Consenso, confianza y credibilidad han sido, quizás, la palabra más repetidas en el Pleno extraordinario que ha celebrado el Cabildo de Tenerife, a petición del Grupo Insular Socialista, para debatir sobre el Plan Director del Estadio Heliodoro Rodríguez López
La necesidad de contar con un amplío consenso de cara al futuro del estadio viene precedida por el grupo de Gobierno (CC y PP) en la corporación insular, mientras que, lo referente a la credibilidad y confianza, han sido cuestiones enarboladas por el grupo socialista desde la oposición.
¿Ilusión o realidad?
Yendo por partes, recordemos que recientemente el Cabildo tinerfeño, junto a la presidencia del Club Deportivo Tenerife (femenino y masculino) y otros representantes del tinerfeñismo deportivo, presentaron el ya mencionado Plan Director para la reforma del estadio, “una hoja de ruta”, como así la denominó la presidenta insular, Rosa Dávila, durante la sesión plenaria..
Desde la oposición, el consejero socialista, Aaron Afonso, criticó que se volviera a jugar con los sentimientos de la afición y defendió que lo presentado se sustenta en pura “ilusión, como la que le hicieron creer al expresidente del club, Paulino Rivero, cuando, en octubre de 2023 le presentaron un plan de reforma para el centenario del Tenerife”.
Además, Afonso preguntó si existía o no un proyecto concreto, un aval o la aprobación del mismo, subrayando que lo presentado por el Gobierno de la Isla no es sino un documento en el que “no hay plazos sino posibles escenarios temporales que serán o no serán”
Controversia
La controversia se centró, por tanto, en la diferencia entre una hoja de ruta política y un proyecto técnico ya listo para ejecutar. Para la oposición, la presentación del plan ha alimentado expectativas que todavía no se corresponden con un expediente plenamente cerrado. Para el gobierno insular, en cambio, esa interpretación es errónea porque el documento nace precisamente para encajar fases, tiempos y decisiones sucesivas.
Al respecto, e intentando despejar si más allá de la “ilusión” existe concreción, Lope Afonso, vicepresidente del Cabildo, en declaraciones a Atlántico Hoy, destacó que el encargo del plan director “siempre fue así”, concebido como un instrumento para “ordenar, priorizar, secuenciar y darle coherencia a todas las actuaciones” que hay que acometer en el Heliodoro y en su entorno.
No es un documento cerrado
Según explicó, el documento no pretende cerrar de golpe la reforma del estadio, sino dar cobertura a intervenciones urgentes ya iniciadas y establecer una base para las siguientes fases.
“Todo eso ya se integra en el plan director, en el documento, como primera fase y fase preliminar ejecutadas o en ejecución”, señaló el vicepresidente insular, al referirse a actuaciones vinculadas a problemas de seguridad, evacuación y deficiencias en el recinto. Para el Cabildo, esa es precisamente la función del plan: ordenar una transformación progresiva y no prometer una obra cerrada en el corto plazo.
Fases y plazos
Afonso destacó que sobre esa base ya existe un proyecto propio para ampliar los vestuarios de la zona mixta y de prensa, una actuación que requiere ganar espacio hacia el exterior y afectar parte del dominio público y de la calle La Mutine. “Eso es una operación urbanística que ya requiere tener un consenso con el Ayuntamiento que la tiene que autorizar”, advirtió, al recordar además que el planteamiento no tiene cobertura en el planeamiento vigente de Santa Cruz.
Esa complejidad, añadió, ha provocado parte del retraso respecto a las previsiones iniciales. Aun así, sostuvo que el proyecto fue entregado "hace unos días" y permitirá concretar plazos, secuencias de obra e importes de licitación. El objetivo es avanzar hacia una segunda fase centrada en la fachada exterior y en elementos como el mallado perimetral y el nuevo zócalo.
Un horizonte de futuro
El vicepresidente insular situó la reforma completa del estadio en torno a 2030, aunque matizó que podría adelantarse si la ejecución real de las obras lo permite. A partir de ahí, el plan abre una tercera etapa con mejoras “convenientes” pero no imprescindibles, como el aumento del aforo o la modernización de la zona de hospitality.
La parte más ambiciosa llega en la cuarta fase, cuando el documento deja de mirar solo al estadio y se proyecta sobre su entorno urbano. En ese punto, Afonso habló de una transformación de calado, con una nueva lógica de movilidad y la posibilidad de soterrar la avenida San Sebastián. Por eso, defendió que el plan director habla de un escenario a 2040, “porque más que en el estadio, se actúa en el entorno del estadio”.
Consenso
El vicepresidente del Cabildo insistió en que decisiones de ese alcance no pueden imponerse de forma unilateral. “Esa decisión de nos quedamos aquí o nos vamos a otro sitio, se tiene que tomar en consenso”, afirmó, al referirse al debate de fondo sobre si el Heliodoro debe reformarse en su ubicación actual o si en el futuro podría explorarse otra alternativa. Según subrayó, el Cabildo no puede imponer un plan director, sino ordenar el camino y dejar abiertas las decisiones de mayor calado.
“Es un plan, digamos, abierto a cambios”, resumió Afonso, que defendió que la obligación del Cabildo se refleja en las actuaciones ya en marcha y en la culminación de la segunda fase con el estadio reformado. A partir de ahí, dijo, los siguientes escenarios deberán ser consensuados entre instituciones y con la masa social que rodea al tinerfeñismo.
De momento, el Plan Director es una hoja de ruta pero, una vez que el documento ya esté redactado como proyecto, será el área de Deportes la que lo eleve al Consejo de Gobierno para ser aprobado y puesto en ejecución.