El acusado del conocido como crimen de Tabaiba, Antonio J., ha utilizado su turno de última palabra en el juicio para dirigirse al jurado y reiterar que es inocente y que, “a toro pasado”, considera que lo fácil hubiera sido culpar de lo ocurrido a Toño, el organizador del asesinato, que se suicidó horas después.
Antonio J. aseguró que siempre ha contado exactamente lo ocurrido “porque solo hay una verdad” y que desde el primer momento no dudó en colaborar con las fuerzas de seguridad.
Un juicio repetido
En el juicio celebrado hace un año Antonio J. fue declarado no culpable, pero el Tribunal Superior de Justicia de Canarias (TSJC) anuló el veredicto y ordenó su repetición del juicio, que se ha celebrado durante los últimos días.
Las previsiones apuntan a que no será hasta el miércoles cuando el jurado se reúna para deliberar, ya que la jueza quiere estudiar con calma las preguntas que formulará al Tribunal del Jurado.
Las peticiones de las partes
Este martes, las partes plantearon sus conclusiones finales y las acusaciones se reafirmaron en pedir hasta 25 años de cárcel y el pago de 153.600 euros a los familiares del asesinado, mientras que la defensa mantiene la inocencia del acusado y solicita la libre absolución.
En el juicio anterior, el otro acusado fue condenado a 24 años de prisión y al pago de la misma cantidad al considerarlo autor de la muerte de Rubén, ocurrida el 21 de febrero de 2023, martes de carnaval.
Lo que dio por probado el jurado
El jurado dio por probado que ambos acusados se encontraban en el apartamento sobre las 17:30 horas y que uno de ellos fue quien acabó materialmente con la vida de Rubén, mientras que el segundo lo desconocía.
Según quedó acreditado, Toño y Rubén estaban implicados en un negocio de compraventa de cocaína y, en algún momento, surgió una deuda de unos 100.000 euros.
La cita en el apartamento
Para resolver las desavenencias, Toño citó a Rubén en su apartamento tras verlo en los carnavales, con el pretexto de intentar llegar a un acuerdo.
El jurado consideró, sin embargo, que la intención de Toño siempre fue acabar con su vida, lo que se llevó a cabo con una pata de cabra en apenas cuatro minutos tras la entrada en el inmueble.
Cámaras y teléfonos móviles
La condena se basó en grabaciones de cámaras de seguridad del edificio, de una farmacia y de un supermercado cercano, en las que se observa cómo los acusados y la víctima llegan al inmueble en distintos momentos y cómo posteriormente salen juntos, ya sin Rubén.
También se constató que desconectaron sus teléfonos móviles al mismo tiempo nada más llegar a Tabaiba, después de haber hablado entre ellos en varias ocasiones durante el día.
Lesiones y detenciones
El cadáver presentaba fracturas craneales severas, hasta el punto de que no habría podido salvarse su vida ni siquiera si la agresión hubiera tenido lugar en un centro sanitario.
Ambos acusados fueron detenidos pocos días después y, en el caso de José J., se le realizó un seguimiento mediante la colocación de una baliza en su vehículo.