Imagen de la Cabalgata Anunciadora del Carnaval de Santa Cruz de Tenerife / HOLA ISLAS CANARIAS
Imagen de la Cabalgata Anunciadora del Carnaval de Santa Cruz de Tenerife / HOLA ISLAS CANARIAS

Confirmado: el Carnaval de Santa Cruz de Tenerife 2027 ya tiene fecha

El Carnaval de Santa Cruz de Tenerife reabre el debate sobre fijar una fecha propia tras el cierre de la edición 2026 y el adelanto previsto para 2027, que podría comenzar el 7 u 8 de enero

El Carnaval de Santa Cruz de Tenerife bajó el telón el pasado domingo 22 de febrero. La fiesta volvió a llenar las calles de disfraces, música y multitud, pero, una vez apagados los focos, el calendario vuelve a situarse en el centro de la conversación carnavalera.

Con la vista puesta en próximas ediciones, especialmente en 2027, crece el debate sobre la conveniencia de desligar el Carnaval del calendario litúrgico y establecer fechas fijas para una celebración de carácter pagano que depende, cada año, de la fecha de la Semana Santa.

Un calendario cambiante

El hecho de que el Carnaval esté vinculado a la Pascua provoca que sus fechas varíen cada año. En 2026, la fiesta culminó el 22 de febrero, pero el horizonte de 2027 plantea un escenario muy distinto: la inauguración oficial podría celebrarse el 8 de enero, apenas unos días después de Reyes.

La razón es la temprana celebración de la Semana Santa 2027, prevista entre el 21 y el 28 de marzo. Este adelanto obliga a desplazar el Carnaval hacia fechas inusualmente tempranas, generando inquietud tanto en el ámbito organizativo.

Impacto organizativo

La proximidad entre las fiestas navideñas y el inicio del Carnaval supone un reto para el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife. La planificación administrativa, la disponibilidad presupuestaria y el montaje de infraestructuras se ven condicionados por un calendario especialmente ajustado.

Ya en ediciones recientes el consistorio tuvo que redoblar esfuerzos para coordinar eventos consecutivos en el Recinto Ferial, como ocurrió tras el cierre del Parque Infantil de Tenerife (PIT). La superposición de grandes citas complica la logística y reduce los márgenes de maniobra.

Grupos y ensayos

La situación también afecta directamente a los grupos del Carnaval. Murgas, comparsas, rondallas y agrupaciones musicales ven recortado su tiempo de ensayo cuando el calendario se adelanta tanto, coincidiendo con el periodo navideño.

El concejal de Fiestas, Javier Caraballero, ya reconoció públicamente ante Atlántico Hoy, en una entrevista realizada en 2024, la necesidad de abrir una reflexión sobre la posibilidad de fijar una fecha estable para el Carnaval. Según ha señalado, las ediciones que coinciden con la primera quincena de enero resultan especialmente complejas, tanto desde el punto de vista administrativo como para los propios colectivos.

Debate abierto

Caraballero se ha mostrado partidario de estudiar la viabilidad de establecer una fecha fija que otorgue mayor previsibilidad a la organización. Argumenta que, en años complicados, los grupos dispondrían de más margen para preparar vestuario y repertorios, mientras que el Ayuntamiento podría planificar con mayor estabilidad presupuestaria.

El edil señaló que organizar la presentación de candidatas a Reina el 7 de enero —como ocurriría en 2027— supondría un desafío considerable, al coincidir con el arranque del ejercicio económico y tras la intensa campaña de Navidad y Reyes.

¿Un modelo propio?

El debate no es nuevo, pero gana fuerza cada vez que el calendario sitúa el Carnaval en fechas extremas. Mientras otros municipios canarios ajustan sus celebraciones para no coincidir con los grandes carnavales capitalinos, surge la pregunta de si las capitales podrían también optar por un modelo independiente del calendario religioso.

Más allá de la tradición histórica, la discusión se centra en la sostenibilidad organizativa y en la capacidad de adaptación de una fiesta declarada de Interés Turístico Internacional. Fijar una fecha estable podría ofrecer certidumbre a todos los actores implicados, aunque supondría romper con siglos de vinculación al ciclo litúrgico.

Tras el cierre de la edición 2026, el Carnaval vuelve a demostrar que, además de espectáculo y cultura popular, es también planificación, gestión y debate. La cuenta atrás hacia 2027 ya está en marcha y, con ella, la reflexión sobre si la fiesta más emblemática de Canarias debe marcar su propio compás en el calendario.