Las cabras de Canarias que habitan actualmente el archipiélago son genéticamente iguales a las que acompañaron a los primeros pobladores hace quince siglos, según ha demostrado la investigadora Clara Díaz, de la Universidad de La Laguna (ULL), a partir de un análisis de ADN antiguo.
En su tesis doctoral, con mención internacional, la investigadora revela que la cabra prehispánica canaria ha mantenido una extraordinaria continuidad genética desde la época romana y el periodo aborigen hasta la actualidad.
Un hallazgo único en la historia genética de Canarias
El estudio, pionero en la aplicación de técnicas de paleogenómica y bioinformática, concluye que la cabra es el único integrante del llamado "paquete neolítico" -formado por cerdos, cabras y ovejas- que ha sobrevivido prácticamente inalterado a los cambios históricos y demográficos del archipiélago.
Para llegar a estas conclusiones, la investigadora analizó 344 muestras de dientes, huesos y cuernos procedentes de 33 yacimientos arqueológicos repartidos por todas las islas, bajo la dirección de Rosa Fregel y Mariano Hernández, del Departamento de Bioquímica, Microbiología, Biología Celular y Genética de la ULL.
📄 Una tesis de la #ULL revela que las cabras actuales son genéticamente iguales a las que trajeron los aborígenes
— Universidad de La Laguna (@ULL) July 20, 2026
La investigación ha sido realizada por Clara Díaz Pérez bajo el título «Paleogenomic analysis of domesticates of the Indigenous people of the Canary Islands».
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Adaptación al entorno insular
Uno de los hitos del estudio fue el análisis de restos hallados en el yacimiento romano de la isla de Lobos, que permitió establecer una línea temporal desde el inicio de la era común.
A diferencia de la población humana, cuya composición genética cambió de forma significativa tras la conquista castellana debido al mestizaje, la cabra canaria mantuvo una notable estabilidad genética.
La selección natural favoreció a la cabra aborigen
La investigación concluye que las razas caprinas locales desarrollaron una adaptación óptima al entorno insular y a la flora del archipiélago, lo que les otorgó una mayor resiliencia que las razas europeas introducidas tras la conquista.
Aunque existió un aporte genético europeo después del siglo XV, este terminó diluyéndose con el paso del tiempo y la selección natural favoreció los rasgos de la cabra aborigen, mejor adaptada al territorio canario.
El contraste con las ovejas
Según Clara Díaz, las cabras que hoy viven en los barrancos y corrales de Canarias son "auténticas cápsulas del tiempo biológico", ya que conservan el mismo patrimonio genético que las introducidas por los primeros pobladores.
La investigación también sitúa a Canarias como un laboratorio de referencia para la paleogenómica, ya que los genomas animales recuperados en las islas constituyen la primera aproximación al ADN de la Edad del Hierro del norte de África.
Un ciclo de retorno genético
El estudio muestra, además, que la evolución de las ovejas canarias fue muy diferente. Las ovejas de pelo de época prehispánica desaparecieron tras la introducción de ovejas de lana por parte de los colonizadores europeos, que no lograron adaptarse al medio insular.
Las ovejas de pelo que actualmente pastan en Canarias no descienden directamente de aquellas razas originales, sino de ejemplares procedentes de Venezuela que llegaron en la década de 1950 y que, paradójicamente, eran descendientes de las ovejas canarias exportadas siglos antes al continente americano.
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