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Santa Cruz

Fin a la demanda de más de dos décadas: la Rambla ‘recupera’ sus cuatro carriles

Los trabajos de reasfaltado de la zona baja de la Rambla de Santa Cruz han suprimido los aparcamientos en ambos sentidos, pero no llueve al gusto de todos

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Último tramo de la Rambla de Santa Cruz ya sin aparcamientos y trabajos de reasfaltado. / Carlos Tarife / AH

El Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife está a punto de culminar la primera fase de reasfaltado de la Rambla, a la altura del cuartel de Almeyda (hoy museo militar) y hasta el Colegio de Arquitectos, en ambos sentidos. Unos trabajos que incluían suprimir los únicos aparcamientos que admitía toda la rambla en su extensión hasta alcanzar la TF-5, en ese tramo entre la Avenida de Anaga y San Martín.

Así, una vez se han ido reabriendo los carriles tras la repavimentación, los ciudadanos ya han podido comprobar que la carretera ha recuperado la anchura total del asfalto, permitiendo cubrir una demanda de hace ya dos décadas de los santacruceros, poder ir en paralelos los vehículos, tanto los que suben procedentes de la Avenida de Anaga, recibiendo mucho tráfico de la misma y generando un embudo al comenzar la rambla,  como los que bajan cuando dejan atrás el cruce con la calle San Isidro.

Satisfacción

“Era algo necesario, sobre todo de subida, porque el espacio para subir dos coches a la vez era muy limitado por lo que al final siempre los coches subían d runo en uno y siempre se generaban colas", valora Pedro, vecino de la Rambla desde hace casi 30 años. "Sobre todo si alguien se ponía en segunda fila o quería aparcar", añade. Además, Pedro señala que "en verano, el sentido de bajada se saturaba por la gente que iba a la playa, así que es lo mejor que han podido hacer para que esta parte de la rambla tenga un tráfico más fluido".

Por todo ello, considera que "ha sido muy necesario para complementar las obras que han hecho en la rotonda de Almeyda. Esperemos q a partir de ahora vaya todo mejor, porque han sido muchos años de colas en horas punta en esta zona", finaliza.

 

Daños colaterales

Sin embargo, aunque era una demanda histórica, agravada en el tiempo una vez que las nuevas tecnologías han permitido la fabricación de vehículos cada vez más anchos y robustos -al margen de la obvia extensión de las guaguas de Titsa-, otros vecinos de la zona, aunque comprensivos con la decisión de Servicios Públicos, no dejan de compartir el problema que les va a causar.

“Es cierto que al ancho de la calzada apenas permitía que dos coches circularan en paralelo, pero también daban carácter de vía urbana a un tramo de la rambla por el que ahora los coches circularán a más altas velocidades”, esgrime Víctor, que vive próximo al cruce de San Isidro.

Además, destaca el principal problema al que se va a enfrentar él como los muchos otros usuarios de esta zona de Santa Cruz. “Es una zona por la que mucha gente necesita aparcar, sobre todo en horario laboral”.

Más de 50 plazas

En total, según ha compartido el Área de Servicios Públicos con Atlántico Hoy, se han retirado un total de 55 plazas de aparcamientos entre los dos sentidos, lo que da bagaje a la importancia de esta decisión.

Asimismo, el también aparcamiento delimitado para los Vehículos de Movilidad Personal ha sido suprimido por las mismas razones, pero se han reubicado dos nuevos espacios. Uno en la calle San Isidro y otro en la calle Esperanto, una de las que une el carril de subida de la rambla con su paralela, y acceso a Residencial Anaga, la calle Alejando Ioranescu.

A este respecto, el responsable del área Carlos Tarife, ya ha reconocido que San Isidro absorberá toda la planta de estacionamiento con un nuevo parking subterráneo, si bien es verdad que aún está en proceso administrativo, pero con la meta de iniciar las obras en el ya cercano 2023.