Los trabajadores de limpieza de Eulen, en el Corte Inglés se mantienen en su negativa a limpiar los excrementos de los perros que entran al centro comercial. Según comenta a Atlántico Hoy el representante de los trabajadores, Juan Andrés Hernñandez, la empresa ha planteado un protocolo en el que se incluye formación específica sobre cómo limpiar las cacas y orina de los perros de la clientela, lo que consideran una falta de respeto a su trabajo.
Ese procedimiento, entregado en la reunión del 29 de enero, contempla formación, tiempos marcados para intervenir y la dotación de útiles de limpieza preparados para tal fin, de modo que sea la plantilla la que actúe de forma sistemática cada vez que se produzca un incidente de este tipo dentro del comercio.
Más movilizaciones
Teniendo en cuenta lo expresado, el conflicto por los excrementos de perros en El Corte Inglés ha dejado de ser una queja interna para convertirse en una batalla abierta del personal de limpieza de Eulen, que anuncia más movilizaciones y denuncia falta de respeto y humanidad por parte de la empresa.
El punto de inflexión llegó a finales del mes de enero, en una reunión entre empresa y comité. Allí, según relata el representante sindical, se les entregó un documento a su queja con un “procedimiento” para la limpieza de los excrementos. Lo que la empresa planteaba como protocolo, el comité lo leyó como un intento de normalizar una situación que llevan dos años denunciando.
Sin solución al problema
“Lo que reivindicamos es que no seamos nosotros quienes tengamos que limpiar los excrementos de animales”, resume el portavoz, que considera el documento “comprometedor y abocador” porque consolida el problema en lugar de solucionarlo.
Comenta Hernández que si se asume ese escenario, aumentará el número de clientes que acceden con sus perros al centro comercial sabiendo que será el personal de limpieza quien se ocupe de todo.
Responsabilidad
El comité insiste en que la solución no pasa por más bayetas y más protocolos, sino por responsabilizar a quienes traen a sus mascotas y a la empresa que permite la entrada sin mecanismos eficaces de control y sanción.
Entre las propuestas que aseguran haber trasladado a la empresa -y que no ha tenido en cuenta-, figuran cartelería específica, mensajes por megafonía, sistemas de acceso que obliguen a “atender las necesidades” del animal antes de entrar y medidas claras para que los dueños asuman la recogida de las heces.
No hay acuerdo
Lejos de avanzar, la situación parece estancada, comenta el portavoz, añadiendo que el pasado 18 de febrero, en una nueva reunión, preguntaron si El Corte Inglés había tomado alguna decisión tras entender que el conflicto laboral se agrava.
La respuesta, según el relato de Hernández, fue negativa, y la sensación de que tampoco existe voluntad de hacerlo. “Creo que ni la van a tomar”, lamenta, asociando esa inacción al "ego” de la directiva del centro que se impone a la “humanidad, la empatía y el sentido común”.
27 de febrero
"Ante el bloqueo, la respuesta es volver a salir a la calle", destaca. El comité ha convocado otra manifestación en los aledaños de El Corte Inglés de Santa Cruz de Tenerife, el 27 de febrero, de 11.00 a 13.00 horas, y baraja otra concentración el 14 de marzo, en la misma franja horaria.
Además, las protestas también se apoyan en una campaña de firmas, tanto online como en papel, que ya supera el millar y que sigue creciendo. Recuerdan los trabajadores que este conflicto “va de empatía, de civismo y de humanidad” y apelan a que quienes han mostrado su respaldo en redes o con la firma lo hagan también con su presencia en las concentraciones.
Falta de respeto
El portavoz de los trabajadores insiste en disculpar a los animales “no son ellos los culpables” y en aclarar que no se cuestiona el trabajo de limpieza, sino el límite de lo razonable.
Para el comité, pedir al personal que asuma como rutina la recogida de excrementos de las mascotas de los clientes, mientras la empresa mira hacia otro lado, no es solo un problema organizativo: es una cuestión de falta de respeto a la dignidad de quienes, día a día, sostienen la imagen de pulcritud del centro comercial.