Mucho lirili y poco lerele: las administraciones canarias están en todas las redes, pero comunican mal. / AH
Mucho lirili y poco lerele: las administraciones canarias están en todas las redes, pero comunican mal. / AH

Mucho lirili y poco lerele: las administraciones canarias están en todas las redes, pero comunican mal

Un estudio sobre 449 organismos y 933 perfiles oficiales concluye que el problema de las administraciones canarias no es estar en las redes sociales, sino carecer de una estrategia de comunicación eficaz y orientada al ciudadano

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Martín Alonso

La política lleva años obsesionada con estar. Estar en los medios, estar en las redes sociales, estar en la conversación pública. Sin embargo, el primer Observatorio del Social Media Público de Canarias —elaborado por la agencia canaria Dígito— concluye que el verdadero problema de las administraciones del Archipiélago ya no es la ausencia, sino la incapacidad para convertir esa presencia en una estrategia de comunicación útil, coherente y orientada al ciudadano.

El audita uno por uno 933 perfiles oficiales pertenecientes a 449 organismos públicos de los cuatro niveles administrativos —Gobierno de Canarias, cabildos, ayuntamientos y organismos dependientes—, dibuja una fotografía inédita del ecosistema institucional en las redes sociales. Su principal conclusión resume, en realidad, uno de los grandes déficits de la gestión pública contemporánea: Canarias comunica mucho, pero comunica sin dirección.

Expansión sin ton ni son

La investigación desmonta además una idea ampliamente extendida en las administraciones: abrir perfiles no equivale a comunicar. La expansión digital de los organismos públicos ha sido enorme durante la última década, pero ese crecimiento no ha venido acompañado de planificación, coordinación ni evaluación. El resultado es una estructura dispersa, fragmentada y, en numerosos casos, abandonada a su propia inercia.

Las cifras permiten dimensionar el fenómeno. El Observatorio identifica 933 perfiles oficiales repartidos entre 449 organismos públicos, una dimensión que convierte a la comunicación institucional digital en una infraestructura de primer orden dentro del sector público canario. Sin embargo, esa presencia resulta engañosa cuando se analiza con detalle. El 39% de los organismos únicamente está presente en una red social y la media apenas alcanza dos plataformas por institución, una cobertura insuficiente para un escenario en el que la ciudadanía consume información de forma cada vez más diversificada.

La paradoja política es evidente. Canarias nunca había invertido tanto esfuerzo en ocupar espacio digital y, al mismo tiempo, pocas veces había ofrecido una imagen tan desordenada de sí misma. Lo que debería funcionar como un sistema coordinado de comunicación pública aparece, según el estudio, como la suma de decisiones aisladas, departamentos inconexos y estrategias que dependen más de iniciativas individuales que de una planificación institucional.

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Perfiles en X de varias administraciones públicas canarias. / AH

Por redes sociales

Instagram se ha convertido en la auténtica plaza pública digital de las administraciones canarias. El 72% de los organismos dispone de perfil en esa red, frente al 67% que mantiene presencia en Facebook y el 42% que continúa utilizando X, antigua Twitter. Pero donde el informe detecta una de las mayores debilidades estratégicas es en el vídeo. Apenas existen 13 cuentas oficiales en TikTok para todo el sector público canario, una penetración del 2,9%, mientras YouTube solo alcanza al 19% de los organismos.

La conclusión trasciende el mero dato tecnológico. Significa que buena parte de las administraciones prácticamente ha renunciado a comunicarse en el formato dominante entre las generaciones más jóvenes, precisamente aquellas cuya relación con lo público dependerá cada vez más de los canales digitales.

Cuentas sin actividad

Pero el informe reserva su diagnóstico más duro para otro fenómeno mucho más preocupante: el abandono de los canales oficiales. La auditoría realizada durante los últimos días de junio detectó que 71 de las 249 cuentas cuya actividad podía evaluarse llevaban más de seis meses sin publicar contenido. Es decir, casi una de cada tres cuentas oficiales permanece prácticamente muerta.

Ese abandono no constituye únicamente un problema de imagen. Tiene consecuencias directas sobre el funcionamiento de las instituciones. Una cuenta oficial abandonada deja de servir como canal de información, de atención y de servicio al ciudadano. Además, genera incertidumbre sobre cuál es el perfil válido y abre la puerta a posibles suplantaciones de identidad institucional.

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Cuentas en diferentes redes sociales del Gobierno de Canarias, el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife, Cabildo de Tenerife y RTVC. / AH

El estudio incorpora un elemento especialmente llamativo que introduce incluso una dimensión económica en el debate. Varias de esas cuentas inactivas continúan pagando el sello azul de verificación en X pese a llevar meses —e incluso años— sin publicar absolutamente nada. Entre los casos citados aparecen perfiles institucionales que acumulan hasta once años de inactividad mientras mantienen activa la suscripción de pago de la plataforma.

La imagen resulta políticamente poderosa porque simboliza, probablemente mejor que ninguna otra cifra, la principal tesis del Observatorio: las administraciones siguen pagando por estar presentes, aunque hayan dejado de comunicar hace tiempo.

Verificar en X

La investigación también cuestiona la política de verificación de perfiles oficiales. Mientras en X proliferan las cuentas con sello azul asociado a una suscripción de pago, apenas tres perfiles institucionales de todo el sector público canario disponen de la verificación oficial en Instagram: el Gobierno de Canarias, el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria y Arrecife Cultura. En cambio, instituciones de enorme peso público como Radio Televisión Canaria (RTVC), Islas Canarias o los siete cabildos carecen de esa acreditación oficial.

A esa debilidad se suma otra vulnerabilidad poco visible pero potencialmente grave: algunos de los nombres más evidentes de marcas públicas canarias permanecen registrados por terceros sin actividad alguna, una situación que incrementa el riesgo de futuras suplantaciones digitales.

Desequilibrio patente

Quizá la lectura política más interesante del informe no se encuentra, sin embargo, en las redes sociales, sino en aquello que las administraciones deciden comunicar. El Observatorio detecta un desequilibrio muy significativo entre las áreas que concentran la actividad institucional y aquellas cuya función conecta directamente con los problemas cotidianos de la ciudadanía.

Un hombre con un móvil en sus redes sociales. CANVA
Un hombre con un móvil en sus redes sociales. CANVA

Cultura dispone de 49 organismos con presencia propia en redes sociales. En cambio, los servicios sociales apenas alcanzan 12; Igualdad cuenta con siete; Educación solo dispone de dos y Comercio de uno. Al mismo tiempo, Cultura, Turismo, Juventud y Deportes concentran conjuntamente el 37% de todos los organismos presentes en redes sociales.

Trabajo cosmético

La lectura trasciende la mera estadística. Las administraciones parecen sentirse mucho más cómodas comunicando aquello que promociona territorio, genera imagen o proyecta actividad cultural que explicando los servicios públicos que atienden situaciones de vulnerabilidad, dependencia o igualdad. Es decir, se comunica mejor aquello que embellece la institución que aquello que constituye su razón de ser.

No todo son sombras. El propio estudio demuestra que Canarias posee capacidad para construir grandes comunidades digitales cuando existe una estrategia definida. RTVC supera conjuntamente los 900.000 seguidores entre Facebook, Instagram, X y TikTok, convirtiéndose en el mayor activo digital del sector público canario. Las marcas turísticas insulares también exhiben cifras muy relevantes, incluso en territorios con escasa población como El Hierro o La Gomera.

Precisamente El Hierro protagoniza una de las paradojas más reveladoras del informe. Mientras su marca turística mantiene una comunidad muy potente y registra el mejor nivel de interacción de Canarias, otra cuenta oficial vinculada al turismo permanece verificada pero lleva dos años sin publicar. El mismo organismo demuestra simultáneamente el éxito y el fracaso de la comunicación institucional.

Lectura incómoda para RTVC

El estudio también deja una lectura incómoda para la propia radiotelevisión pública. Mientras RTVC reúne cerca de 920.000 seguidores entre sus distintas plataformas y se consolida como la mayor marca digital del sector público canario, esa fortaleza no se reproduce dentro de la propia corporación.

Radio Canaria se queda en torno a los 154.000 seguidores agregados y Todo Goles Radio apenas supera los 16.000, pese a ser el canal que más publica. El Observatorio resume esa paradoja con una frase demoledora: "hiperactividad sin alcance". Es decir, publicar más no garantiza llegar a más ciudadanos cuando detrás no existe una estrategia clara de crecimiento y fidelización de audiencias.

Diferencia entre capitales

La comparación entre las dos capitales autonómicas también ofrece diferencias significativas. El Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria presenta una marca municipal más consolidada y una comunidad mucho mayor en Instagram que Santa Cruz de Tenerife. Además, la capital tinerfeña acumula casi el doble de cuentas abandonadas en X, según la auditoría realizada por el Observatorio.

Pantalla con iconos de redes sociales como Facebook o Instagram./
Pantalla con iconos de redes sociales como Facebook o Instagram./

Más allá de las cifras, el estudio plantea una cuestión de fondo sobre la evolución de la política institucional en la era digital. Durante años las administraciones entendieron las redes sociales como un escaparate. Hoy, sin embargo, la ciudadanía espera encontrar en ellas información útil, respuestas rápidas, servicios, transparencia y conversación. Ese cambio cultural todavía no parece haberse producido de manera homogénea en las instituciones canarias.

Por eso la principal aportación del Observatorio no reside únicamente en cuantificar perfiles o seguidores. Su verdadero valor consiste en poner nombre a un problema que hasta ahora apenas había sido medido: la diferencia entre tener presencia digital y ejercer una auténtica comunicación pública. Porque, como resume el propio informe, Canarias ya ha aprendido a estar en las redes. El desafío político pendiente consiste ahora en aprender a utilizarlas como una herramienta real de servicio público y no simplemente como un escaparate institucional.