Imagen de Araceli Reymundo, arquitecta bioclimática
Imagen de Araceli Reymundo, arquitecta bioclimática

Araceli Reymundo, arquitecta bioclimática: "Santa Cruz no está preparada para tener una red de refugios climáticos"

La falta de criterios bioclimáticos y de una planificación urbanística adaptada convierten a Santa Cruz de Tenerife en una ciudad poco preparada para hacer frente a las altas temperaturas

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Santa Cruz de Tenerife no está preparada para implantar una red de refugios climáticos. Este ha sido el diagnóstico de la arquitecta bioclimática Araceli Reymundo, quien considera que la capital tinerfeña todavía presenta importantes carencias tanto en el diseño de sus edificios como en su planificación urbana para hacer frente al aumento de las temperaturas.

"No, de momento desde luego no lo está", ha respondido a Atlántico Hoy cuando se le pregunta si Santa Cruz está preparada para disponer de este tipo de estrategia de planificación urbana. Según la especialista, la ciudad necesita una transformación profunda antes de poder contar con unos espacios capaces de proteger a la población durante las olas de calor.

Poca planificación y edificios vulnerables

Según Reymundo, una de las principales razones para la falta de preparación urbanísitca de la capital tinerfeña ha sido el propio parque edificatorio de Canarias. La arquitecta explica que durante décadas los proyectos no estuvieron obligados a justificar su comportamiento climático, su exigencia o diseño, una situación que cambió con la entrada en vigor del Código Técnico de la Edificación en 2009.

Esta falta de justificación impulsó unas construcciones mucho más vulnerables y, como consecuencia, la arquitecta sostiene que buena parte de los edificios existentes "están peor diseñados porque no han tenido en cuenta realmente el comportamiento climático del edificio".

A esta circunstancia se suma, según explica, una planificación urbanística que tampoco ha incorporado criterios bioclimáticos. La arquitecta lamenta que aspectos como la orientación de los edificios, que a su juicio debería priorizar el sur, sigan sin tenerse en cuenta y que todavía no existan herramientas que evalúen la sostenibilidad de los trazados urbanos.

Normativa poco eficiente

Para explicar esa falta de adaptación normativa, Reymundo recurre a una comparación entre dos municipios canarios con condiciones climáticas muy diferentes. La arquitecta recuerda que los diagramas bioclimáticos elaborados para el Instituto Tecnológico de Canarias evidencian que Santa Cruz de Tenerife y Valverde requieren estrategias completamente distintas para el diseño de sus edificios y espacios urbanos, pese a que la normativa las engloba dentro de una misma zona climática.

"No tiene nada que ver las estrategias que precisa Santa Cruz con las que precisa Valverde", afirma Reymundo, quien considera que este es uno de los principales errores del actual marco regulador.

A su juicio, Canarias necesita una normativa adaptada a sus propias condiciones climáticas, capaz de tener en cuenta factores como la humedad o las particularidades de cada territorio, en lugar de aplicar criterios homogéneos que no responden a la realidad del archipiélago.

Falta de naturalización

Otro de los grandes déficits que Araceli Reymundo detecta en Santa Cruz de Tenerife es la naturalización. Aunque la ciudad cuenta con espacios verdes emblemáticos como el parque García Sanabria o la Rambla, la arquitecta considera que otros barrios presentan una evidente falta de arbolado o han perdido ejemplares que antes proporcionaban sombra.

Para Reymundo, esta situación influye directamente en el confort térmico de la ciudad y dificulta la creación de microclimas que ayuden a reducir las temperaturas durante los episodios de calor extremo. Esta realidad afecta especialmente a los colectivos más vulnerables, que residen o desarrollan su día a día en entornos urbanos poco preparados para hacer frente a las altas temperaturas.

Refugios para los más vulnerables

"Una red de refugios climáticos debería tener todo el municipio y distribuirse homogéneamente, sobre todo en los lugares donde hay gente más vulnerable", afirma la arquitecta bioclimática, quien añade que lugares como colegios o las zonas con viviendas sociales no están preparados para esta situación.

Por otro lado, la especialista recuerda que las personas mayores, los niños, las embarazadas, quienes padecen problemas de salud y muchos vecinos de viviendas sociales constituyen los colectivos que requieren una protección prioritaria frente a las altas temperaturas.

Centros escolares preparados

En cuanto a los colegios, Reymundo cuestiona el protocolo actual del Gobierno de Canarias, que contempla el envío del alumnado a casa cuando los centros escolares alcanzan determinadas temperaturas. En su opinión, los colegios deberían convertirse precisamente en refugios climáticos, ya que muchas viviendas familiares no reúnen las condiciones necesarias para hacer frente a estos episodios de calor.

"Nada más tranquilizador que saber que tu hijo o hija está en un espacio seguro cuando hay una subida de temperatura", sostiene.

¿Qué modelo hay que seguir?

Al ser preguntada por los modelos sobre los que se podría aprender, la arquitecta ha señalado París como uno de los referentes europeos en la creación de una red de refugios climáticos y destaca la planificación desarrollada por la capital francesa para proteger a la población, con colegios o incluso iglesias con estas particularidades específicas.

La especialista también mira hacia Cataluña y el País Vasco, dos territorios que considera avanzados en materia de adaptación climática. Sin embargo, advierte de que Canarias necesita una normativa propia, capaz de responder a sus particularidades climáticas y no a criterios generales pensados para el conjunto del país.

La arquitecta defiende elaborar una hoja de ruta que permita avanzar de forma progresiva hacia una ciudad mejor adaptada al clima, incorporando más vegetación, materiales adecuados y criterios bioclimáticos en el diseño urbano. También advierte de que recurrir únicamente al aire acondicionado solo supone una solución parcial.

"Lo primero es buscar la hoja de ruta, analizar qué es lo que tendríamos que hacer y hacia dónde vamos y ver como avanzar con los recursos disponibles", concluye Reymundo.

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