Edificios afectados por la presión de agua en la calle Alcalde Mandillo Tejera, en Santa Cruz | CEDIDA
Edificios afectados por la presión de agua en la calle Alcalde Mandillo Tejera, en Santa Cruz | CEDIDA

Otras 14 viviendas sin agua desde junio en Alcalde Mandillo Tejera (Santa Cruz): “Ha sido de un día para otro"

Margarita Alameda denuncia que catorce viviendas de Alcalde Mandillo Tejera llevan dos meses sin agua o con presión mínima, mientras las comunidades afrontan derramas de hasta 13.000 euros

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La vocal del Colegio de Administradores de Fincas de Santa Cruz de Tenerife, Margarita Alameda, en declaraciones a Atlántico Hoy alerta de que el problema de no tener agua  se extiende por varias comunidades de la zona. En algunos pisos altos no sale una gota; en otros, la presión obliga a elegir entre ducharse o poner una lavadora.

No fue una avería anunciada. No hubo un aviso previo ni tiempo para preparar garrafas, cambiar rutinas o buscar soluciones. Simplemente, una mañana, varios vecinos de Alcalde Mandillo Tejera abrieron el grifo y el agua no llegaba a las plantas más altas.

Han pasado cerca de dos meses

En un edificio de doce plantas de esta zona de Santa Cruz de Tenerife, la duodécima lleva todo ese tiempo sin suministro. En la undécima, la situación empieza a ser la misma. Y desde la novena, donde vive Alameda, la presión se ha convertido en un hilo insuficiente para sostener la normalidad de una vivienda.

Si me ducho, no pongo la lavadora”, resume. Una frase sencilla que retrata una realidad mucho más grande y que explica cómo varias familias de la capital chicharrera han tenido que reorganizar su vida alrededor de un grifo del que ya no sale un bien esencial para las necesidades básicas e higiénicas. 

No es un caso aislado

La falta de agua que han denunciado también en Atlántico Hoy los vecinos de la Cruz del Señor no se limita a una única comunidad. Nuestra entrevistada asegura que ha hablado con otros administradores y residentes de la zona de Los Gladiolos y Alcalde Mandillo Tejera y que el patrón se repite: edificios con años de antigüedad, problemas surgidos a finales de junio y plantas altas que se quedan sin agua o reciben una presión cada vez más baja.

En el bloque donde reside, calcula que unas catorce viviendas están afectadas de forma directa, sin agua, y en pisos inferiores el suministro empieza a convertirse en un "hilo" que impide que pueda utilizarse de forma normal.

Derrama extraordinaria 

Alameda gestiona una comunidad de vecinos situada en esta misma zona y tuvo que afrontar una reparación urgente para que los residentes pudieran recuperar el suministro. El coste fue de unos 3.000 euros, repartidos mediante derramas de entre 60 y 70 euros durante tres meses, al no existir fondos comunitarios suficientes.

Se hizo algo momentáneo, para salir del apuro y que la gente tuviera agua”, explica Alameda. Pero entiende que no todas las comunidades pueden reaccionar con esa rapidez. Ni todos los vecinos pueden asumir una cuota extraordinaria cuando sus pensiones o salarios ya llegan con dificultad a final de mes.

Una bomba de 13.000 euros

En el edificio donde vive Alameda, la solución que se ha planteado consiste en instalar una nueva bomba de agua. El presupuesto asciende a 13.000 euros.

La comunidad dispone de un fondo para asumir inicialmente el gasto, aunque ese dinero estaba reservado para otros compromisos vinculados a la rehabilitación del inmueble. “Después habrá que reponerlo. Y para ello, los propietarios se plantean una derrama repartida durante once meses”, explica.

Enfrentamiento vecinal

La junta extraordinaria se convocó de urgencia el 3 de agosto. A 25 de agosto, sin embargo, las plantas superiores continúan sin agua. “¿De dónde sacas 13.000 euros?”, se pregunta Alameda. “Hay vecinos con pensiones de 500 o 600 euros. No puedes imponerles de un día para otro una derrama de 60 o 70 euros”.

El problema, además, amenaza con enfrentar a quienes comparten la escalera. Comenta la administradora que las personas que no tienen suministro pueden reclamar a su propia comunidad, que está obligada a garantizar condiciones mínimas de habitabilidad. Una situación que, según la vocal del Colegio de Administradores, coloca a los vecinos ante un conflicto que no han provocado.

La presión “dentro de la norma”

Según relata Alameda, las respuestas recibidas por las distintas administraciones apuntan a que la presión de la red cumple con los valores exigidos y a que los edificios deben contar con sistemas propios de bombeo para que el agua alcance las plantas más elevadas. También se les habría trasladado que las instalaciones interiores son antiguas y que ese factor puede agravar el problema.

Sin embargo, la administradora cuestiona que esa explicación sea suficiente cuando el cambio se produjo de forma repentina y coincide en varios edificios del entorno. “Hoy tienes agua y mañana te levantas y no tienes. Así, de un día para otro”, denuncia.

Obligación de garantizar el agua

En una de las comunidades afectadas, asegura, se limpiaron las tuberías antiguas sin que el problema desapareciera. Para Alameda, la cuestión no puede reducirse a una discusión técnica mientras decenas de personas ven limitada una necesidad básica.

Se puede decir que se cumple la normativa, pero hay una obligación superior: garantizar que el agua llegue a las viviendas”, sostiene.

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