Nueva Canarias ha mostrado su preocupación por la decisión del Gobierno de Canarias de recurrir durante cinco años a un barco-central eléctrica atracado en el Puerto de La Luz para garantizar el suministro energético de Gran Canaria.
El presidente de Nueva Canarias en Las Palmas de Gran Canaria, Pedro Quevedo, considera que esta medida refleja una falta de previsión por parte del Ejecutivo autonómico ante el riesgo de apagones en la isla.
Un buque para evitar apagones
Según detalla la formación en un comunicado, se trata de un buque de 162 metros de eslora que alberga seis grupos de generación térmica con una potencia total de 125 megavatios.
El objetivo de esta contratación sería reforzar el sistema eléctrico de Gran Canaria y evitar el riesgo de un apagón general. Sin embargo, Quevedo entiende que el Gobierno canario “actúa tarde” en la toma de decisiones para prevenir este tipo de escenarios.
Críticas por la falta de previsión
Para Nueva Canarias, el recurso a este barco supone una “medida extrema” derivada, según la formación, de la imprevisión en materia energética. Quevedo pide acelerar la hoja de ruta para que el sistema eléctrico deje atrás los combustibles fósiles y avance hacia un mayor peso de las energías renovables.
La formación sostiene que no es suficiente con garantizar el suministro a corto plazo si la respuesta pasa por prolongar la dependencia de la generación térmica. A su juicio, el debate de fondo debe centrarse en cómo acelerar la transición energética de la isla.
El futuro energético de Gran Canaria
NC también critica que la Consejería de Transición Ecológica plantee mantener este barco en funcionamiento durante cinco años y que, posteriormente, pueda ser sustituido por nuevas centrales térmicas.
La organización considera que esa vía retrasaría aún más el cambio de modelo energético en Gran Canaria. Para Quevedo, la isla necesita una planificación que priorice las renovables y reduzca la dependencia de soluciones basadas en combustibles fósiles.
Acelerar la transición
Nueva Canarias defiende que la situación debe servir para revisar la planificación energética y reforzar las inversiones necesarias para avanzar hacia un sistema más limpio y estable.
La formación insiste en que Gran Canaria no puede afrontar sus problemas de suministro únicamente con medidas temporales o de emergencia, sino con una estrategia que permita acelerar la implantación de energías renovables y mejorar la seguridad del sistema eléctrico.
