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Una cartera porta una caja con votos por correo para entregar en un colegio electoral / EFE

Por qué no es tan fácil manipular el voto por correo como sugieren algunos políticos: así funcionan los controles en Canarias

Así funciona el voto por correo en Canarias: los controles de identidad, la custodia de los sobres y las comprobaciones antes del recuento

El voto por correo se ha convertido en uno de los primeros focos de controversia tras la convocatoria de las elecciones generales del 29 de noviembre. Isabel Díaz Ayuso ha pedido a los ciudadanos que no utilicen esta modalidad y Santiago Abascal ha advertido de una posible manipulación electoral. Los mensajes de desconfianza afectan a quienes necesitan votar sin acudir a su colegio, entre ellos los residentes en Canarias que estarán en otra isla o fuera del archipiélago durante la jornada electoral.

El profesor de Derecho Constitucional Vicente Navarro describe un procedimiento con comprobaciones sucesivas y la intervención de distintos actores. "Nuestro actual sistema de votación es hiper garantista, de lo mejor que hay en el mundo", sostiene. Su valoración se apoya en la supervisión judicial, la participación de los ayuntamientos, los ciudadanos elegidos por sorteo para las mesas y la vigilancia de empleados públicos y representantes de las candidaturas.

Navarro vincula esas garantías con la experiencia histórica española. "En otras épocas de nuestra historia hemos tenido todo tipo de manipulaciones y fraudes y hemos aprendido a poner instrumentos y elementos que dan mucha transparencia", explica. La seguridad del procedimiento descansa en una combinación de controles, desde la identificación de quien solicita las papeletas hasta el recuento en el colegio electoral.

El voto por correo

En las generales del 23 de julio de 2023, las tablas publicadas por Correos sumaban 85.255 solicitudes de voto por correo en las dos provincias canarias: 45.701 en Las Palmas y 39.554 en Santa Cruz de Tenerife. La cifra incluye las peticiones realizadas presencialmente y por internet y corresponde a solicitudes admitidas, no a votos finalmente emitidos.

Para seguir el procedimiento, imaginemos a una persona censada en Tenerife que estará en Gran Canaria el día de las elecciones. Solicita el voto por correo y pide recibir la documentación en la dirección donde se alojará. Puede recibir las papeletas fuera de su domicilio habitual, pero su voto terminará en la mesa que le corresponde en Tenerife.

La solicitud: acreditar la identidad y comprobar el censo

El primer paso es solicitar el certificado de inscripción en el censo. En una oficina de Correos, el elector debe acudir personalmente y presentar el DNI, pasaporte o permiso de conducir original. Si realiza el trámite por internet, necesita acreditar su identidad y firmar electrónicamente mediante un certificado admitido o el DNI electrónico. Conocer los datos personales de otra persona no basta para completar esa solicitud.

"La persona que quiere votar por correo dentro de España tiene que solicitarlo en Correos y se comprueba su identidad", resume Navarro. La comparecencia personal tiene una excepción para quienes no pueden acudir por enfermedad o discapacidad acreditadas mediante certificación médica oficial: puede actuar otra persona autorizada notarial o consularmente. La representación exige una acreditación específica.

Correos remite la petición a la Oficina del Censo Electoral, que comprueba la inscripción, expide el certificado y realiza una anotación para impedir el voto presencial. El elector no puede utilizar las dos vías, aunque cambie sus planes y finalmente esté en Tenerife el día de las elecciones. Para los comicios del 29 de noviembre, el plazo anunciado para solicitar esta modalidad termina el 19 de noviembre, inclusive.

Una persona esperando para solicitar el voto por correo / EFE

La recepción: las papeletas se entregan al destinatario

La documentación electoral se envía por correo certificado a la dirección indicada en la solicitud. Incluye el certificado censal, las papeletas, los sobres de votación, el sobre dirigido a la mesa y una hoja de instrucciones. Nuestro elector recibe en Gran Canaria la documentación correspondiente a su inscripción en Tenerife.

La entrega incorpora una nueva comprobación de identidad y la firma de recepción. "Más tarde el cartero le llevará personalmente la documentación y papeletas, con entrega en mano", explica Navarro. No puede recogerla cualquier persona que esté en la vivienda: el destinatario debe identificarse. Si no se consigue realizar la entrega, se deja un aviso para que acuda a la oficina de Correos.

La recogida mediante representante se limita a la excepción por enfermedad o incapacidad y a la autorización notarial o consular correspondiente. Recoger las papeletas y depositar después el voto son trámites diferentes, con requisitos distintos: una autorización para entregar el sobre con el voto no sustituye a la exigida para recoger la documentación electoral.

El depósito: identificarse también al entregar el voto

Con las papeletas en su poder, el elector elige sus opciones y cierra los sobres de votación. Después los introduce, junto con el certificado censal, en el sobre exterior dirigido a la mesa. La documentación que identifica al votante queda separada de las papeletas, de modo que puede comprobarse su derecho a participar sin abrir los sobres de votación.

Desde la instrucción de la Junta Electoral Central de junio de 2023, también debe identificarse al depositar el voto en Correos. El personal comprueba quién realiza la entrega y tramita el envío como correo certificado dirigido a la mesa electoral.

Navarro señala que el votante puede acudir "personalmente o con persona de su confianza". Si entrega el voto un tercero, la normativa exige una autorización firmada y las copias de los documentos identificativos del elector y de la persona autorizada. Correos no puede aceptar un voto ajeno sin esa autorización, y conserva los justificantes para remitirlos a la Junta Electoral de Zona.

Tampoco es válido introducirlo en un buzón: esos sobres deben remitirse a la Junta Electoral de Zona, en lugar de a la mesa para su cómputo. Para estas elecciones, el plazo de depósito anunciado por Correos finaliza el 25 de noviembre.

El traslado: el sobre sigue dirigido a la mesa de Tenerife

El elector puede entregar su voto en Gran Canaria, pero la dirección de destino sigue siendo la de su mesa en Tenerife. Votar desde otra isla no cambia el colegio en el que se cuenta la papeleta. El sobre recibido con la documentación ya incorpora la dirección de esa mesa.

"Durante la custodia de los sobres cerrados en Correos hay trazabilidad de donde se encuentran en cada momento", señala Navarro. Sobre el circuito postal, la directora de Operaciones de Correos, Olga García, explicó el 6 de octubre en la Cadena SER que los envíos electorales llevan códigos de barras y describió medidas de custodia, precintos y videovigilancia. El envío permanece identificado durante su recorrido hasta el colegio electoral, según su explicación.

La ley obliga a Correos a conservar la correspondencia electoral hasta el día de la votación y trasladarla a las mesas a las nueve de la mañana. Las entregas continúan hasta las ocho de la tarde con la documentación que se reciba durante la jornada. Además, debe llevar un registro a disposición de las juntas electorales.

Imagen voto por correo |MONTAJEAH

La urna y el recuento: la comprobación final

Al terminar la votación presencial, la presidencia verifica la inscripción del elector y los requisitos de la documentación remitida antes de introducir los sobres de votación en las urnas. Los vocales anotan su nombre en la lista de votantes. Correos entrega el envío; la mesa incorpora el voto a la urna.

Navarro destaca las comprobaciones sobre el listado de electores antes de introducir esos votos. La prevención del doble voto comienza con la anotación que realiza la Oficina del Censo Electoral al tramitar la solicitud. Quien ha solicitado y obtenido el voto por correo queda excluido de la votación presencial, aunque finalmente no llegue a enviar su sobre.

Las mesas electorales

Las mesas están formadas por ciudadanos elegidos mediante sorteo y las candidaturas pueden tener interventores presentes. Después de la votación comienza el escrutinio, que es público y al que puede asistir cualquier persona si las condiciones del local lo permiten. Las papeletas enviadas por correo se cuentan junto con las depositadas presencialmente, y los resultados quedan recogidos en el acta.

Para Navarro, la participación de todos esos actores es una de las principales garantías del sistema. El profesor distingue los casos aislados de irregularidades de una alteración general de los resultados y afirma que "nunca ha habido ninguna denuncia creíble de fraude sistémico". Los episodios puntuales que menciona, sostiene, no han tenido relevancia para el resultado de unas elecciones generales.

El voto de nuestro elector termina así en la urna de Tenerife, aunque lo haya enviado desde Gran Canaria. Antes ha pasado por la identificación del solicitante, la entrega personal de la documentación, los requisitos del depósito, el control del censo y la verificación de la mesa. Su papeleta participa en el mismo recuento público que las de quienes acudieron al colegio electoral.

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