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Política

Los sindicatos marcan la estabilización como primera tarea a Esther Monzón

Desde las organizaciones sindicales han valorado positivamente por la trayectoria que Monzón maneja en el sector de la salud, aunque destacan que enfrenta una larga lista de retos

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Oficinas del Servicio Canario de Salud y Esther Monzón. / AH

Prudencia y positividad reinan en los sindicatos después de que este jueves se haya dado a conocer que la nacionalista Esther Monzón será la próxima consejera de Sanidad del Gobierno de Canarias. Un nombramiento que desde las organizaciones sindicales han valorado asertivamente por la trayectoria que Monzón maneja en el sector de la salud, aunque destacan que enfrenta una larga lista de retos con la estabilización del personal sanitario como primer objetivo.

Reducir las listas de espera, garantizar la estabilización de unos 12.000 trabajadores, reforzar la atención primaria, mejorar las retribuciones al personal sanitario, integrar el Instituto Canario de Hemodonación y Hemoterapia (ICHH) en el Servicio Canario de Salud, mejorar las urgencias en la atención primaria y desarrollar la planificación para el desarrollo de infraestructuras sanitarias. Estos son los retos que desde los sindicatos enumeran entre las necesidades urgentes de Canarias.

Una nombramiento acertado

No es una cuestión sencilla, según admiten desde los diferentes sindicatos, pero al menos confian en la experiencia que Monzón arrastra dentro del área de salud en Gran Canaria, primero como gerente del Instituto de Atención Social y Sociosanitaria (IASS) del Cabildo de Gran Canaria y luego como directora de Área de Salud de esta isla. Una experiencia que, sin embargo, no tenía el anterior consejero de Sanidad, Blas Trujillo, quien procedía de una rama más económica. 

Esther Monzón, junto a José Miguel Bravo de Laguna, durante su etapa en Unidos por Gran Canaria

Siempre con la prudencia de no dar nada por sentado pero con la afirmación del positivismo los sindicatos han respondido de manera favorable al nombramiento. Para el responsable de comunicación de la Federación de Servicios de Comisiones Obreras, Juan Francisco Navarro Vadillo, lo principal que debe realizar el nuevo gobierno es terminar de desarrollar todo el trabajo que se ha realizado con la antigua consejería en materia de estabilización del personal sanitario. 

Primero estabilizar

La Mesa Sectorial y la Consejería de Sanidad de Trujillo llegaron a un acuerdo en diciembre para la estabilización de 12.146 empleados temporales públicos del Servicio Canario de Salud. De esta cifra, 9.955 trabajadores accederán a través de la estabilización y el resto a través de oposiciones. Culminar estos procesos es para el secretario de la Federación de Empleadas y Empleados de los Servicios Públicos de Canarias de UGT, Francisco Bautista, el primer paso que deberá dar el gobierno de Coalición Canaria y Partido Popular “para poder dar esa tranquilidad a los profesionales que llevan muchos años batallando para poder tener la plaza fija”.

Lo que demandan desde los sectores sindicales es no retrasar este trabajo que tanto les costó firmar en la legislatura que ya ha terminado. Al que se le suma también los concursos de traslado y la revisión de las retribuciones del personal sanitario, según explican 

Respuesta al colapso de las urgencias

El refuerzo a la atención primaria es el siguente gran tema que preocupa a los sindicatos, con una propuesta desde las tres organizaciones que también plantee implantar servicios de urgencia en los centros de salud para evitar el colapso de las urgencias hospitalarias. "Los servicios de urgencia necesitan una transformación"; resalta el portavoz de Asamblea 7 Islas, Octavio Sánchez

En este sentido el gran tema de fondo que todos los sindicalistas plantean es la necesidad en Canarias de un plan de infraestructuras sanitarias, con el culmen de los hospitales del sur y el norte de Tenerife, como principal ejemplo, aunque también reclaman una nueva infraestructura hospitalaria en Gran Canaria. 

Obras sin acabar en el Hospital del Sur de Tenerife. / ATLÁNTICO HOY

Blindar el banco de sangre

Una de las grandes luchas de trabajadores que se ha desarrollado en el último año ha sido es la de los empleados del ICHH, quienes rechazaban la supuesta privatización del banco del sangre a través de una entidad pública empresarial. Tras casi un año de manifestaciones alcanzaron un acuerdo con la consejería para la integración del ICHH en el Servicio Canario de salud, un hecho que para los trabajadores fue un triunfo, tal y como valora el enfermero y presidente del comité de empresa Daniel Quintero

Sin embargo, para esa integración que acordaron "los plazos que se dieron no fueron suficientes", resalta. "Necesitaba unos pasos presupuestarios, unos informes técnicos en los que se está trabajando, y en principio lo único que falta es tener el visto bueno de la nueva administración", explica sobre el trabajo que queda todavía por hacer para poner punto y final a sus reivindicaciones. 

No hay temor, sin embargo, en que el nuevo gobierno pueda dar marcha atrás en la integración del banco de sangre en el SCS porque "consideramos que el apoyo de Coalición Canaria ha sido masivo y que ellos han entendido que no hay un banco de sangre que no pueda ser público", resalta.

Trabajo por delante

El sentimiento general desde los sindicatos es la de un trabajo que queda por cerrar después de un año de numerosas manifestaciones centradas en blindar la sanidad pública. "Lo que pedimos son acuerdos y entendimientos para llegar a alternativas y soluciones tanto para el bienestar de la ciudadanía, como para los profesionales, que son el músculo más importante que tiene el Servicio Canario de Salud", reclama Sánchez. 

Entre los primeros pasos que harán una vez se conforme el nuevo gobierno está el solicitar una reunión para conocer cuál será la línea de trabajo de la nueva consejería, según explica Navarro Vadillo. Tras los contactos que realicen en las primeras semanas y se vayan dando a conocer las líneas de trabajo desde los sindicatos también responderán. Y es que tal y como avisa Sánchez, "lo que tenemos claro es que tenemos que darle 100 días de gracia" a Monzón. Después mantendrán sus labores de fiscalización.