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Cofradía de Pescadores de San Andrés, Santa Cruz de Tenerife |AH

El derribo de la Cofradía de San Andrés, la huella pesquera de un pueblo que no quiere olvidar su identidad

Costas saca a información pública la demolición del edificio, un proyecto firmado en junio y valorado en 42.439 euros. La Asociación de Vecinos El Pescador presentará alegaciones para que se reserve un espacio a la pesca artesanal

San Andrés se queda sin su cofradía. Para la Asociación de Vecinos El Pescador, el derribo de la antigua sede de los pescadores, junto a la playa de Las Teresitas, supone mucho más que la desaparición de un edificio abandonado. "Se pierde la esencia", resumen. "Punta del Hidalgo, Candelaria, tienen su cofradía. Ahora San Andrés no la tiene".

El Ministerio para la Transición Ecológica sometió a información pública el proyecto de demolición, según publicó este miércoles el Boletín Oficial de la Provincia (BOP). La obra cuenta con un presupuesto base de licitación de 42.439,51 euros y un plazo de dos meses.

La memoria, a la que ha tenido acceso Atlántico Hoy, la firmó el pasado 16 de junio el ingeniero de caminos Carlos Enrique González Pérez, del Servicio Provincial de Costas. Este hecho ocurrió el mismo mes en que los vecinos escribieron a Pedro Sánchez para pedirle que salvara el edificio.

Por otro lado, desde este jueves se abre un plazo de 20 días para presentar alegaciones, y la asociación vecinal ya ha confirmado a este medio que lo hará. Su petición no pasa por reabrir la cofradía, sino por que se reserve un espacio dedicado a la pesca artesanal, "que es lo que define claramente la identidad del pueblo".

Cofradía de Pescadores de San Andrés y playa de Las Teresitas|AH

Un pueblo pesquero sin cofradía

Para los vecinos, lo que desaparece va más allá del inmueble. La cofradía era, junto a las embarcaciones y los pocos pescadores artesanales que quedan, parte de lo que da sentido a San Andrés: "La primera entidad pesquera" del pueblo, en palabras de la asociación.

Desde la organización vecinal admiten, eso sí, que la cofradía como entidad ya tenía poco sostén: contaba con pocos miembros y terminó dándose de baja. En la actualidad, lo único vinculado al mar que queda en el pueblo es un club de embarcaciones recreativas, el Club Antequera, formado en buena parte por pescadores retirados.

"Supone la pérdida de parte de la esencia e identidad del pueblo", insisten desde la asociación. "Sentimentalmente, a nosotros sí nos afecta. San Andrés, toda la vida, su entorno, su gente, sus costumbres han girado en torno a la pesca. Entonces, se pierde mucho".

Otra de las estancias de la Cofradía rodeada de basura |AH

Un espacio para la pesca artesanal

Desde la asociación reconocen que el derribo no les pilla por sorpresa. "Éramos conscientes de la posibilidad de derribo", explican. Se lo habían advertido en reuniones con la Dirección General de Costas, y el Ayuntamiento también intervino para apoyar la recuperación del edificio.

Aun así, el pasado mes de junio escribieron directamente a Pedro Sánchez para proponer un "museo de la pesca, centro de interpretación...algo que tenga relación con la tradición de San Andrés". La campaña reunía en aquel entonces casi mil firmas.

Esa será ahora la base de sus alegaciones, aunque con matices. "No es tan literal de decir: 'Oye, queremos que la cofradía vuelva otra vez a abrirse'", aclaran. Lo que piden es un espacio dedicado a la pesca, en el lugar que ocupa el edificio o en sus alrededores: un museo, un centro de interpretación o incluso un restaurante "del producto de la zona".

Según la propia asociación, les recomendaron trasladar esa demanda al Plan Especial de Las Teresitas, que está en marcha. "Que no solo sea un desarrollo de cara a la playa y al turismo", reclaman, sino que también tengan cabida "las costumbres y tradiciones" relacionadas con la pesca. El Ayuntamiento de Santa Cruz, por su parte, ya se desmarcaba el pasado mes de diciembre del futuro del inmueble.

Estado actual de lo que era la terraza del restaurante de la Cofradía |AH

Del precinto al abandono

La memoria repasa también la historia reciente del inmueble. Los terrenos dejaron de ser portuarios en 2006 y quedaron incluidos en el dominio público marítimo-terrestre con el deslinde aprobado en 2017.

En febrero de 2018, la Gerencia Municipal de Urbanismo ordenó cerrar el bar-restaurante por carecer de licencia de apertura. Los tribunales avalaron esa decisión en 2019, y la sentencia fue firme en enero de 2020. Aun así, una inspección de agosto de ese mismo año comprobó que la actividad continuaba "de manera clandestina", por lo que en marzo de 2021 Urbanismo ordenó el precinto del local.

Sin el restaurante, la cofradía quedó sin su principal fuente de ingresos. En julio de 2022, su patrón desde 2021, Juan Andrés, lanzó un aviso desde este medio: "Estamos a menos cero y quedará poco para cerrar la cofradía. Un mes más y tenemos que cerrarla".

Meses después, el propio Juan Andrés contaba a Atlántico Hoy que habían tenido que despedir a dos empleados y que la secretaria llevaba dos meses sin cobrar. Desde entonces, el edificio se fue degradando.

Actualmente, las fotografías del proyecto muestran el comedor con falsos techos desprendidos, cableado a la vista y el suelo cubierto de papeles, así como una cocina con los azulejos arrancados.

 

 

 

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