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Un joven ejerce su derecho al voto./ Imagen de archivo EFE

Los jóvenes canarios que estrenan su voto en las generales: "Sí nos interesa la política, lo que falta es que nos escuchen"

La vivienda, la dificultad para encontrar un partido que les represente y el peso de las redes sociales marcan la mirada de quienes votarán por primera vez en unas elecciones generales

Durante años han visto las noches electorales desde sus hogares, siguiendo cómo subían y bajaban los resultados sin poder hacer nada. Ahora, con el adelanto de las elecciones generales, una nueva generación de jóvenes canarios tendrá por primera vez la papeleta en la mano. "Anteriormente sentía que era un poco más un espectador", resume Adril Pérez, estudiante de 20 años en Tenerife.

El adelanto ha pillado por sorpresa a muchos. "Yo no tenía pensado que tenía que votar en las generales este año", admite Alejandra Fuentes, estudiante de Ingeniería Electrónica Industrial en la Universidad de La Laguna (ULL). Casi todos los jóvenes consultados por Atlántico Hoy tienen claro que irán a votar, aunque no tanto a quién.

La excepción es David Yanes, estudiante de Matemáticas de 18 años en la ULL: "Yo no tengo pensado votar porque no tengo información", reconoce. Eso sí, admite que ahora que puede hacerlo le parece "más importante empezar a mirar ya" los partidos.

Entre la ilusión de estrenarse en las urnas y la desconfianza hacia los partidos, coinciden en rechazar el tópico de que a su generación no le importa la política, y en una preocupación que se repite en cada respuesta: poder pagar un techo en las islas.

Ilusión, responsabilidad y algo de vértigo

"Siendo la primera vez que puedo votar, mi sensación general es de ilusión", explica Erik Yanes, estudiante de Bellas Artes y Diseño de 19 años en la ULL, "independientemente del contexto de estas elecciones". María Fumero, estudiante de Sociología de 18 años, siente lo mismo, aunque con un matiz: "Me hace ilusión poder votar por primera vez, pero también siento una responsabilidad".

Para Adril, votar es la forma de dejar de mirar desde fuera. Antes le daba "un poco de rabia" ver la noche electoral y "saber que yo no había podido ser partícipe de esos resultados". Ahora está convencido de que "el voto de una persona puede marcar la diferencia".

Daniela Pérez, de 19 años, reconoce "un poco de miedo" al ver que "de repente ya me toca votar a mí", aunque está tranquila porque cree que su voto "puede ayudar a algo". Aisha García, también de 19 años, lo vive de otra manera: "No estoy muy ilusionada" y siente que todo lo que se juega en estas elecciones le pesa demasiado: "Muchos no podemos dormir pensando en ello".

Romper con el tópico

"A los jóvenes sí nos interesa la política, porque nos afectan directamente temas como la vivienda, el trabajo, los estudios o la igualdad", defiende María y añade que "quizá lo que falta es que los políticos nos escuchen más". Para ella, además, participar "no es solo votar, también es informarse, protestar o debatir".

Por otro lado, Daniela añade una opición más tajante ya firma que pensar que a los jóvenes no les interesa la política le parece "una toma muy estúpida, muy chapada a la antigua". Ni siquiera quienes se declaran apolíticos se libran: "Al final todos nos terminamos metiendo y todos tenemos una posición". 

Erik cree que el problema no es el desinterés, sino la decepción. Los jóvenes a los que se acusa de pasar de la política "no necesariamente carecen de interés por ella, sino simplemente han quedado desilusionados" por el sistema y por "la falta de honestidad y de coherencia" de muchos candidatos. 

David, el único que no reconocer que no irá a las urnas, reconoce que hay jóvenes que no se informan sobre los candidatos, pero no cree que sea algo propio de su edad: "Hay gente más mayor que tampoco tiene un interés tan activo por la política".

Imagen de una persona votando en las últimas elecciones / EFE

Vivienda y trabajo, las grandes preocupaciones

Ninguno de los entrevistados duda al señalar su mayor inquietud. "El trabajo, aunque sea difícil, creo que se puede encontrar, pero la vivienda cada vez sube más y es más difícil de encontrar", explica Adril.

El joven estudiante aprovecha y apunta directamente al modelo turístico: "Si se siguen construyendo viviendas para el turismo, para lo que llega de fuera y no para los locales, creo que nos vamos a quedar sin un sitio donde vivir".

En el caso de Alejandra, la estudiante pone ejemplos concretos. "No es normal que para un alquiler te tengas que gastar más de la mitad de un sueldo mínimo para un piso que no está en el centro, que tiene una habitación y un baño, o que tengas que compartir piso, por ejemplo, con tres franceses", lamenta. 

A esta situación bastante común entre los jóvenes hoy en día, Alejandra suma la dificultad para encontrar un primer empleo: "No quieren contratar a gente nueva, y luego dicen que los jóvenes somos más vagos".

Tener una vida independiente

Laura Estévez, estudiante de 20 años, ve muy lejos la compra de una casa: le va a resultar "muy complicado poder conseguir pagar aunque sea la entrada", más aún porque "al menos en Canarias es muy complicado encontrar un trabajo con unas buenas condiciones".

Erik coincide en que el problema no es solo encontrar empleo, sino hacerlo "con condiciones y salarios adecuados". Por otro lado, Aisha teme no encontrar trabajo de lo que estudia, y Daniela no sabe "si voy a ganar lo suficiente para poder tener una vivienda".

María lo resume en una aspiración sencilla: tener una vida independiente. "Aunque estudies y tengas trabajo, cada vez puede resultar más difícil independizarte y pagar un alquiler sin destinar prácticamente todo tu sueldo a ello", señala.

Papeletas para las elecciones./ CEDIDA

Entre partidos e ideales

En un sistema político de partidos, la ilusión del primer voto convive con la duda de a quién escoger. "No hay ningún partido con el que esté 100% conforme", reconoce Adril, que se define de izquierdas pero cree que ese frente "no está bastante unido". Busca un partido que siga sus ideales, pero que a la vez "pueda tener un chance" de ganar.

Alejandra también comparte ese dilema y afirma que "no hay ningún partido que me represente aunque sea un 50%". Desconfía además de las promesas electorales: "Todo suena muy bonito escrito, y en la práctica hacen lo que les da la gana".

Por otro lado, Erik también duda entre un partido "más pequeño" que se alinee "de forma más estrecha" con sus ideas o una opción "más grande", con más posibilidades de llegar al Gobierno.

Para varios, la decisión pasa por el mal menor. "Si tengo que votar al menos malo para sobrevivir, voy a hacerlo", afirma Daniela. En el caso de Aisha, la estudiante afirma que probablemente votará al PSOE, "pero no por convicción, sino por evitar que salga elegida la derecha".

Uno de los relatos que se desmarcan sobre el resto es el de María, quién considera la insularidad esencial, y mira las generales desde lo local. Entre las opciones que valora está Coalición Canaria, porque considera importante que "Canarias tenga una representación que defienda específicamente los intereses de las islas" en el Congreso.

Votar como mujer

María y Alejandra aprovechan este espacio para recordar lo que significa votar siendo mujer. "Para mí votar es algo que tiene un significado especial como mujer, porque no siempre hemos tenido ese derecho", explica María. "Muchas mujeres antes que nosotras tuvieron que luchar para poder participar en la vida política y ser escuchadas".

Alejandra va en la misma línea y recuerda que "no hace ni un siglo" que las mujeres pueden votar en España. Le preocupa además el avance de la derecha y no quiere quedarse en casa. "Me parece preocupante que esta gente vote y yo luego no", afirma.

Aisha va más allá: "Me da miedo que sea la última vez que pueda votar". Teme que se limiten sus derechos como mujer, y pide que no se toquen los derechos reproductivos, el aborto ni el matrimonio.

Adril también quiere proteger lo conseguido, y al próximo Gobierno le pediría que no haya "una lucha constante" por mantener las leyes que protegen a las mujeres y al colectivo LGTBIQ+.

Imagen de archivo de la preparación de un colegio electoral./ Ramón de la Rocha (EFE)

¿Cómo se informan?

A la hora de informarse, las redes sociales están siempre presentes, aunque cada uno las usa de forma distinta. "Sería muy falso si dijera que no", admite Alejandra sobre TikTok, por donde le llega la mayor parte de la información. Daniela se informa sobre todo por Twitter y defiende que TikTok e Instagram, "si tienes un buen algoritmo", también sirven.

La televisión y el entorno siguen pesando. David se informa por las noticias de la tele y por "las opiniones que tiene mi familia y mis amigos", y Erik combina la televisión, Instagram y las conversaciones con su círculo. Erik reconoce, eso sí, cierto "miedo a estar desinformado", y por eso en época electoral consulta directamente los programas. María también contrasta medios, porque "en redes sociales muchas veces la información puede estar sesgada o incluso ser falsa".

Adril es el más crítico con el papel de las redes. Cree que el problema no es tanto el desinterés como la desinformación que generan los influencers y las cuentas sensacionalistas "a las que lo único que les interesa es mover una masa". Y lo relaciona con la tendencia del voto joven: "Creo que parte del auge de la ultraderecha en los jóvenes viene de estos medios".

 

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