El Real Casino de Tenerife se convirtió este lunes en el escenario para hablar de Canarias a través de quienes, desde la política, la empresa, la cultura o el deporte, participan de una u otra manera en la construcción de su presente. Allí se presentó Quién es quién en Canarias, el libro del periodista y director de Atlántico Hoy, Martín Alonso, una recopilación de 69 perfiles que busca acercarse no solo al personaje conocido, sino también a la persona que existe detrás del cargo, el éxito o la notoriedad pública.
La presentación tuvo poco de acto encorsetado. Con Álvaro Oliver, redactor jefe de Atlántico Hoy en Tenerife, ejerciendo de conductor, y Lope Afonso, vicepresidente del Cabildo de Tenerife y, además, uno de los protagonistas de la serie, la tarde derivó pronto hacia una conversación distendida sobre periodismo, liderazgo, influencia y hasta sobre si existe una manera específicamente canaria de ejercer el poder.
Oliver había definido al comienzo el libro como “una radiografía indispensable de nuestro archipiélago”, una obra para observar de cerca a quienes toman decisiones o destacan en ámbitos tan diferentes como la política, la economía, la cultura o el deporte. De Alonso destacó una manera de escribir que combina el contexto periodístico con la intención de descubrir qué hay detrás de cada personaje. Y precisamente de ahí partió la conversación.
De un Gobierno a toda Canarias
Antes de hablar de poder, liderazgo o independencia periodística había una pregunta mucho más básica que resolver: ¿cómo se decide quién merece formar parte de un Quién es quién? Alonso explicó que el proyecto comenzó de una manera mucho más acotada. La primera idea fue elaborar perfiles de los integrantes del Gobierno de Canarias. A partir de ahí, la serie fue creciendo hasta abandonar prácticamente cualquier frontera temática.
Una vez terminado aquel primer recorrido por el Ejecutivo autonómico, el horizonte se abrió hacia los empresarios, otros representantes políticos y figuras destacadas de diferentes ámbitos de la sociedad canaria. Deportistas, cantantes y artistas terminaron compartiendo espacio con quienes tradicionalmente han ocupado los centros de decisión de las islas. Ese cambio explica que en las páginas del libro puedan convivir nombres como Fernando Clavijo, Carolina Darias o Antonio Morales con los de Pedri, Quevedo, Santi Aldama o Manolo Blahnik.
Los 69 incluidos en esta primera edición, además, están lejos de agotar la lista. Alonso reconoció durante la presentación que el trabajo publicado hasta ahora permitiría pensar ya en un segundo volumen y que Canarias, por cantidad de personajes e historias, “da para mucho más”.

Buscar a la persona sin preguntar al personaje
Para construir los perfiles, Alonso explicó que intenta evitar precisamente una de las fuentes que podrían parecer más evidentes: el propio protagonista. Su método pasa por recurrir a personas del entorno, compañeros de trabajo, familiares o conocidos que puedan aportar detalles que no figuran en un currículum ni aparecen necesariamente en una entrevista convencional. Una afición, una costumbre o algún episodio personal puede servir para encontrar la puerta de entrada al personaje.
“No hablar directamente con ellos ayuda”, reconoció al abordar cómo consigue mantener cierta distancia con personas sobre las que después tendrá que seguir informando como periodista. El método, explicó, también ha ido cambiando con el tiempo. Al principio resultaba más difícil conseguir que el entorno colaborara. Con la consolidación de la serie, esa resistencia se ha reducido y resulta más sencillo encontrar voces dispuestas a ayudar a construir cada perfil.
Y la reacción de los protagonistas, según relató, ha sido generalmente buena. Hubo alguna excepción, aunque Alonso sospecha que el problema no estaba tanto en el texto como en la caricatura que acompaña cada entrega, una pieza que intenta recoger también algún rasgo del personaje retratado.
Un periódico joven buscando su sitio
La serie tiene además otra lectura íntimamente relacionada con la historia reciente de Atlántico Hoy. Alonso reconoció que esos perfiles también permitieron a un medio joven abrirse paso en un ecosistema informativo muy competitivo. Conocer mejor a los protagonistas, ampliar la agenda y aproximarse a distintos sectores de la sociedad canaria formaban también parte del proceso de crecimiento del periódico.
Era, explicó, una manera de darse a conocer allí “donde realmente se juega Canarias y se decide Canarias”. La frase servía casi para regresar al punto de partida: ¿quién tiene realmente influencia en Canarias? Porque si durante décadas la idea del poder podía asociarse casi automáticamente a determinados despachos, cargos políticos o grandes empresas, las páginas del libro muestran una realidad bastante más amplia.
Cuando el poder deja de llevar traje y corbata
Oliver puso sobre la mesa precisamente esa cuestión: ¿ha cambiado el concepto de influencia? La respuesta de Alonso fue afirmativa. Canarias, defendió, se proyecta de muchas formas diferentes y esa capacidad de influencia puede proceder tanto de la política o la empresa como del deporte, el diseño, la música o cualquier ámbito capaz de llevar el nombre de las islas fuera del Archipiélago.
Ahí aparecieron figuras como Pedri o Manolo Blahnik como ejemplos de una Canarias cuya relevancia ya no puede medirse únicamente a través de las estructuras tradicionales de poder.
Modo canario
Y de la influencia se pasó casi inevitablemente al “modo canario”. Después de haber escrito sobre decenas de personas con responsabilidades, trayectorias y personalidades muy distintas, Alonso aseguró percibir un sello propio en la manera de ejercer el liderazgo en las islas.
Como ejemplo, recordó una conversación reciente relacionada con los preparativos del Mundial de Fútbol de 2030, en la que se ponía de relieve la capacidad encontrada en Canarias para generar acuerdos entre partidos e instituciones diferentes alrededor de determinados proyectos. Para Alonso, existe una manera particular de entender cómo se hace política y cómo funciona también la empresa en las islas, una forma de actuar que conserva “un sello particular”.

Lope Afonso: más consenso y menos empezar de cero
Afonso recogió la reflexión desde el otro lado de la mesa. El vicepresidente del Cabildo coincidió en que la propia singularidad de Canarias condiciona también su política. La lejanía, la fragmentación territorial y las características particulares de las islas obligan a gobernar desde una realidad distinta.
Pero introdujo también una dosis de autocrítica. A su juicio, Canarias podría encontrar más espacios de consenso en aquellas cuestiones que trascienden un mandato o un partido político. Especialmente en grandes proyectos cuya ejecución requiere años y que, demasiadas veces, terminan modificándose cuando cambia el color político de una administración.
Para Afonso, pocas cosas generan tanta frustración en el ciudadano como comprobar que proyectos considerados necesarios acaban alterados o relegados por la voluntad de imprimir un nuevo sello político tras cada relevo. En ese terreno reivindicó una palabra que durante años ocupó también parte del vocabulario político nacional: talante. Un talante entendido como la capacidad para comprender al adversario, anteponer el interés general y dotar de estabilidad a las decisiones que necesitan prolongarse en el tiempo.
“Aire fresco” para Canarias
Afonso había iniciado su intervención con otro concepto que atravesó buena parte de la conversación. El vicepresidente calificó a Atlántico Hoy como “una especie de aire fresco” en el panorama comunicativo de las islas y trasladó esa misma necesidad de renovación a la vida pública canaria.
Sobre el contenido del libro, sostuvo que Canarias cuenta con talento en ámbitos muy diferentes y destacó la capacidad de la obra para reunir perfiles empresariales, culturales, deportivos y de otras disciplinas. El resultado, señaló, permite comprobar que las islas cuentan con personalidades que pueden generar al menos la satisfacción de pertenecer a “una tierra que no tiene nada que envidiar a otra” en cuanto a talento y referentes. Eso sí, el propio Afonso bromeó con su condición de protagonista de uno de los perfiles. Si tenía que poner alguna objeción, aseguró, algún retoque habría hecho a su caricatura.
Cuando el periodista escribe sobre quien gobierna
La conversación terminó entrando en uno de los asuntos más delicados de cualquier medio: la distancia entre el periodismo y el poder. Para Alonso, precisamente el hecho de no entrevistar directamente a los protagonistas de sus perfiles contribuye a conservar esa separación. El contacto con familiares, compañeros o personas que conocen al personaje permite acercarse a él sin convertir el texto en una versión construida desde el propio protagonista. Pero el debate fue más allá.
Afonso respondió desde la posición contraria, la de quien ocupa un cargo público y vive sometido al escrutinio periodístico. Asumir una responsabilidad pública, defendió, implica aceptar que las decisiones no van a gustar a todo el mundo y que la crítica forma parte necesariamente del ejercicio político. Sin embargo, también reivindicó la importancia de las formas tanto en la política como en el periodismo.
El vicepresidente relató haber conocido casos de políticos que buscan el refrendo de determinados periodistas antes de tomar decisiones y situaciones en sentido inverso, con periodistas intentando influir sobre la orientación de determinadas actuaciones políticas. Aunque consideró legítimas esas relaciones dentro de una sociedad democrática, marcó claramente cuál cree que debe ser el límite. “Cuanta más distancia haya” entre quien practica el periodismo y quien toma decisiones políticas, sostuvo, “más sano va a ser el resultado”. Una distancia que, aclaró, no impide mantener relaciones amables, cordiales o de colaboración, pero sí obliga a recordar permanentemente qué papel corresponde a cada uno.
69 historias y muchas más por contar
Entre bromas, preguntas cruzadas y reflexiones sobre política, periodismo y sociedad, la presentación terminó demostrando precisamente una de las ideas sobre las que se construye Quién es quién en Canarias, que detrás de los nombres conocidos existen historias, decisiones, relaciones y contradicciones que ayudan también a explicar las propias islas.
Los 69 perfiles del libro son los primeros de una serie que continúa creciendo y que permite colocar en una misma fotografía a dirigentes políticos, empresarios, deportistas, músicos, diseñadores y referentes de ámbitos que hace años difícilmente habrían compartido la misma definición de influencia. Porque el poder, como se planteó durante la conversación en el Casino de Santa Cruz de Tenerife, quizá ya no lleve siempre traje y corbata.
Y entender Canarias obliga también a preguntarse quiénes son las personas que la gobiernan, la representan, la proyectan y la transforman. Eso es, al final, lo que Alonso lleva años intentando responder cada vez que vuelve a colocarse delante de una página en blanco y se hace una pregunta aparentemente sencilla: quién es quién en Canarias.
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