Con apenas unos años en la élite del diseño carnavalero, Cristian Santana se ha consolidado como una de las promesas del Concurso de la Reina del Carnaval de Santa Cruz de Tenerife. Junto a su hermana Yanira y el resto del Team Santana Carnaval, ha conseguido hacerse un hueco en una de las competiciones más exigentes de la fiesta, alcanzando el cuadro de honor en dos de sus tres participaciones.
Ahora prepara una nueva fantasía para la edición de 2027, un proyecto marcado por la emoción y el recuerdo de sus padres, especialmente tras el reciente fallecimiento de su madre. En esta entrevista comparte su visión del Carnaval, el papel de los jóvenes diseñadores, la importancia de las empresas patrocinadoras y el trabajo colectivo que se esconde detrás de cada creación.
[PREGUNTA]¿En qué momento profesional se encuentra ahora mismo como diseñador del Carnaval?
[RESPUESTA] Creo que estamos viviendo una etapa de crecimiento junto a mi hermana y el resto del equipo. Cada año afrontamos nuevos retos y poco a poco vamos encontrando una identidad propia como diseñadores, aunque siempre con la humildad de seguir aprendiendo de quienes llevan muchos años dedicados a este mundo.
¿Qué supone para usted formar parte del concurso de la Reina del Carnaval de Santa Cruz de Tenerife?
Es un orgullo enorme. Es el escenario más importante para cualquier diseñador de fantasías y estar presente ya es un privilegio. También implica una gran responsabilidad, porque el público espera siempre el máximo nivel. Eso nos obliga a ser muy exigentes con nosotros mismos para contribuir a que la gala siga siendo uno de los momentos más esperados del Carnaval.
En 2026 logró una Dama de Honor. ¿Cómo vivió ese momento y qué significado tuvo para usted?
Fue un momento muy emocionante. Detrás de ese reconocimiento hay meses de trabajo, sacrificio y muchísimas personas implicadas. Lo vivimos como un premio al esfuerzo de todo el equipo y como una motivación para seguir creciendo. Desde que debutamos en la gala adulta en 2024 hemos conseguido estar en el cuadro de honor en dos de tres participaciones, algo que nos hace pensar que estamos siguiendo el camino correcto sin perder nuestra esencia, la humildad y el carácter familiar que nos identifica.
Después de esa experiencia, ¿qué cree que ha cambiado en su forma de diseñar?
Hemos ganado confianza, pero también somos mucho más exigentes con nosotros mismos. Mi hermana Yanira, que estudia Bellas Artes, está constantemente aportando nuevas ideas y durante meses analizamos cada detalle. Buscamos que cada fantasía tenga personalidad propia, además de un gran impacto visual.
Ya prepara su proyecto para 2027. Sin desvelar demasiado, ¿qué puede adelantarnos de esa nueva fantasía?
Será una propuesta muy cuidada, con una historia potente y repleta de detalles. Queremos sorprender al público con un tema de plena actualidad, aunque presente a lo largo de la historia. Estamos muy ilusionados con este proyecto.
¿Se marca como objetivo mejorar el resultado de 2026 o prefiere centrarse únicamente en crear una propuesta que le represente?
Este será un año muy especial y también muy duro para nosotros tras la pérdida de mi madre. Queremos poner todavía más ilusión en esta fantasía como homenaje a ella. Nuestro principal objetivo es presentar un diseño del que nos sintamos orgullosos y que consiga emocionar al público. Si después llega un reconocimiento, será la mejor recompensa. Ojalá podamos dedicar ese éxito a nuestros padres, que siempre creyeron en nuestros sueños.
Cada fantasía cuenta una historia. ¿Qué intenta transmitir al público cuando presenta un diseño?
Queremos transmitir la emoción que sentimos mientras la creamos. Nos gustaría que quien contemple la fantasía se detenga en sus detalles y descubra el mensaje que hay detrás de cada pieza, valorando el enorme trabajo que supone. Todo ese esfuerzo es completamente altruista, ya que ni los diseñadores ni el equipo reciben remuneración por realizarlo.
¿Cuál ha sido el mayor desafío que ha tenido que superar desde que comenzó en el mundo del Carnaval?
Lo más complicado ha sido ganarme la confianza de los patrocinadores y demostrar que los diseñadores jóvenes también podemos asumir grandes proyectos. En este mundo cuesta hacerse un nombre y hay firmas muy consolidadas cuyo prestigio pesa mucho. Aun así, todos los diseños tienen un enorme valor y detrás de cada uno existe un gran esfuerzo. También quiero destacar la importancia de empresas como Grupo González Canarias y Repsol, cuya apuesta hace posible que nuestras fantasías lleguen al escenario.
Si pudiera hablar con el Cristian que presentó su primera fantasía, ¿qué consejo le daría?
Le diría que tenga paciencia, que nunca deje de aprender y que disfrute del camino. En el Carnaval no siempre se gana, pero cada experiencia enseña algo. Con el tiempo formará un equipo que será como una familia y continuará el legado que dejó marcado su padre. Ese será siempre el mayor regalo.
Siempre ha defendido la importancia de dar oportunidades a los nuevos diseñadores. ¿Cree que el Carnaval sigue teniendo una deuda pendiente con el talento joven?
Creo que cada vez existen más oportunidades, aunque todavía queda camino por recorrer. El talento no entiende de edades y es importante que las empresas apuesten por nuevas generaciones. También considero que el Ayuntamiento debe reforzar la visibilidad que reciben los patrocinadores, porque sin su inversión no existirían las candidatas en ninguna categoría.
¿Qué mensaje enviaría a las empresas que dudan entre apostar por un diseñador consolidado o confiar en uno emergente?
Les diría que apostar por un diseñador joven es apostar por el futuro del Carnaval. La ilusión y las ganas de demostrar el trabajo pueden dar lugar a proyectos extraordinarios capaces de alcanzar el cuadro de honor. Todos los diseñadores han contribuido al crecimiento de esta fiesta, pero también necesitamos nuevas generaciones que garanticen su continuidad.
¿Cree que hoy en día se premia la innovación o que, en ocasiones, arriesgar puede jugar en contra?
Innovar siempre implica asumir riesgos, pero el Carnaval necesita evolucionar. Se puede innovar sin perder la esencia de las fantasías. Hay diseñadores más atrevidos y otros más tradicionales, y ambas formas de entender el diseño son igualmente respetables.
Detrás de una fantasía hay muchas personas. ¿Qué papel desempeña el equipo para que una idea termine convirtiéndose en realidad?
Es absolutamente fundamental. Una buena idea no llega al escenario sin un equipo comprometido. En nuestro caso, Team Santana Carnaval forma parte de nuestra familia. Son personas que muchas veces renuncian a momentos personales para trabajar junto a nosotros. Compartimos tanto los éxitos como las dificultades y estamos profundamente agradecidos por su entrega.
¿Existe alguna fantasía soñada o un concepto que aún no haya podido llevar al escenario?
Siempre hay ideas que permanecen guardadas, aunque nosotros preferimos concentrar todos nuestros esfuerzos en la fantasía de cada año. Formar parte de la gala adulta depende en gran medida del patrocinador y, en ese sentido, nos sentimos muy afortunados de contar desde hace cuatro años con la confianza de Grupo González Canarias, que nos ha permitido hacer realidad nuestros sueños.
Dentro de diez años, ¿cómo le gustaría que hubiera evolucionado el diseño de la Reina del Carnaval de Santa Cruz de Tenerife?
Me gustaría ver un Carnaval que siga siendo un referente internacional, donde convivan la tradición y la innovación. También deseo que las empresas patrocinadoras tengan el reconocimiento que merecen y que continúen abriéndose puertas a nuevos diseñadores. Sobre todo, espero que el concurso siga sorprendiendo al público con fantasías cada vez más espectaculares.
Quiero terminar agradeciendo el apoyo de todas las personas que nos siguen y confían en nuestro trabajo. Esperamos volver a sorprender en el Carnaval de 2027.