Ante la masificación turística y la gentrificación que están experimentando grandes ciudades y el desplazamiento de los propios residentes, Santa Cruz de Tenerife afronta la contienda sobre su futuro alojativo con la idea de que, antes de multiplicar las camas turísticas, la prioridad pasa por llenar y consolidar las plazas ya existentes.
En una capital que combina vida administrativa, actividad económica y una presencia creciente de visitantes, el modelo turístico se debate entre el crecimiento cuantitativo y la apuesta por la calidad y la integración en la ciudad
Un parque alojativo en consolidación
En los últimos años, Santa Cruz ha ido sumando oferta alojativa, con nuevos hoteles, apartamentos y proyectos vinculados a la reconversión de edificios en el entorno urbano. Sin embargo, el escenario dista de las grandes zonas turísticas de la isla puesto que, según el alcalde capitalino, José Manuel Bermúdez, "aquí no se trata de un monocultivo de camas", sino de una planta aún en consolidación, que convive con usos residenciales, comerciales y administrativos.
Ese contexto explica que una parte del diálogo se sitúe en la ocupación y no tanto en la pura expansión, como así lo ha indicado el mandatario municipal..
Posicionamiento
La cuestión que se plantean sectores económicos y administraciones no es solo cuántas plazas más puede soportar la ciudad, sino cómo asegurar que las actuales funcionen a buen ritmo, con una oferta atractiva y sostenible.
Según Bermúdez, el perfil de los visitantes de la ciudad dista mucho del turismo del resto de la isla, lo que lleva a que la capital intente posicionarse como “ciudad de congresos, de eventos culturales y deportivos, de cruceros y de estancias cortas, más que como destino clásico de sol y playa”.
Llenar las plazas antes de abrir más
En ese marco, el alcalde ha resumido la posición municipal con una idea que pretende marcar la agenda y que gira en torno a que Santa Cruz, dice, debe centrarse en “llenar las plazas alojativas que ya tiene” antes de plantear grandes saltos en su capacidad. El mensaje apunta a una estrategia de consolidación, que prioriza mejorar ocupaciones, servicios y entorno urbano, frente a un crecimiento indiscriminado.
Bermúdez encaja este enfoque en la hoja de ruta que el Ayuntamiento dice haber trazado para la ciudad, en la que aparece una Santa Cruz “más verde, más habitable y más competitiva”, donde el turismo sea un pilar, pero no el único. La apuesta pasa por reforzar la programación cultural, recuperar equipamientos patrimoniales, mejorar el frente litoral y aprovechar grandes proyectos como el futuro Caixaforum o la transformación del parque cultural Viera y Clavijo para atraer visitantes que llenen hoteles y apartamentos ya en funcionamiento.
Turismo, ciudad y límites
El debate sobre las plazas alojativas se cruza, además, con una preocupación compartida en muchas ciudades y es cómo evitar que el crecimiento turístico desplace a los vecinos o distorsione el tejido urbano.
En el municipio capitalino, donde buena parte de los barrios mantienen un marcado carácter residencial, el margen de expansión se mira con cautela, consciente de que cada nueva promoción alojativa implica cambios en movilidad, servicios y usos del suelo.La discusión no se limita al número de camas y también alcanza a cuestiones como el tipo de establecimiento, su integración en la trama urbana, la relación con el pequeño comercio o el impacto en los precios de la vivienda.
Un modelo en construcción
Santa Cruz se encuentra, en definitiva, en una fase de definición de su modelo turístico. La capital quiere aprovechar su condición de puerto de entrada, de nodo de comunicaciones y de ciudad de servicios, pero intenta hacerlo sin renunciar a su escala humana ni a la convivencia con quienes la habitan todo el año.
La tesis de que, más que seguir sumando plazas, toca trabajar para que las existentes resulten rentables de manera estable, ordenada y compatible con la vida cotidiana, sitúa el foco en la gestión más que en el ladrillo.
