14 garrafas de agua para el consumo diario en una vivienda en Cruz del Señor| CEDIDA
14 garrafas de agua para el consumo diario en una vivienda en Cruz del Señor| CEDIDA

14 garrafas, 12 fontaneros, recibos de 38 euros y ninguna solución del Ayuntamiento a la falta de agua en Cruz del Señor

Amalia Guimerá denuncia que cuatro personas, entre ellas una niña de cinco años, sobreviven con garrafas tras dos meses sin agua y reciben una factura del suministro de casi 38 euros

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Amalia Guimerá, de 71 años, convive con otras tres personas -entre ellas, una niña de cinco años- en un edificio afectado por la falta de agua. La familia se ve obligada a transportar cada día decenas de litros en garrafas, mientras denuncia que sigue recibiendo facturas del suministro y cero respuesta del Ayuntamiento de Santa Cruz

El coche de Amalia se convierte casi a diario en un pequeño almacén sobre ruedas. Catorce o quince garrafas de ocho litros ocupan el maletero antes de iniciar el viaje de vuelta a casa. No son para una excursión ni para una emergencia puntual sino el recurso esencial con el que cuatro personas intentan sostener su vida cotidiana desde hace dos meses en un edificio de la Cruz del Señor, en la capital chicharrera. 

El día a día

“Imagínate el día a día”, resume esta vecina que no imaginó nunca vivir esta pesadilla. Cocinar, pelar una fruta, lavarse las manos, ducharse o poner en marcha una lavadora se ha convertido en una cadena de cálculos, recipientes y desplazamientos. 

En casa han comprado garrafas de camping con grifo, llenan bidones de hasta 35 litros y recurren incluso a una ducha portátil de bombeo para poder asearse, en pleno siglo XXI y en una capital de provincia que presume de este servicio básico.

Suministro de agua |CEDIDA
Suministro de agua |CEDIDA

No hay agua en los grifos, pero sí llegó la factura

Hace unos diez días nos llegó el recibo, casi 38 euros”, lamenta Amalia, todavía incrédula ante una situación que considera insostenible. “Qué cara tienen”, comenta al mostrar un recibo por una cuantía de 37,65 euros y en cuyo pie de página se avisa de que, "en caso de impago, Emmasa podrá proceder a la suspensión del suministro"

La denuncia de esta comunidad no es un caso aislado, según relata la afectada. Otros vecinos de la zona estarían atravesando una situación similar, especialmente quienes viven en las plantas altas de los edificios. En algunos casos, asegura, llevan también alrededor de dos meses sin suministro. La sensación entre los vecinos es la de abandono y cansancio, después de semanas llamando a puertas que no terminan de abrirse.

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Factura de Emmasa

Doce fontaneros y ninguna solución

Antes de recurrir a los medios, la comunidad intentó comprobar si la avería se encontraba en las instalaciones interiores del edificio. Por la vivienda y el inmueble, según explica Amalia, han pasado hasta doce fontaneros.

Doce visitas, doce intentos y el mismo resultado: el agua sigue sin llegar y nos hemos gastado más de 400 euros. La vecina sostiene que la solución pasa por solicitar un informe técnico a la empresa municipal de aguas, EMMASA, para determinar cómo debe ejecutarse la obra necesaria. “Que venga un técnico y nos diga cómo tenemos que acometer esa obra. Es la única solución”, afirma.

Garantizar el suministro de agua

La afectada rechaza que la responsabilidad pueda limitarse a las tuberías del edificio si el resultado final es que varias familias permanecen sin un servicio básico. “Hay una norma que cumplir, pero por encima hay una ley superior que es garantizar el suministro de agua”, insiste.

Su planteamiento es claro y pide que se restablezca el agua en las viviendas y, después, exigir a la comunidad las actuaciones o responsabilidades que correspondan. “Pero no dejar a las persona sin agua durante meses”.

Una comunidad sin fondos

El problema del suministro se suma, además, a una situación económica complicada en la comunidad. Amalia asegura que el anterior administrador dimitió en mayo tras años al frente de la gestión, y que los vecinos desconocen cuál ha sido el destino de los fondos comunitarios si los hubiera.

Ahora, explica, se enfrentan a la posibilidad de una derrama elevada para hacer frente a la actuación necesaria, mientras todavía abonan otra cuota extraordinaria por una obra anterior. Y mientras se aclaran responsabilidades, presupuestos y procedimientos, el agua continúa llegando en garrafas.

“No pedimos privilegios, sino un derecho”

Amalia no pide privilegios. Pide algo mucho más sencillo y se resume en abrir un grifo y que salga agua. “Nosotros somos luchadores”, dice. 

Los vecinos afectados en Cruz del Señor han acudido a Emmasa, al Ayuntamiento, a la Diputación del Común y a los tribunales sin que, de momento, les den una solución por lo que piden medidas cautelares y que vuelven a dar la presión correspondiente al agua para que llegue a sus viviendas. Pero, dos meses después, la cruda realidad es que siguen dependiendo del espacio disponible en el coche y de cuántos litros puedan cargar cada día.

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