Casas de la Cumbre, en el corazón de Anaga y casi ocupando el techo de Santa Cruz de Tenerife, es uno de esos lugares donde el paisaje también forma parte de la vida cotidiana.
Rodeado de senderos y abiertas vistas, el caserío conserva espacios de encuentro como la plaza, la ermita y el centro social, testigos de una identidad vecinal y de historias que traspasan el anonimato, colocándolos, en ocasiones, de protagonistas.
Recuperación del local social
Algo así ha ocurrido con el local social de este caserío del Parque Rural de Anaga, lugar que vuelve a tener voz propia después de que estuviese silenciada durante años. El 29 de abril de 2025, y tras un litigio, la llave del local volvió a manos de los residentes en el barrio, a través de los representantes de la asociación de vecinos El Til.
La actual directiva vecinal, presidida por Onofre Siverio, logró recuperar las llaves de un espacio que llevaba cerca de una década cerrado y que, según relata a Atlántico Hoy, había quedado atrapado en un largo conflicto administrativo y vecinal.
Apoyo vecinal
Con la responsabilidad de velar por el referido punto de encuentro en poder de la asociación, el vecindario ha trabajado prácticamente desde cero para devolver la vida al inmueble. “Los vecinos y vecinas hemos batallado mucho, hemos puesto mucho esfuerzo y agradecemos también la colaboración del Ayuntamiento de Santa Cruz”, destaca Siverio.
Añade el representante vecinal que el local se encontraba en un estado lamentable, “pero con el trabajo de los propios vecinos, que han colaborado en tareas de limpieza, pintura y acondicionamiento básico, hoy parece otro. Además ya cuenta con luz y la intención es que próximamente disponga también de agua”, aclarando que esto último será en función de la recaudación vecinal.

Años de incertidumbre
“Entramos en una nueva directiva hace dos años y nos encontramos con un local deteriorado al haber estado cerrado tantos años”, explicó el presidente durante la entrevista. “Por fin lo recuperamos y ahora queremos que sea de verdad el punto de encuentro del pueblo y que tenga el uso comunitario que le corresponde”, añadió.
La situación de la sede vecinal estuvo marcada por años de incertidumbre. Según relatan desde la asociación, el terreno fue donado en su día, pero la falta de documentación y una posterior reclamación por parte de un familiar del donante derivaron en un largo conflicto que terminó resolviéndose en los tribunales.
2020, compromiso del Ayuntamiento
En el año 2020, el Ayuntamiento cedió a los vecinos otro espacio para que pudiesen mantener encuentros comunitarios mientras se resolvía el problema y “hasta que el Consistorio disponga del inmueble original donde residía la sede vecinal”, como así lo indicó por entonces el responsable municipal del área, Florentino Guzmán.
“La ubicación actual no será permanente para la asociación vecinal ya que el Consistorio está llevando a cabo las actuaciones pertinentes para la cesión por parte de un particular del antiguo local, que lleva sin ser utilizado por los habitantes de Casas de la Cumbre desde hace cinco años”, destacó el Ayuntamiento el 12 de julio de 2020.

El regreso en 2025
En 2025, como se mencionó anteriormente, la nueva representación del vecindario, pudo volver al local social original. Desde la directiva insisten en que este logro no es solo suyo, sino de todos los vecinos que han querido sumarse. “No queremos que nadie se cuelgue medallas que no le corresponden”, matizan. “Esto lo ha sacado adelante la nueva asociación, con trabajo, con esfuerzo y con la ayuda de la gente del pueblo”.
La asociación, conocida como El Til, cuenta con una directiva formada por seis personas, aunque aseguran que detrás hay mucha más gente implicada. El objetivo ahora es seguir dando vida a su centro social y consolidarlo como espacio de reunión para la comunidad.
Inauguración
El 8 de junio de 2025 tuvo lugar el primer encuentro después de diez años, teniendo como anfitriones a Onofre Siverio y a toda la junta directiva, contando además con la nutrida presencia de la vecindad de este núcleo de Anaga
Todavía quedan pasos por dar, pero el más importante ya está hecho y es que Casas de la Cumbre ha recuperado su local social y con él una parte esencial de su vida comunitaria.