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Mosaico en la fachada de la imprenta papelería Nivaria |REDES

Piden colaboración ciudadana para hallar el mosaico de Nivaria, una joya patrimonial extraviada por el Ayuntamiento de Santa Cruz

Nadie sabe dónde está el mosaico de la antigua imprenta-papelería. Y lo más inquietante es que sí debería saberse, según destaca la familia donante e Ínsula Signa, la asociación que lo busca

El mosaico de Nivaria, una pieza cerámica de gran valor artístico e histórico retirada en el año 2000 en Santa Cruz de Tenerife, ha desaparecido sin dejar rastro dentro del propio sistema público que debía custodiarlo. Veinticinco años después, la respuesta oficial es tan simple como alarmante: no aparece.

Nos dicen que entró en el depósito municipal, que hay registro, pero que no saben dónde está”, denuncia Jaime Medina, responsable de la asociación Insula Signa, que ha decidido llevar el caso hasta el final y así lo comenta en Atlántico Hoy.

No es fácil de extraviar

La pieza, de grandes dimensiones -entre nueve y diez metros cuadrados-, no es un objeto menor ni fácil de extraviar. Fue desmontada con cuidado, embalada en varios palés de cientos de kilos y trasladada con medios municipales. Sin embargo, no existe constancia documental de su salida ni de su ubicación actual.

El mosaico había sido donado por sus propietarios con una condición clara y era que se expusiera públicamente. Una intención que nunca se cumplió. “Es una joya de cerámica valenciana, con un valor artístico enorme”, subraya Medina.

Temen lo peor

La falta de información ha obligado a la asociación a recurrir al portal de Transparencia y a abrir una vía poco habitual y consiste en pedir ayuda a la ciudadanía. Buscan a cualquier persona que pudiera haber participado en el traslado, almacenamiento o gestión de la pieza.

La hipótesis más inquietante empieza a tomar forma y gira en torno a que el mosaico no esté en manos públicas. “No es una aguja”, insiste Medina. “Es algo muy grande como para desaparecer sin más” y temen que esté “adornando” una estancia privada.

Indignación y dolor

En cualquier caso, este no es el simple asunto de un objeto que se extravía sino que también cuenta con una importante dimensión personal. La familia que donó la obra, especialmente su propietaria, María de la Paz Hernández, vive la situación con indignación y dolor ya que, como indica Medina, “cedieron el mosaico para su conservación y difusión, no para su desaparición”. A día de hoy, dice, la propia familia evita incluso hablar del tema por la tristeza que les produce.

El contraste con otros ejemplos en Canarias resulta inevitable. En La Palma, un mosaico similar es el de Nitrato de Chile que da la bienvenida a la calle Real y no solo se conserva, sino que se ha convertido en icono cultural y motor económico, presente en souvenirs, comercios y campañas de identidad local.

“Alguien tiene que responder”

En Santa Cruz, en cambio, queda el vacío y una pregunta sin respuesta, de momento. “¿Cómo se pierde un bien público de estas dimensiones sin que nadie asuma responsabilidades?”, cuestiona el presidente de ïnsula Signa. 

Medina insiste en que ya no se trata solo de encontrar esta pieza, sino de señalar un problema mayor que denota la fragilidad a la que está sometido el patrimonio cuando falla la gestión. “Alguien tiene que responder”, concluye el responsable de la asociación.

Una joya de 1934

El mosaico de la antigua imprenta-papelería Nivaria es una pieza de gran valor patrimonial, artístico e identitario para Santa Cruz de Tenerife. Fue encargado en torno a 1934 por Pedro Hernández Fernández para la fachada del negocio, en la calle Imeldo Serís, y realizado por Valencia Artística e Industrial

Formado por varios paneles cerámicos, durante décadas integró el paisaje urbano de la ciudad hasta su retirada en el año 2000, cuando los herederos lo donaron al Ayuntamiento con el compromiso de conservarlo y exhibirlo de nuevo en un espacio público