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Una ambulancia a la entrada de un hospital de Urgencias / QUIRÓNSALUD

Las urgencias no pueden esperar: las alertas que exigen acudir rápido al hospital

Dolor en el pecho, desmayos o trastornos neurológicos repentinos son algunas de las advertencias que demandan atención médica inmediata

Fernando Baquero

Hay molestias que pueden esperar a una consulta médica programada y otras que no admiten demora. Saber distinguir unas de otras resulta fundamental, ya que en determinadas situaciones cada minuto cuenta. Reconocer los síntomas de alarma y actuar con rapidez puede marcar la diferencia entre una recuperación favorable y la aparición de complicaciones graves.

“Muchas personas dudan sobre cuándo acudir a Urgencias y, en ocasiones, retrasan la consulta pensando que los síntomas desaparecerán por sí solos. Sin embargo, hay señales que nunca deben ignorarse porque pueden indicar un problema de salud potencialmente grave”, explica Pedro Rojas, jefe de Urgencias del Hospital Quirónsalud Costa Adeje.

Una atención médica temprana permite iniciar el tratamiento adecuado cuanto antes y mejora significativamente el pronóstico en numerosas patologías. “Ante la duda, siempre es preferible que un profesional valore la situación. En algunos casos, actuar a tiempo puede incluso salvar una vida”, añade el especialista.

Dolor en el pecho: una señal de máxima alerta

Uno de los motivos más urgentes para acudir al hospital es la aparición de un dolor torácico intenso o una sensación de presión persistente en el pecho. “Este síntoma puede estar relacionado con un infarto de miocardio y requiere una valoración médica inmediata”, señala Pedro Rojas.

No conviene esperar a que desaparezca por sí solo ni atribuirlo automáticamente al estrés o al cansancio. “Muchas veces los pacientes minimizan este tipo de dolor, pero es fundamental descartar cuanto antes una causa cardiovascular”, recalca el especialista. Ante la duda, lo más prudente es buscar ayuda profesional de forma inmediata.

Síntomas de ictus: actuar rápido es fundamental

La pérdida repentina de fuerza o sensibilidad en un brazo o una pierna, la desviación de la comisura de la boca, las dificultades para hablar o los cambios bruscos en la visión son señales compatibles con un ictus.

También pueden aparecer episodios de confusión o una incapacidad repentina para expresarse con claridad. En estos casos, el tiempo es determinante para reducir el riesgo de secuelas y mejorar el pronóstico. “En el ictus existe una ventana terapéutica muy limitada. Cuanto antes llegue el paciente al hospital, mayores son las posibilidades de minimizar el daño neurológico”, destaca SergioTrujillo, jefe del Servicio de Urgencias del Hospital Quirónsalud Tenerife.

Hemorragias y dolores intensos

Las hemorragias abundantes son otro motivo claro para acudir a Urgencias, especialmente cuando se acompañan de mareos, debilidad intensa o pérdida de conocimiento. Del mismo modo, los sangrados a través de vómitos o por vía anal deben ser evaluados por profesionales sanitarios.

“Cualquier sangrado importante o persistente debe ser valorado cuanto antes para identificar su origen y evitar complicaciones”, advierte el jefe de Urgencias del Hospital Quirónsalud Tenerife.

Otro síntoma que no debe pasarse por alto es el dolor intenso y repentino que comienza en la zona lumbar y se irradia hacia el pubis. Puede tratarse de un cólico nefrítico y, en muchos casos, requiere tratamiento específico para aliviar el dolor y evitar complicaciones. “Cuando el dolor es muy intenso o incapacita al paciente para realizar sus actividades habituales, es recomendable acudir a Urgencias para una valoración médica”, apunta Trujillo.

Golpes, fracturas y pérdida de conocimiento

Tras una caída o un golpe, la imposibilidad de mover una extremidad, una deformidad visible o una inflamación importante pueden indicar una fractura u otra lesión relevante.

Asimismo, los desmayos y los mareos intensos siempre deben ser valorados por un profesional sanitario. Aunque en ocasiones pueden estar relacionados con factores como el estrés, la ansiedad o el calor extremo, también pueden esconder problemas de salud más serios que necesitan diagnóstico. “La pérdida de conocimiento nunca debe normalizarse. Es importante identificar qué la ha provocado y descartar patologías que puedan comprometer la salud del paciente”, explica el doctor Rojas.

En lo que no hay debate posible, es que ante cualquier síntoma de alarma, no es recomendable esperar. “La rapidez en la atención médica es un factor decisivo en muchas enfermedades. Acudir a Urgencias cuando aparecen señales de alerta permite actuar antes y mejorar las posibilidades de recuperación”, concluye el doctor Trujillo. Una valoración precoz puede resultar decisiva para la recuperación del paciente y, en algunos casos, incluso salvar vidas.