Canarias vive pendiente de Venezuela. Los dos fuertes terremotos registrados en el país caribeño, que ya dejan más de 160 fallecidos y cerca de un millar de heridos, han provocado una enorme preocupación al otro lado del Atlántico por la estrecha relación que une a ambos territorios desde hace generaciones.
En Venezuela residen actualmente alrededor de 70.000 canarios, una cifra que incluye tanto a quienes emigraron desde las Islas como a sus descendientes, que conservan la nacionalidad española y mantienen fuertes vínculos familiares y sentimentales con Canarias. Al mismo tiempo, unas 80.000 personas de origen venezolano viven hoy en el Archipiélago, lo que hace que prácticamente cada municipio canario tenga familias pendientes de una llamada o de un mensaje que confirme que sus seres queridos están bien.
La incertidumbre se concentra especialmente en el estado de La Guaira, una de las zonas más castigadas por los seísmos de magnitudes 7,2 y 7,5, donde las comunicaciones continúan siendo muy complicadas y dificultan conocer el alcance real de la tragedia.
Canarias volcada en el seguimiento
La respuesta institucional fue prácticamente inmediata. Apenas unas horas después de conocerse la magnitud del desastre, el Gobierno de Canarias constituyó una comisión de seguimiento para evaluar la situación y coordinar cualquier actuación que pueda ser necesaria en apoyo a la comunidad canaria residente en Venezuela. El portavoz del Ejecutivo autonómico, Alfonso Cabello, trasladó el "dolor y la tristeza" por las consecuencias de los terremotos y reconoció la incertidumbre que viven miles de familias canarias. "Queremos estar cerca de un país hermano y especialmente de los miles de canarios y canarias que viven allí y de sus familias", señaló.
La gravedad de la situación llevó además al presidente de Canarias, Fernando Clavijo, y al vicepresidente, Manuel Domínguez, a cancelar sus agendas para centrar todos los esfuerzos en el seguimiento de la emergencia.
Mientras tanto, el Gobierno de España prepara el envío de un contingente de 54 especialistas del equipo Urban Search and Rescue (USAR), perteneciente a la Unidad Militar de Emergencias (UME), para colaborar en las labores de búsqueda y rescate de personas atrapadas entre los edificios derrumbados. El dispositivo podría ampliarse con efectivos procedentes de la Comunidad de Madrid.

La espera más difícil
La angustia también se vive entre las asociaciones canario-venezolanas repartidas por el Archipiélago. El presidente de la Unión Canario-Venezolana, Leonardo Rodríguez, reconoce que las primeras horas han estado marcadas por la incertidumbre. "Estamos en una calma tensa", resume a Europa Press, mientras espera que las autoridades puedan ofrecer un balance más preciso, especialmente en La Guaira, donde las dificultades para comunicarse siguen siendo importantes.
Rodríguez explica que conoció la noticia durante la madrugada gracias a un mensaje de WhatsApp y que, desde entonces, permaneció pendiente del teléfono prácticamente toda la noche. Una escena que, asegura, se ha repetido en miles de hogares canarios con familiares al otro lado del Atlántico. Aunque, por el momento, las asociaciones no tienen constancia de daños personales entre sus miembros ni en sus sedes, advierten de que todavía es pronto para conocer el alcance real de la tragedia. Su prioridad ahora pasa por identificar las necesidades más urgentes para organizar futuros envíos de ayuda cuando la situación sobre el terreno esté más clara.
¿Por qué hay tantos canarios en Venezuela?
La estrecha relación entre Canarias y Venezuela no es casual. Durante buena parte del siglo XX, especialmente entre las décadas de 1940 y 1960, miles de canarios emigraron al país sudamericano buscando un futuro mejor. La escasez de oportunidades, la pobreza de la posguerra y las dificultades económicas empujaron a muchas familias a cruzar el Atlántico rumbo a un país que entonces vivía un importante crecimiento económico impulsado por el petróleo.
Aquella emigración fue tan intensa que Venezuela terminó siendo conocida entre los propios canarios como la "Octava Isla", un sobrenombre que reflejaba el enorme peso de la comunidad isleña en el país. Allí fundaron negocios, trabajaron en la agricultura, el comercio y la construcción, y formaron familias cuyos descendientes mantienen todavía hoy la nacionalidad española y una fuerte conexión con Canarias.
Décadas después, el flujo migratorio cambió de dirección. La crisis económica y política venezolana provocó el regreso de miles de descendientes de emigrantes canarios, reforzando aún más unos lazos familiares, culturales y sociales que siguen muy presentes en ambos lados del Atlántico.