La apertura dominical en el municipio de Santa Cruz continúa sin alcanzar un consenso, a pesar de que el alcalde capitalino, José Manuel Bermúdez, haya invitado a lograr un acuerdo entre el tejido empresarial, lo que ha sido criticado por el sindicato CCOO al entender que "intentan lograr un pacto olvidándose de los trabajadores”.
Borja Suárez, secretario general de la Federación de Servicios de CCOO Canarias, en declaraciones a Atlántico Hoy, ha pedido que en la próxima reunión de la Mesa del Comercio de Santa Cruz de Tenerife también estén representados los sindicatos.
“La parte más afectada no está en la mesa”
Suárez recuerda que, mientras el alcalde insta a “los grandes y los pequeños empresarios” a ponerse de acuerdo para ampliar la Zona de Gran Afluencioa Turística (ZGAT), deja fuera de la ecuación a “la parte más afectada, a quienes sostienen con su esfuerzo el día a día del comercio, esto es, a las plantillas”.
“El producto interior bruto de este territorio son las personas que generan la riqueza y, sin embargo, nadie nos ha llamado para preguntar qué pensamos”, lamenta, al tiempo que subraya que la experiencia en otras ciudades demuestra que este tipo de medidas “solo ha traído más precariedad, menos conciliación y pérdida de salario”.
Impacto psicosocial
En su argumentario, el dirigente sindical insiste en que la ampliación de horarios no viene acompañada de más contratación ni de mejores condiciones, sino de una reorganización interna de turnos que recae sobre las mismas personas, obligadas a cubrir nuevos días y franjas horarias a costa de su descanso.
“Se habla mucho de absentismo y productividad, pero se obvia deliberadamente el impacto psicosocial de trabajar cuando el resto de la familia descansa”, subraya, señalando los riesgos para la salud laboral y la vida personal que se esconden bajo la etiqueta de “flexibilización”.
Conciliación
La supuesta oportunidad económica que se atribuye a la ampliación de la ZGAT se desmorona, a juicio de Suárez, cuando se toma conciencia de la realidad cotidiana del personal laboral..
El sindicalista pone como ejemplo la situación de quien trabaja en la comercial calle del Castillo, convertida en eje de la posible apertura dominical: “Si abre los domingos, obligas a esa persona a dejar a su hija o su hijo en manos de una empresa privada, porque no tiene otra opción para poder ir a trabajar”.
Costes ocultos
A ese coste de cuidado se suman el traslado en un día no previsto y el aparcamiento en una zona encarecida, gastos que, advierte, no se compensan ni con pluses ni con nuevas contrataciones, sino con “modificaciones sustanciales de las condiciones de trabajo para no contratar más gente”.
“Lo venden como más empleo, pero lo que hay en realidad es más carga para las mismas personas, menos tiempo de descanso y una conciliación que salta por los aires”, resume.
Más horario no es más empleo
Frente a los discursos que prometen dinamización económica y creación de puestos de trabajo, Suárez apela a la experiencia de otras zonas de gran afluencia turística, como el área de cruceros de Las Palmas de Gran Canaria.
“Allí ya hemos visto lo que pasa: no se logra mayor venta ni más empleo; lo que sí aparece es más precariedad, cambios de turno y jornadas que ocupan todo el día”, afirma, insistiendo en que “no hace falta una bola de cristal cuando hay ejemplos claros en ciudades parecidas donde no ha funcionado”.
Cláusulas de salvaguarda
El secretario general de la Federación de Servicios de CCOO recuerda que en otros puntos de España, cuando se ha optado por ampliar horarios, se han incorporado cláusulas de salvaguarda que van desde el empleo garantizado, condiciones definidas y compromisos de contratación.
“Cuando se hace con garantías, los resultados mejoran; cuando se deja a campo abierto, el peso lo asumen las personas trabajadoras mientras los beneficios se concentran en las grandes superficies”, señala.
Las grandes ganan, las pequeñas cierran
Otro de los efectos que advierte Suárez tiene que ver con el propio tejido comercial de la ciudad. En su opinión, la ZGAT, tal y como se plantea, acabará consolidando un modelo donde solo las grandes cadenas pueden soportar los costes de abrir más días y más horas, arrastrando al cierre a muchos pequeños comercios.
“No se trata de instar solo a grandes y pequeños a que se pongan de acuerdo. Se trata de sentar a todas las partes y preguntarse qué ciudad queremos, qué tipo de empleo y qué condiciones vamos a garantizar”, advierte. Si el debate se limita a la cuenta de resultados empresarial sin incorporar la mirada social, insiste, “se comete un flaco error y un flaco favor a la propia sociedad”.
Llamamiento al diálogo social
Lejos de una negativa cerrada, la posición de CCOO pasa por abrir una mesa de diálogo real, donde las personas trabajadoras ocupen un lugar central.
Suárez pide que, antes de avanzar en cualquier ampliación, se acuerden condiciones claras con límites de jornada, garantías de contratación, medidas de conciliación y salvaguardas frente a la precariedad. “Si se quiere hablar de abrir más días, habrá que hablar también de cómo se protege la vida de quienes levantan cada mañana las persianas”, concluye.