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Refranero popular español de la gastronomía: Curiosidades gastronómicas

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Refranero popular español de la gastronomía

El refranero popular español dedica ingeniosos y hasta diríase apoteósicos guiños a las cosas del comer y del beber, empezando por ese inapelable de “El muerto al hoyo y el vivo al bollo”, desde luego elocuente donde los haya. Pero existen otros igual de afinados  y afilados.Apetece rastrillar pues en la olla de estos dichos pronunciados por generaciones y con los que se endulza, con no poca socarronería, todo lo que sea cocina y vinos sin que por ello tengamos por qué “pagar los platos rotos”, otro más de esta colección.“La amistad, la que quieras, pero la cebada, a veinte la fanega”. Estampa el aviso para navegantes para referirse a que una cosa es un amigo y otra que tenga que pagar a rajatabla, muy a cuento para los proveedores del campo y de la mar.No se nos esconde uno tan sabio como recurrente, el de “pan para hoy, hambre para mañana”, en consonancia con acciones que no tienen futuro y que sólo sirven para remendar momentáneamente cualquier desaguisado.  “Buena es la carne, buena la cecina, pero mejor es la cocina” o  “para hacer tortillas hay que romper muchos huevos”, en clara referencia a las habilidades que tiene una persona entre ollas y calderos y que sabe tratar como es debido los productos y las recetas.“No se me pase de la rosca” o “no se pueden pedir peras al olmo” lanzan mensajes claros y rotundos que, bien es verdad, dejan el concepto gastronómico en tercer plano si no en el cuarto. Otros que siguen el rastro de estos anteriores es el de “Por la boca muere el pez” que bien podría estar sazonado por esta otra perla: “El poco comer y el poco parlar, nunca hizo mal”.  No falta el que anima a pasar rápido un trago no tan favorable: “Al vino de mal parecer, cerrar los ojos al beber”.Por supuesto brillan con luz propia los dirigidos a aspectos saludables de la comida: “Gástalo en cocina y no en medicina” o este que no se sabe si rebosante de galantería o picardía pura: “Si quieres criarte fino y hermoso, buen vino y mucho reposo”.Seguimos con las advertencias para garantizar la salud: “La naranja: por la mañana oro, por la tarde, plata y por la noche, mata”. O este tan manido como cargado de prudencia: “Desayunar como un rey, comer como un príncipe y cenar como un mendigo”. Aún más este sin medias tintas: “Una manzana al día mantiene al médico en la lejanía”. Otros dichos van directo a la idea primordial: “La buena comida se anuncia a la nariz desde la cocina”, considerando que cada especialidad gastronómica tiene su porqué. “La anguila empanada y la lamprea escabechada”. O con el tratamiento a los géneros imprescindibles: “La comida sin pan, ni en el infierno la dan”.Con este vídeo, con el afán de ser entretenidos y divulgativos a la par, Hule y Mantel ha pretendido “poner toda la carne en el asador” y sugerir ante las fechas navideñas: “Llena el vientre, pero no tanto que revientes”.