ese tablero, la Base Aérea de Gando adquiriría una importancia extraordinaria.
El Ala 46 ha vivido durante los últimos meses una transformación histórica con el relevo de los F-18 por los Eurofighter, el avión de combate que garantizará la defensa aérea de Canarias durante las próximas décadas. El Ejército del Aire y del Espacio ha preparado desde 2025 a personal de la unidad para operar y mantener el nuevo sistema.
Su primera misión seguiría siendo la misma: defender Canarias.
Pero un Eurofighter destinado en Gran Canaria no queda militarmente confinado al Archipiélago. En una operación de defensa nacional, los medios aéreos disponibles pueden integrarse en una estructura conjunta y actuar allí donde determine el mando.
Eso permitiría que aparatos procedentes de Gando participaran en el dispositivo aéreo general, aunque existe una consideración geográfica evidente. Las bases peninsulares están mucho más cerca de Ceuta y del Estrecho. Utilizar Canarias como plataforma principal para sostener de manera permanente operaciones sobre la ciudad autónoma tendría menos sentido que emplear instalaciones situadas en la Península.
El verdadero valor de Gando sería otro: profundidad estratégica.
España conservaría una gran instalación aérea militar al suroeste del territorio marroquí desde la que mantener operaciones, recibir refuerzos y garantizar la defensa de Canarias. En una crisis prolongada, la Base Aérea de Gando dejaría de ser una pieza periférica.
También obligaría a Marruecos a mirar hacia el Atlántico.
No todo son cazas
La actividad aérea tampoco se reduciría al Eurofighter. Canarias dispone de capacidades de vigilancia, búsqueda y rescate que resultarían especialmente valiosas en un escenario de tensión marítima. El control de las aguas próximas al Archipiélago, la localización de movimientos, el rescate de tripulaciones y el apoyo a operaciones navales adquirirían una relevancia distinta.
A ello se suma la defensa antiaérea terrestre. El Regimiento de Artillería Antiaérea 94 está integrado en el Mando de Canarias junto al Regimiento de Guerra Electrónica 32 y el Batallón de Helicópteros de Maniobra VI. Es decir, las Islas no concentran únicamente infantería: disponen de capacidades destinadas a detectar amenazas, proteger el espacio aéreo, interferir o analizar emisiones y proporcionar movilidad aérea a las fuerzas terrestres.
En una guerra moderna, buena parte de lo decisivo ocurre antes de que dos unidades terrestres lleguen siquiera a verse.
El Arsenal de Las Palmas
El tercer vértice está en el mar. El Mando Naval de Canarias, con sede en Las Palmas de Gran Canaria y dirigido por un contraalmirante, es la máxima autoridad de la Armada en el Archipiélago. Bajo su estructura se encuentran las comandancias y ayudantías navales repartidas por las Islas, la Unidad de Buceo de Canarias y cuatro Buques de Acción Marítima: Meteoro, Rayo —que ya fue enviado a aguas de Ceuta días después de la crisis del 30 de julio—, Relámpago y Tornado.
Los cuatro tienen su base en el Arsenal de Las Palmas. Conviene, sin embargo, no confundir su función. Los BAM son buques polivalentes concebidos fundamentalmente para vigilancia, presencia naval, seguridad marítima, protección del tráfico, inteligencia y actuación frente a amenazas de limitada entidad. No son fragatas diseñadas para asumir por sí solas el peso de un combate naval de alta intensidad.
La propia Armada describe al Rayo como un buque preparado para ejercer control del mar frente a amenazas asimétricas o convencionales de pequeña entidad y, principalmente, en escenarios de baja intensidad. Entre sus cometidos están la vigilancia, la disuasión, la interdicción marítima y la protección del tráfico mercante.
Eso no los convertiría en actores secundarios.
Vigilar, escoltar, proteger
En una crisis abierta podrían liberar a unidades de mayor capacidad para otras misiones, vigilar las aguas canarias, proteger rutas marítimas, escoltar determinados tráficos, identificar embarcaciones y apoyar al resto de la Flota. El Meteoro, por ejemplo, ya ha sido desplegado desde Canarias para realizar vigilancia en el Estrecho y el mar de Alborán bajo el Mando Operativo Marítimo.
La conexión naval entre Canarias y el Estrecho, por tanto, tampoco es una hipótesis construida únicamente sobre un mapa. Ya existe.
Una agresión convencional contra Ceuta exigiría, no obstante, capacidades muy superiores a las estacionadas permanentemente en Canarias.
El peso de una eventual operación naval recaería sobre el conjunto de la Armada: fragatas, submarinos, buques anfibios, aviación naval, Infantería de Marina y unidades logísticas que pudieran ser asignadas por el Estado Mayor de la Defensa.
Controlar el Estrecho
El objetivo fundamental sería evitar el aislamiento de Ceuta. Una ciudad defendida por miles de militares necesita seguir recibiendo combustible, munición, alimentos, material y refuerzos. Si una crisis se prolongase, mantener abiertas las comunicaciones marítimas y aéreas con la Península sería tan importante como la propia defensa terrestre de la frontera.
Ahí estaría probablemente una de las claves de cualquier conflicto: quién controla el aire y el mar alrededor del Estrecho.
Sin superioridad aérea y libertad de navegación, reforzar Ceuta sería extraordinariamente complicado. Con ambas aseguradas, la posición española cambiaría sustancialmente.
Mapa militar
Si Marruecos atacara Ceuta, el conflicto no quedaría encerrado entre la valla fronteriza y el Estrecho. La respuesta española obligaría a mirar mucho más lejos: hacia las bases peninsulares, hacia el Mediterráneo y también hacia un Archipiélago situado frente a la costa africana que concentra tropas, cazas y buques.
Sobre el mapa civil, Ceuta queda lejos de Canarias. Sobre el mapa militar, están conectadas.
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