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Del caldero al City Hall: el sancocho irrumpe en la investidura del nuevo alcalde de Nueva York. EFE

Del caldero al City Hall: el sancocho irrumpe en la investidura del nuevo alcalde de Nueva York

Zohran Mamdani cita el sancocho en su primer discurso como alcalde y lo convierte en símbolo político del mestizaje cultural que define a la ciudad

El nuevo alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, sorprendió en su discurso de investidura con una referencia que pasó desapercibida para muchos, pero que encierra una enorme carga cultural y política. Al evocar los sonidos, olores y contrastes que conviven en una misma manzana de la ciudad, Mamdani citó explícitamente el sancocho, integrándolo en un relato sobre la mezcla de identidades, orígenes y memorias que definen a Nueva York.

“¿Dónde más se puede escuchar el steelpan, saborear el olor del sancocho y pagar nueve dólares por un café en la misma calle?”, dijo el alcalde. La frase no es casual. En un discurso cuidadosamente construido para subrayar la diversidad como columna vertebral de su proyecto político, el sancocho aparece como metáfora comestible del mestizaje, de lo popular y de lo compartido.

El sancocho es un plato humilde, de caldero común, presente en Canarias y en buena parte de Hispanoamérica y el Caribe, siempre ligado a la idea de comunidad, familia y barrio. Su mención en un acto institucional de primer nivel en Estados Unidos no es anecdótica: es una declaración de principios. Mamdani no habla solo de diversidad abstracta, sino de la diversidad que se huele, se cocina y se comparte.

Un plato mestizo

Desde el punto de vista histórico y gastronómico, el sancocho forma parte de un viaje atlántico. El término y la técnica del hervido parten de la tradición culinaria española y llegan a América a través de Canarias, que durante siglos actuó como puente entre Europa y el Nuevo Mundo. En tierras americanas, el plato se transforma al incorporar productos indígenas como la yuca, el maíz o el plátano, y saberes africanos vinculados a la cocina colectiva. El resultado es un plato mestizo, con múltiples versiones, pero un mismo significado social.

Que el alcalde de Nueva York elija el sancocho —y no un icono gastronómico elitista— para ilustrar el alma de la ciudad refuerza su mensaje político. Nueva York no pertenece a una minoría homogénea, viene a decir Mamdani, sino a millones de historias cruzadas, a cocinas pequeñas, a olores que se mezclan en la calle. El sancocho, como la ciudad, no se entiende desde la pureza, sino desde la mezcla.

En ese sentido, la referencia conecta también con Canarias, no solo como origen de una de las variantes del plato, sino como territorio históricamente mestizo, marcado por la emigración, el intercambio y la ida y vuelta con América. El sancocho canario, distinto en ingredientes pero idéntico en espíritu, forma parte de ese mismo relato atlántico que hoy reaparece, de forma inesperada, en el corazón político de Nueva York.

La investidura de Mamdani deja así una imagen poderosa: la de un alcalde que entiende la política no solo como gestión, sino como relato cultural. Y en ese relato, el sancocho —plato del pueblo, de la mezcla y de la memoria— ocupa un lugar central como símbolo de la Nueva York mestiza, popular y compartida que promete gobernar.