En la comunidad Cruz del Señor, en Santa Cruz de Tenerife, la mejora que algunos vecinos celebraron a finales del verano parece haberse quedado corta. Meses después del episodio que dejó a varias viviendas sin suministro, los residentes de las plantas altas vuelven a notar que el agua no llega con la fuerza suficiente para encender el calentador, utilizar la lavadora o hacer una vida doméstica normal.
“En las plantas altas apenas se puede encender el agua caliente y yo también lo he notado en mi piso”, explica una vecina de la planta sexta a Atlántico Hoy. Ella vive en un piso intermedio y asegura que desde hace unas dos semanas percibe una pérdida de presión. “El calentador funciona con presión y lo noto”, relata.
Una mejora que no llega
La vecina explica que ha hablado con otros residentes de plantas superiores y que allí la situación es todavía más complicada. “Para rellenar una botella de agua les cuesta bastante y apenas pueden encender el agua caliente”, cuenta. La familia ha preguntado a vecinos de otras plantas, pero no todos perciben el problema con la misma intensidad.
La afectada sospecha que las diferencias entre viviendas pueden estar relacionadas con el estado de las instalaciones interiores. “Hay vecinos que han hecho ahí unos apaños…”, afirma, aunque insiste en que, en su caso, la merma de presión es evidente desde hace aproximadamente dos semanas.
No es la primera vez que Cruz del Señor vive esta situación. Tras cerca de tres meses “sin una gota de agua”, algunos hogares recuperaron a finales de agosto “un hilo” de suministro, suficiente para llenar la cisterna, fregar o lavarse las manos, pero insuficiente para activar el calentador o usar la lavadora con normalidad.
“Estamos perdiendo otra vez presión”
La vecina explica que prepara un nuevo escrito dirigido al presidente de la comunidad y al administrador, después de haber solicitado en repetidas ocasiones un informe sobre la última inspección realizada en el edificio. “Les he solicitado en reiteradas ocasiones que me den el informe basado en la última vez que fueron por allí y nada, contestación cero”, denuncia.
Además de reclamar documentación, quiere trasladar por escrito la situación que vuelven a vivir los residentes de la comunidad Cruz del Señor.
Meses con falta de agua
Como es sabido, Atlántico Hoy ya informó en diferentes ocasiones de la falta de suministro en esta zona de la capital santacrucera y que no respondía a un corte puntual, sino a un problema de presión y distribución interna que había dejado a algunos residentes sin agua durante semanas e incluso varios meses, según destacaron diferentes residentes de la zona.
Tras la última reunión vecinal, la solución planteada fue instalar un aljibe y un sistema de bombeo. Sin embargo, la actuación requiere de un proyecto técnico, la autorización de Emmasa y una licencia municipal, trámites que podrían retrasar la solución hasta final de año. El coste estimado de la obra se situaba entre 7.000 y 12.000 euros, sin incluir el coste del propio proyecto.
Problema: las instalaciones
La respuesta municipal, leída durante la reunión de propietarios, sostenía que Emmasa suministra a la comunidad una presión de “en torno a cuatro kilos” y que esa presión sería suficiente para que el agua llegue a todas las plantas, aunque reconocía que la planta más alta tendría menos fuerza. El escrito añadía que la presión “es la misma siempre y no se ha modificado”, por lo que atribuía la incidencia al estado de las instalaciones interiores o a posibles obras previas en la comunidad.
Varios vecinos discreparon de esa versión y aseguraron que antes existían entre cinco y seis kilos de presión. También cuestionaron que el problema se deba a trabajos recientes, al afirmar que no se habían realizado obras que explicaran el cambio.
En septiembre, el concejal responsable, Carlos Tarife, defendió que, desde el punto de vista de la red municipal, se está cumpliendo con la normativa de presión de agua y situó el problema en el interior de las fincas y en el mantenimiento de las comunidades de propietarios.
Vida cotidiana
Para quienes viven en los pisos altos, el asunto no es una discusión técnica sino que es la diferencia entre poder ducharse con agua caliente o tener que improvisar cada día. En los peores momentos, algunas familias llegaron a depender de garrafas para bañarse, cocinar, limpiar y llenar manualmente la cisterna del baño.
Amalia Guimerá, una de las vecinas más afectadas durante el verano, celebró entonces -como así lo trasladó a este medio- que volviera a salir agua por los grifos, pero también advirtió de que no bastaba con una mejora mínima. “No me quedo convencida. Voy a seguir dando la batalla hasta que arreglen la tubería y suban la presión”, dijo a finales del verano.
Ahora, con la nueva merma de presión, la preocupación vuelve a instalarse en el edificio. Los vecinos piden respuestas claras, documentación sobre las actuaciones realizadas y una solución definitiva que garantice que abrir un grifo deje de ser una incertidumbre.
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