El eurodiputado canario Gabriel Mato (Partido Popular), responsable del expediente sobre el acuerdo de asociación entre la Unión Europea y el Mercosur en el Parlamento Europeo, ha insistido este jueves en la importancia de avanzar con la ratificación del tratado comercial con el bloque sudamericano y ha rebatido las voces que piden su demora o modificación con argumentos económicos contundentes.
En un mensaje publicado en X, Mato alertó de que retrasar la aprobación del acuerdo supondría pérdidas millonarias para la economía europea, detallando que entre 2021 y 2025 se habrían dejado de obtener 183.000 millones de euros en exportaciones y 291.000 millones de euros de PIB, y aventurando que un hipotético retraso hasta 2026 elevaría esas cifras a 216.000 millones en exportaciones y 344.000 millones en PIB.
Según su cálculo, cada mes adicional de retraso costaría 4.400 millones de euros de PIB y 3.000 millones de euros en exportaciones. Para Mato, “es momento de avanzar; el acuerdo con Mercosur es una oportunidad, defender a nuestro sector agrario una necesidad y nuestro compromiso”.
Resistencia en el PP
La defensa numérica de Mato se produce en un momento de tensiones en el Partido Popular sobre este tratado, que fue firmado recientemente tras más de 25 años de negociación entre la UE y los países del Mercosur —Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay— y que aún debe ser aprobado por el Parlamento Europeo y por los parlamentos nacionales de los Estados miembros para entrar plenamente en vigor.
En los últimos días, el líder del PP Alberto Núñez Feijóo ha adoptado una posición más cautelosa e incluso crítica respecto al apoyo del partido al acuerdo en su forma actual, condicionándolo a la inclusión de salvaguardias más robustas para el campo europeo, la automatización de cláusulas de protección y un refuerzo de los controles fronterizos, en respuesta a la presión de agricultores, ganaderos y la competencia política con Vox en zonas rurales.
Ese cambio táctico de Feijóo contrasta con el enfoque proactivo de Mato, que ha defendido la posición comunitaria tradicional de liberalización comercial y ha justificado sus beneficios macroeconómicos en términos de exportaciones y crecimiento. Este matiz interno en el PP refleja un debate más amplio sobre cómo equilibrar la apertura de mercados con la protección de sectores productivos sensibles.
Oportunidad y recelo
La noticia del acuerdo UE-Mercosur ha generado reacciones en Canarias, donde confluyen sensibilidades económicas diversas. Por un lado, organizaciones empresariales y sectores exportadores celebran las posibles oportunidades de acceso a un mercado ampliado para productos no agrarios y encaran las cifras de Mato como argumentos para una postura favorable al tratado.
Por otro lado, el sector agrícola —clave en determinadas islas y con vínculos históricos en la sociedad canaria— observa con recelo los posibles efectos de una mayor entrada de productos agroalimentarios sudamericanos con estándares distintos, y algunos sindicatos agrarios han expresado su inquietud por la competencia y condiciones de producción.
Movilizaciones
En las últimas semanas, la movilización en defensa del campo en varias regiones del continente ha sido una de las causas del retraso y la reorientación del debate político sobre el pacto, con agricultores europeos celebrando decisiones parlamentarias que prolongan el análisis jurídico del tratado.
La situación se mantiene en evolución: mientras Bruselas contempla aplicar el acuerdo de manera provisional pese a la remisión al Tribunal de Justicia de la UE, el tironeo político entre eurodiputados como Mato, la dirección nacional del PP y otros grupos europeos sigue marcando la conversación sobre el futuro del mayor pacto comercial en décadas para la Unión.
