El rótulo del último videoclub en activo de Santa Cruz de Tenerife ya no preside la fachada donde durante décadas anunció estrenos y recomendaciones cinematográficas, pero tampoco acabará en la basura. La asociación cultural Ínsula Signa ha rescatado el cartel del histórico Video Club Scorpio, cerrado recientemente tras la jubilación de su propietario, convirtiéndolo en una pieza de patrimonio gráfico que busca preservar la memoria comercial y cultural de la ciudad.
Ubicado en la calle Álvarez de Lugo desde 1986, el establecimiento llegó a reunir más de 16.000 películas y se mantuvo abierto incluso tras la irrupción de las plataformas digitales. Su dueño, Agustín García, sostuvo el negocio gracias a una clientela fiel y a una apuesta por el cine especializado, hasta que el cierre definitivo puso en riesgo uno de los últimos símbolos físicos de una forma de consumo cultural ya desaparecida.
Un símbolo de otra forma de ver cine
Según cuenta a Atlántico Hoy el presidente de la organización, Jaime Medina, el valor del rótulo es el de representar "una época y un comercio que ya no existe", explica. El local, señala, sobrevivía como un reducto de aficionados y clientes leales incluso en plena era del streaming.
Aunque el rótulo en sí fue en su momento "atrevido, con un diseño abstracto", el rescate responde precisamente a esa dimensión simbólica. Según Medina, el cartel posee sobre todo un valor histórico e identitario, ya que representa "un tipo de negocio que ya no volverá".
Patrimonio gráfico en riesgo
La intervención forma parte del trabajo que Ínsula Signa desarrolla en Canarias para identificar, documentar y conservar rótulos comerciales con valor patrimonial, un ámbito que la asociación considera especialmente vulnerable. "Los rescates son lo más vistoso, pero los hacemos casi por obligación, porque no queremos que terminen tirados a la basura", afirma Medina.
La entidad está integrada por diseñadores gráficos, historiadores, arquitectos y rotulistas que evalúan cada pieza según criterios artísticos, históricos, identitarios o técnicos. Basta con que un rótulo reúna alguno de estos valores para considerarlo digno de protección, aunque en ocasiones, explica, varios coinciden y convierten estos elementos en pequeñas piezas singulares del paisaje urbano.
Conservación y difusión futura
El rótulo del videoclub Scorpio pasará ahora a almacenarse gracias a un convenio con la Universidad de La Laguna, que cede a la asociación un espacio para su conservación junto a otros elementos recuperados. Sin embargo, el objetivo final no es guardarlo, sino exhibirlo cuando exista un entorno adecuado para su difusión pública.
Medina reconoce que la asociación lleva años reclamando mayor apoyo institucional para afrontar los costes de desmontaje, transporte y almacenamiento, aunque asegura que perciben un creciente interés social por este patrimonio. Mientras tanto, continúan documentando y rescatando piezas antes de que desaparezcan con cada cierre comercial, conscientes de que, junto a los negocios, también se pierde una parte de la memoria visual colectiva de las ciudades.