El cáncer de mama es uno de los tumores más frecuentes en mujeres. Sin embargo, el escenario ha cambiado de forma clara en los últimos años: hoy, la detección precoz y los avances terapéuticos están logrando reducir la mortalidad y mejorar la calidad de vida de las pacientes.
Contar con sistemas de diagnóstico rápido y preciso marca la diferencia. Detectar el tumor en fases iniciales permite actuar antes, con tratamientos menos agresivos y con mayores probabilidades de curación.
"El tratamiento quirúrgico del cáncer de mama ha evolucionado notablemente hacia técnicas más conservadoras y personalizadas, con el objetivo de mantener la máxima seguridad oncológica y, al mismo tiempo, preservar la imagen corporal de la mujer", detalla la doctora Lucía Almeida, coordinadora de la Unidad de Mama del Hospital Quirónsalud Tenerife.
Detección precoz: el punto de inflexión
El aumento de casos se explica por factores como el envejecimiento de la población, los cambios en los hábitos de vida o la ampliación de los programas de cribado. Pero precisamente este último factor también está detrás de uno de los grandes avances: cada vez se diagnostican más tumores en fases tempranas.
Esto significa que más de una de cada diez mujeres puede desarrollar esta enfermedad a lo largo de su vida, pero también que muchas de ellas podrán beneficiarse de un diagnóstico anticipado que cambia radicalmente el pronóstico.
Conocer la enfermedad
El cáncer de mama se produce cuando las células mamarias crecen de forma descontrolada y forman un tumor. Puede originarse en los conductos o en los lobulillos, y aunque es mucho más frecuente en mujeres, también puede aparecer en hombres en un pequeño porcentaje de casos.
En la actualidad, sabemos que no existe un único tipo de cáncer de mama. Cada tumor tiene características propias, lo que obliga a adaptar el tratamiento a cada caso concreto. Este conocimiento ha sido clave para avanzar hacia una medicina más personalizada.
Tratamientos a medida y menos agresivos
Disponer de un abordaje multidisciplinar gracias a la aportación de cirujanos, radiólogos, oncólogos, etc., permite diseñar estrategias adaptadas a cada paciente. Ya no se trata solo de tratar la enfermedad, sino de hacerlo con el menor impacto posible.
La cirugía sigue siendo fundamental en la mayoría de los casos, pero ha evolucionado hacia técnicas más conservadoras. Siempre que es viable, se prioriza preservar la mama, lo que tiene beneficios tanto físicos como emocionales.
"Cada día somos más conservadores en el tratamiento quirúrgico del cáncer de mama", afirma la doctora Almeida. Por ello, la cirugía conservadora, que preserva la mama, es la opción de elección siempre que sea viable, ya que aporta beneficios físicos y psicológicos relevantes para la paciente.
Cirugía más precisa
Aun así, hay situaciones en las que la mastectomía sigue siendo necesaria, como en tumores extensos o cuando existe un alto riesgo genético. La diferencia hoy es que estas decisiones se toman de forma mucho más informada y personalizada.
El objetivo ya no es solo curar, sino también cuidar: reducir secuelas, mejorar la recuperación y acompañar a la paciente en todo el proceso.
Diagnóstico por imagen
Las técnicas de imagen han transformado por completo el manejo del cáncer de mama. Permiten detectar lesiones en etapas muy tempranas y conocer con exactitud su tamaño, localización y extensión.
"La imagen médica es clave para llegar a un diagnóstico temprano y fiable, pero también para tomar decisiones terapéuticas con mayor seguridad y precisión", explica el doctor Manuel Machado, responsable del Área de Imagen de Patología Mamaria del Hospital Quirónsalud Tenerife y el Hospital Quirónsalud Costa Adeje,
Además, añade que, gracias a los avances tecnológicos, "podemos identificar lesiones en fases iniciales y caracterizar mejor el tumor, lo que facilita tratamientos más personalizados y menos invasivos".
Esta información es clave para decidir el mejor tratamiento desde el principio. Cuanto más preciso es el diagnóstico, más ajustada y eficaz es la intervención.
Además, la imagen médica permite guiar biopsias sin necesidad de cirugía y evaluar cómo responde el tumor a los tratamientos. Esto evita procedimientos innecesarios y ayuda a ajustar cada paso.
"La imagen no solo confirma el diagnóstico, también ayuda a planificar la cirugía y a valorar la respuesta a los tratamientos, lo que repercute directamente en el pronóstico y en la calidad de vida de las pacientes", concluye el doctor Machado.