La cámara hiperbárica es una cabina médica cerrada en la que la persona respira oxígeno puro mientras se somete a una presión más alta de lo normal. Este sistema permite que el oxígeno llegue en mayor cantidad a zonas dañadas del cuerpo, algo muy útil cuando hay una lesión deportiva.
“Este tratamiento aumenta la cantidad de oxígeno disuelto en la sangre y los tejidos, lo que permite que llegue más oxígeno a las zonas lesionadas que tienen mala circulación, y a su vez activa procesos de reparación celular, reduce la inflamación, estimula la formación de nuevos vasos sanguíneos y acelera la regeneración de tejidos dañados”, explica el doctor Óscar Blasco Amato, especialista en Medicina Interna del Hospital Quirónsalud Tenerife. Esto favorece una mejor recuperación sin forzar los tiempos.
Qué hace el oxígeno a presión
Las lesiones musculares son las que más se benefician de la cámara hiperbárica. En muchos casos, los estudios muestran menos dolor y una recuperación más rápida tras varias sesiones. “Cuando el músculo recibe más oxígeno, se repara antes y con menos molestias”, señala el doctor Blasco, destacando la evidencia científica disponible.
También puede ser útil como apoyo en lesiones de tendones, ligamentos o cartílago, sobre todo después de una operación. En estos casos, no sustituye a la fisioterapia, pero sí actúa como un refuerzo que mejora la calidad del tratamiento y de la cicatrización.
En qué casos puede ayudar más
A nivel práctico, el oxígeno hiperbárico ayuda a bajar la hinchazón, mejora la llegada de sangre a la zona lesionada y estimula la reparación de los tejidos. Todo esto contribuye a que el proceso de curación sea más eficiente y controlado, reduciendo el riesgo de recaídas.
El momento en el que se inicia la terapia también es importante. Suele recomendarse en las primeras fases de la recuperación, siempre bajo indicación médica. Lo habitual es realizar entre cinco y diez sesiones, ajustadas a cada persona, para lograr una mejoría progresiva.
Cuándo empezar el tratamiento
La cámara hiperbárica no es solo para deportistas profesionales. Personas activas, deportistas aficionados o quienes practican ejercicio de forma regular también pueden beneficiarse de ella. “Lo importante no es el nivel deportivo, sino el tipo de lesión y cómo está evolucionando”, explica el doctor del Hospital Quirónsalud Tenerife, resaltando la personalización del tratamiento.
Utilizada correctamente, la cámara hiperbárica es segura y bien tolerada. Puede provocar algunas molestias leves, como presión en los oídos, pero su uso está bien controlado. Siempre se integra dentro de un plan completo de fisioterapia y seguimiento médico, actuando como un apoyo más para mejorar la rehabilitación y facilitar una vuelta al deporte con mayor confianza.