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Un grupo de sonrientes estudiantes universitarios / MAGNIFIC

Cómo adaptarse al primer año de universidad sin perder el equilibrio

Repasamos once tips que ayudarán al estudiante que se empieza sus estudios universitarios

El primer año de la universidad es emocionante. Se trata del inicio de tus estudios superiores, el portal de tu vida adulta. Sin embargo, pronto comprobarás que su naturaleza más exigente está diseñada para ponerte a prueba.

Lo bueno es que ahora la tecnología te puede apoyar en tus estudios, dándote más opciones para aprender. Siempre puedes acceder alguna aplicación que organice tu tiempo, que te permita concentrarte o humanizar texto IA que te ayude a desarrollar una escritura de mayor calidad.

Pero, si bien son recursos valiosos que debes tener en cuenta, en la práctica tendrás mucho que hacer. Es una nueva etapa, en la que deberás a aprender a moverte de forma proactiva y anticipada. Para eso, considera los siguientes consejos.

1- Adelántate en la lectura de textos de estudio

No esperes a que el docente te indique qué lectura iniciar. De hecho, muchos profesores dan por sentado que los estudiantes ya se han anticipado y que han leído los textos que respaldan la cátedra. A esto se refieren cuando hablan de tener una mayor eficiencia en los estudios. También consideran que los estudiantes deben buscar textos alternativos para compararlos con la bibliografía recomendada.

Leer el material y tener una cierta noción al momento en el que docente lo explica, te ayudará comprenderlo mejor. Y si hay algo que no estuviese lo suficientemente claro, tómate la libertad de anotar dudas, preguntas y planteárselas al docente. Sumado a una segunda lectura, esto mejorará tu nivel de comprensión. Cuando entiendes la esencia del tema, podrás estudiarlo mejor en el momento de realizar un examen.

2- Asiste con regularidad

Una de las diferencias más notables de la universidad con la preparatoria, es que la asistencia regular es un poco más flexible. Esto se debe a que muchos estudiantes posiblemente trabajen, y les resulte difícil asistir continuamente en horarios formales.

Sin embargo, que esto no te tiente a faltar a clases. A pesar de esta flexibilidad, estar al tanto de todo lo dado y de las últimas novedades es en realidad mejor. Y eso sólo lo lograrás manteniendo una asistencia regular. Por lo tanto, a menos que tengas un contratiempo real, ve a todas las clases. Es la mejor manera de seguir tus estudios de forma completa.

3- Toma apuntes a mano

Es cierto que ahora puedes encender la aplicación grabadora de audio de tu móvil, o usar una aplicación que convierte lo que se habla en clase en apuntes ordenados. Pero estas ventajas, pueden hacer que te confíes demasiado en la tecnología y que no practiques tus habilidades de asimilación.

Incluso si usas estos avances, no dejes de tomar notas. Anota con tu puño y letra todo concepto que creas que es importante. ¿Por qué? Porque de esta forma lo recordarás mejor. Más tarde podrás contrastarlo con las otras herramientas. Pero verás como muchas de las cosas más importantes, las que mejor asimilarás serán las que tengas escritas en tus apuntes.

4- Mantén un horario cotidiano de estudio

Todos los días lee y relee los temas ya estudiados en clase. Un buen estudio es el que se lleva delante de forma regular y habitual. En esos momentos debes aplicar técnicas de estudio que te ayuden a recordar mejor lo que estudias. Crea mapas conceptuales, elabora resúmenes o crea tablas visuales en una pared de tu habitación.

También recurre a métodos como el Pomodoro para concentrarte en lo que lees, y comprenderlo mejor. No dejes esta parte para después. No estudias sólo para superar exámenes. Si realmente quieres aprender y ampliar tus horizontes, estudia por adelantado.

5- Comprende el objetivo de cada cátedra

Durante los primeros días, presta atención a cada clase. Especialmente a los docentes que estén a cargo. No todas las materias son iguales, tampoco sus profesores. Algunas tendrán un desarrollo teórico, en el que la prioridad es leer mucho material de estudio. Debes organizarte para conocer todos los textos listados en el programa, como mínimo.

Pero otras, probablemente sean prácticas. Es posible que debas ponerte al tanto en la realización de proyectos, trabajos prácticos y demostraciones específicas. Habla con el profesor de cada una y asegúrate de entender qué cosas son las más importantes para su clase. La mayoría valorará saber que tienes un interés proactivo en su materia, y que te has comprometido con el aprendizaje.

6- No te sobrecargues

Es posible que te preguntes ¿cómo no hacerlo con tantas materias, profesores y responsabilidades? Justamente por eso, esfuérzate en simplificar tareas, en mantener una capacidad resolutiva.

Estudiar una cantidad fija y regular de horas te ayudará ganar práctica y resolver situaciones en el menor tiempo posible. No tomes clases adicionales, si no tienes tiempo de asistir a estas. Encuentra fuentes de información concreta, ya sea en libros o en sitios reputados de Internet, y no busques más datos, si lo que tienes satisface sobradamente lo que necesitas para estudiar.

7- Ante todo, mentalidad positiva

La adaptación a un nuevo nivel de estudios, a mayores responsabilidades y a la entrega de trabajos de investigación, puede provocarte inseguridades y dudas. Es normal que seas presa del síndrome del impostor, en el que te encontrarás poniendo en duda cada uno de tus pasos.

Si sientes que estás haciendo algo mal, que fallarás en cualquier momento o que reprobarás, es el momento de que mantengas una mentalidad positiva. No lo estás haciendo mal. Estás aprendiendo a estudiar más, mejor y con más profundidad. Y si te parece que el compañero que se sienta a tu lado es sobrehumano, debes comprender que posiblemente se siente vulnerable al igual que tú.

El primer año es una nueva etapa para todos, y de la misma forma en que lo han hecho otros estudiantes, sólo debes persistir hasta alcanzar la victoria.

8- Participa en grupos de estudio

Siempre que puedas, forma parte de grupos de estudio. Te ayudará especialmente en esas materias que te resulten las más difíciles. En un grupo de estudio podrás intercambiar conocimientos, experiencias y puntos de vista. Son ideales para practicar presentaciones de proyectos, acostumbrarte a exponer frente a otros y también estudiar para los exámenes.

Si quieres asegurarte de estar preparado, tus compañeros de tu grupo de estudio pueden hacerte preguntas, simulando una prueba, exigiéndote con la misma presión que tendrás que enfrentar en un parcial.

9- Ejercítate físicamente

Una buena capacidad física, te ayudará a preservar también una buena capacidad cognitiva. Es lo que se conoce como el equilibrio cuerpo-mente. Es recomendable que lo hagas, no porque debas convertirte en un atleta. Pero con tanto estudio, es posible que tu vida se haya vuelto algo sedentaria sin darte cuenta.

Se sabe que con el tiempo esto puede ser fuente de males físicos. Sin embargo, en este caso es importante también para no estar mucho tiempo en encierro, relajarte y tomar aire. Estas cosas simples, aunque no lo creas, tienen un buen impacto en tu capacidad cognitiva.

10- Cuida tu salud mental

La universidad te pondrá bajo presión más de una vez. Y en estas circunstancias, lo peor que puedes hacer es no hablar de eso. No te tragues tus palabras, ni mantengas una actitud sacrificada. Tus sentimientos, podrían esconder algo más que el miedo a fallar en tus exámenes. Podría ser un miedo lógico a tu futuro, a creer que no das la talla en una determinada situación.

Para empezar, no te critiques y comprende que es parte fundamental de tu humanidad. Todos tenemos miedo, dudamos, y nos criticamos en silencio. Es importante liberar esta carga de alguna forma y evitar que se transforme en una crisis más grande, como una depresión.

Por lo tanto, busca ayuda. Si es profesional, mejor. No te hará nada mal hablar con un especialista en escuchar. Y si no, cuéntale lo que te pasa a familiares, amigos o compañeros de estudio. Con frecuencia, un hombro capaz de oírte puede hacer maravillas para tu estado de ánimo.

11- Conecta con otros

Finalmente, aprovecha la universidad para conectar con otros. Es posible que entre tus compañeros encuentres personas con las que tienes mucho en común. Dado que se sienten atraídos por la misma carrera que tú has elegido, esto es bastante natural.

Así que aprovecha los momentos informales para pasar tiempo con ellos. Ve a fiestas universitarias, recitales a los que muchos asistan, o cumpleaños.

La universidad no es solo la carrera hacia un título. Es tu oportunidad de crecer a nivel mental y personal.

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