El presidente de la Comisión Parlamentaria Mixta UE-Marruecos, Lahcen Haddad, ha respondido al intenso debate político y mediático generado tras la reciente crisis migratoria de Ceuta con un mensaje rotundo: "No hay pruebas para hablar de guerra híbrida".
El también vicepresidente de la Cámara de Consejeros de Marruecos (Cámara Alta del Parlamento marroquí) expone esa reflexión en un artículo de opinión publicado por Atlántico Hoy, donde cuestiona que se presenten como hechos demostrados teorías que, a su juicio, carecen de evidencias suficientes.
No renunciar al rigor
Bajo el título Ceuta: hechos, hipótesis y el peligro de la mitificación política, Haddad parte de una premisa clara: la gravedad de lo sucedido no debe conducir a renunciar al rigor. "Cuanto más excepcional es un acontecimiento, mayor es la responsabilidad de distinguir entre lo que sabemos, lo que sospechamos y lo que simplemente imaginamos", escribe el exministro marroquí, quien lamenta que "gran parte del debate público no ha superado esa prueba".
El dirigente marroquí reconoce que la concentración de decenas de miles de personas frente a la frontera de Ceuta fue un episodio extraordinario que puso bajo una enorme presión tanto a Marruecos como a España y provocó incluso víctimas mortales.
En ese sentido, considera que ambos países actuaron correctamente al colaborar para recuperar el control de la situación y restablecer la normalidad en la frontera. "Ningún observador responsable debería minimizar la gravedad de lo ocurrido", afirma.
¿Hipótesis o hechos?
Sin embargo, Haddad discrepa de las interpretaciones que presentan la crisis como una acción deliberada organizada por Marruecos. Recuerda que "casi de inmediato surgieron diversas narrativas", algunas de las cuales describían el episodio como "un acto cuidadosamente planificado de guerra híbrida dirigido por Marruecos contra España", mientras otras lo vinculaban a una supuesta conspiración internacional. A su juicio, ambas tesis "comparten la misma debilidad metodológica: confunden hipótesis con hechos demostrados".
En su artículo, Haddad sostiene que los hechos comprobables dibujan otro escenario. Explica que las redes sociales difundieron mensajes que animaban a cruzar hacia Ceuta prometiendo un acceso sencillo a la península y al espacio Schengen, circunstancia que fue aprovechada por las redes de tráfico de personas.
Ese efecto llamada provocó la rápida concentración de miles de jóvenes en las playas de Fnideq y Belyounech, desbordando temporalmente la capacidad operativa de las autoridades de ambos países hasta que consiguieron recuperar el control. Además, recuerda que la inmensa mayoría de quienes lograron cruzar acabó regresando posteriormente a Marruecos.
Convertir sospechas en certezas
A partir de esa reconstrucción de los hechos, el presidente de la Comisión Parlamentaria Mixta UE-Marruecos insiste en que todavía no existen elementos que permitan atribuir una planificación política de la crisis. "Estos hechos bastan para explicar cómo se produjo la crisis. Pero no bastan para demostrar quién, si es que alguien, la planificó deliberadamente", sostiene.
El exministro marroquí advierte además del riesgo que supone convertir las sospechas en certezas. Recuerda que tanto la investigación histórica como los procedimientos judiciales o los análisis de inteligencia exigen que "las acusaciones más graves" se sustenten en "las pruebas más sólidas".
Sin embargo, lamenta que en el actual ecosistema digital ocurra justamente lo contrario: "Cuanto más espectacular es una acusación, menor parece ser el nivel de evidencia que se exige para sostenerla".
Consecuencias directas
Esa dinámica, según Haddad, puede tener consecuencias directas sobre una relación bilateral que define como una de las asociaciones estratégicas más importantes del Mediterráneo. Recuerda que España y Marruecos mantienen desde hace décadas una estrecha cooperación en ámbitos como la lucha contra el terrorismo, el intercambio de inteligencia, el combate contra el crimen organizado, el comercio, la energía o la gestión migratoria.
En ese contexto, advierte de que "convertir cada crisis migratoria en una supuesta agresión deliberada de un Estado contra otro pone en riesgo precisamente los mecanismos que han permitido esa cooperación".
Causas estructurales
El dirigente marroquí también dedica buena parte de su reflexión a analizar las causas estructurales de los movimientos migratorios. Destaca la transformación económica experimentada por Marruecos durante las dos últimas décadas, pero reconoce que ese crecimiento sigue conviviendo con desafíos como el desempleo juvenil, las desigualdades territoriales y la falta de oportunidades.
En paralelo, recuerda que España también afronta problemas demográficos, necesidades de mano de obra y un intenso debate político sobre el control de las fronteras, circunstancias que, en su opinión, no deberían traducirse en "relatos nacionalistas o representaciones geopolíticas simplistas".
Migración como presión
En la parte final del artículo, Haddad hace una defensa explícita del rigor intelectual en el análisis de las relaciones internacionales. "Los hechos deben seguir siendo hechos. Las hipótesis deben seguir siendo hipótesis. Y las especulaciones nunca deberían presentarse como si fueran pruebas", escribe.
Al mismo tiempo, matiza que esa posición no implica ingenuidad y admite que, históricamente, distintos Estados han utilizado la migración o la presión económica como instrumentos políticos. "Esa posibilidad no debe descartarse a priori. Pero tampoco puede aceptarse sin pruebas convincentes", añade.
Cooperación mutua
El artículo concluye con un llamamiento a preservar la cooperación entre ambos países frente a futuras crisis. Haddad considera que España y Marruecos comparten intereses económicos, desafíos de seguridad y la responsabilidad de garantizar la estabilidad del Mediterráneo occidental.
Por ello, sostiene que la verdadera prueba de la relación bilateral no será evitar que vuelvan a producirse episodios como el de Ceuta, sino decidir si ambas sociedades prefieren afrontarlos "con pruebas en lugar de emociones, con cooperación en lugar de acusaciones y con visión estratégica en lugar de mitificaciones políticas".
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