Este pasado sábado, 14 de marzo, vecinos de Anaga y otras personas se dieron cita en la Cruz del Carmen para protestar contra la masificación que sufren a diario, una presión que, denuncian, está asfixiando la vida cotidiana en el macizo.
Lo hicieron convocando una concentración con la intención de visibilizar los colapsos de tráfico que se repiten no solo los fines de semana, sino "cada día", pero su impacto fue mínimo porque los efectivos de Seguridad desviaron los coches por otra vía y el atasco que pretendían mostrar nunca llegó a formarse.
Desviaron el tráfico
Según comenta a Atlántico Hoy una vecina de Anaga, Marina Suárez, el plan inicial pasaba por que la Policía cortara la carretera por motivos de seguridad, permitiendo el paso únicamente a servicios de emergencia y vecinos de la zona, de forma que el resto del tráfico quedara retenido y se hiciera visible el colapso habitual que padecen los residentes.
Sin embargo, el dispositivo no se tradujo en un corte, sino en un desvío. “Los agentes canalizaron el flujo de vehículos hacia la carretera del Batán, conectada con la zona de Pedro Álvarez, evitando así que se formaran las colas kilométricas que los convocantes pretendían trasladar a la opinión pública”, indica.
"Jugada fea"
“En realidad, no estábamos molestando a nadie”, lamenta Suárez, que relata cómo muchos manifestantes llegaron a la conclusión de que el operativo había neutralizado el objetivo central de la protesta. Los coches que pretendían acceder a la zona fueron redirigidos a otras carreteras y, aunque se permitió el paso a servicios públicos y vecinos, el colapso que los residentes aseguran sufrir “cualquier día del año” no se reprodujo.
La vecina sostiene que esta decisión, amparada en la “seguridad” de los manifestantes, terminó convirtiéndose en una “jugada fea” que desvirtuó la movilización.
Próximas protestas
Lejos de desanimarse, la plataforma vecinal prepara ya una nueva acción de protesta, pero con un formato distinto. Explica la entrevistada que si esta vez optaron por concentrarse en un punto fijo, “la próxima convocatoria será una marcha, un recorrido en movimiento que impida desviar el tráfico con tanta facilidad y obligue a las administraciones a enfrentarse al problema en toda su crudeza”.
“Vamos a seguir reivindicando y esta vez no va a ser en un sitio quieto”, avanza Suárez, decidida a que no se repita la misma “jugarreta” que, según denuncia, desactivó la protesta del sábado.
Malestar vecinal
Al malestar por la reacción institucional se suma una crítica a las medidas que se vienen adoptando para gestionar la presión turística en Anaga. Comenta Suárez que la presencia estable de patrullas policiales en puntos como la Cruz del Carmen, planteada como solución para ordenar el tráfico, es vista por los vecinos como “un parche insostenible a largo plazo que únicamente traslada el problema a otros enclaves del macizo".
“No se puede poner una tirita donde harían falta puntos de sutura, porque la sangre va a salir por otro lado”, resume gráficamente la portavoz vecinal.
Peligro de atropello
Un ejemplo de este efecto rebote es la carretera del Pico del Inglés, donde, según detalla, se está concentrando cada vez más aparcamiento improvisado de visitantes que no encuentran espacio en la Cruz del Carmen. Explica la vecina que la vía carece de arcenes, lo que obliga a muchos senderistas y turistas a caminar literalmente por la calzada para llegar al centro de visitantes o a los miradores.
Suárez advierte de que en cualquier curva es posible encontrarse con familias, carritos de bebé o grupos de personas caminando por el asfalto, una situación que consideran “un accidente anunciado” fruto de una mala planificación y de “una zona desbordada de visitantes".
Piden voluntad real
La pasada semana, -y a solo dos días de la convocatoria- el Cabildo de Tenerife propició una reunión con los representantes vecinales, pero las asociaciones de la vertiente de Santa Cruz decidieron no acudir, al considerar que no había tiempo suficiente para prepararla en condiciones ni voluntad real de escuchar sus demandas.
“Solo acudieron tres asociaciones vinculadas al ámbito de La Laguna -entre ellas las de El Batán y Las Carboneras-, un municipio que se ha mostrado algo más implicado en la búsqueda de soluciones pese a sufrir el problema con menor intensidad demográfica”, matiza
1.800.000 turistas
La sensación general en el vecindario es que la información sobre las medidas anunciadas por el Cabildo a lo largo de los meses son más que conocidas, “pero son insuficientes y desconectadas de la realidad de quienes viven aquí todo el año.” Recuerda Suárez que el año pasado 1.800.000 turistas visitaron la zona, "frente a a poco mas de 1500 vecinos que somos en toda Anaga"
Los vecinos anuncian que seguirán registrando escritos, recopilando documentación y documentando en imágenes los atascos y situaciones de riesgo que se repiten continuamente. Su objetivo, explican, es que las administraciones pasen de los parches a las soluciones estructurales que protejan tanto a los residentes como a los visitantes.
“Estamos esperando que los cargos públicos nos escuchen y que pongan soluciones reales”, insiste Suárez, convencida de que solo manteniendo la presión en la calle lograrán que Anaga deje de ser, para sus vecinos, un territorio colapsado de visitantes.
