Canarias destinó en 2024 un total de 4.574 millones de euros a la sanidad pública, lo que equivale al 7,9% de su PIB y a un gasto de 2.036 euros por habitante. La cifra sitúa al Archipiélago en la zona media-alta del ranking autonómico de inversión sanitaria per cápita, aunque todavía lejos de las comunidades que más recursos dedican a la salud de sus ciudadanos.
Los datos proceden del informe El gasto en salud en España: análisis y recomendaciones, elaborado por Beatriz González López-Valcárcel (ULPGC) y Santiago Lago Peñas para el Foro Económico de Galicia a partir de información del Ministerio de Sanidad y presentado esta semana en el Congreso de los Diputados.
Por debajo de 10 autonomías
La comparación entre territorios deja una conclusión llamativa: Canarias gasta 296 euros menos por habitante que el País Vasco, líder nacional con 2.332 euros por persona, pero 378 euros más que Andalucía, que ocupa el último lugar de la clasificación con 1.658 euros. La diferencia entre ambos extremos alcanza los 674 euros por habitante, una brecha del 40,7%.
En términos de gasto per cápita, el Archipiélago aparece por detrás de País Vasco, Asturias, Extremadura, Cantabria, Castilla y León, Aragón, Navarra, Murcia, Galicia y Cataluña. Sin embargo, supera a Castilla-La Mancha, Baleares, La Rioja, Comunidad Valenciana, Madrid y Andalucía.
Un 7,9% del PIB
Canarias destaca también por el peso que la sanidad tiene dentro de su economía. El 7,9% del PIB regional destinado a gasto sanitario es uno de los porcentajes más elevados de España, solo superado por Extremadura (8,9%) y Murcia (8%). Según la tabla incluida en el estudio, la media de las comunidades autónomas se sitúa en el 6% del PIB.
Los autores del informe sostienen que estas diferencias no responden únicamente a decisiones políticas. Entre los factores que explican la desigualdad figuran el envejecimiento de la población, la dispersión territorial, el tamaño de cada comunidad y los recursos que recibe a través del sistema de financiación autonómica.
Financiación autonómica
Precisamente por ello, el estudio vuelve a poner sobre la mesa el debate sobre la financiación autonómica. El catedrático Santiago Lago-Peñas, uno de los responsables del trabajo, considera que las diferencias actuales evidencian la necesidad de reformar un modelo que lleva más de una década pendiente de actualización. Según el informe, corregir situaciones de infrafinanciación estructural permitiría reducir desigualdades entre territorios y garantizar una mayor suficiencia financiera para sostener los sistemas sanitarios públicos.
Más allá de la comparación entre comunidades, el documento retrata la evolución de la sanidad española en su conjunto. El gasto sanitario público autonómico alcanzó los 95.243 millones de euros en 2024, equivalente al 6% del PIB, con una media nacional de 1.958 euros por habitante. Las comunidades autónomas gestionan ya más del 93% de ese gasto.
Gasto en hospitales
El informe también alerta de una tendencia que preocupa a los expertos: el creciente peso de la atención hospitalaria frente a la atención primaria. Los hospitales absorbieron el 62% del gasto sanitario público, mientras que la atención primaria recibió menos del 30%. Además, el gasto hospitalario ha crecido mucho más rápido que el destinado a los centros de salud durante las últimas dos décadas.
Los autores defienden que la sostenibilidad futura del sistema pasa por reforzar la prevención, promover hábitos de vida saludables y mejorar la eficiencia de la atención primaria para evitar una dependencia excesiva de los servicios hospitalarios y de urgencias. España es actualmente uno de los países de la OCDE con mayor utilización de las urgencias hospitalarias, una circunstancia que los expertos interpretan como una señal de posibles desequilibrios en la organización asistencial.
Para Canarias, el informe deja una doble lectura. Por un lado, el Archipiélago se sitúa claramente por encima de comunidades como Madrid, Comunidad Valenciana o Andalucía en gasto sanitario por habitante. Por otro, sigue manteniendo una distancia significativa respecto a los territorios que lideran la inversión sanitaria en España, con el País Vasco como principal referencia.
