El Carnaval también se escribe a base de pequeños hitos que rompen fronteras. A veces no hace falta ganar un concurso para dejar huella: basta con atreverse a cruzar escenarios, tradiciones y acentos. Eso fue lo que ocurrió en el Teatro Falla, donde por primera vez una agrupación procedente de Canarias subió a cantar en el concurso más emblemático del carnaval gaditano.
El momento no pasó desapercibido. No solo por lo insólito del origen, sino por el choque cultural entre dos formas distintas de entender la copla, el humor y la puesta en escena. Una noche que ya forma parte de la historia del Carnaval.
Un estreno histórico
El Concurso Oficial de Agrupaciones del Carnaval de Cádiz vivió un momento inédito al recibir por primera vez a una agrupación llegada desde el Santa Cruz de Tenerife. Bajo el nombre de Los legía con G, la chirigota canaria debutó en el certamen gaditano representando a un grupo de legionarios romanos dispuestos a combatir en el particular coliseo del Falla.
La sola presencia de una agrupación canaria en este escenario ya suponía un acontecimiento. Nunca antes una murga o chirigota del Carnaval tinerfeño había dado el paso de competir en Cádiz, un concurso con códigos, reglas y exigencias muy distintas.
Experiencia tinerfeña
La agrupación está firmada por Francisco José Trillo y Ricardo Ignacio Hernández, ambos con una larga trayectoria en el Carnaval de Santa Cruz de Tenerife y amplio conocimiento del concurso de murgas. Esa experiencia fue clave para afrontar un reto que ellos mismos reconocieron como especialmente intimidante.
En su presentación, no ocultaron los nervios por cantar en el Teatro Falla, admitiendo con humor la presión de convertirse en los primeros canarios en hacerlo. Un estreno marcado tanto por la responsabilidad histórica como por la incertidumbre de cómo sería recibida su propuesta.
Choque de estilos
Desde el primer momento quedó claro que el repertorio no seguía los cánones habituales del COAC. Las diferencias entre el carnaval gaditano y el tinerfeño —en estructura, ritmo y desarrollo de coplas— se hicieron evidentes y generaron cierto desconcierto inicial entre el público.
Los aplausos comenzaron con cautela, pero a medida que avanzaba la actuación el ambiente cambió. El teatro pasó del silencio expectante a la risa abierta, culminando con gritos irónicos de “campeones, campeones”, una reacción típica del Falla ante propuestas rompedoras o inesperadas.
Letras y humor
En los pasodobles, la chirigota abordó temas como la dana de Valencia, combinándolos con un tono de camaradería entre soldados. En los cuplés, optaron por un formato poco habitual en Cádiz, enlazando varias cupletinas consecutivas.
En ellas desfilaron referencias a personajes populares como Lamine Yamal o Jordi Hurtado, adaptando el humor canario a un público acostumbrado a otro tipo de remates. Esa mezcla fue, precisamente, uno de los elementos que más llamó la atención durante su pase.
Un viaje literal
Más allá del escenario, hubo un detalle que simbolizó aún más la singularidad de esta participación: Los legía con G fueron la única agrupación de las preliminares que tuvo que coger un avión para llegar a su actuación.
Ese esfuerzo logístico reforzó la sensación de aventura y de desafío colectivo. Llevar una chirigota desde Canarias hasta Cádiz no es solo un gesto artístico, sino también una apuesta personal y económica que pocos se habían planteado hasta ahora.
Sensaciones tras el pase
Tras su actuación, los componentes se mostraron muy satisfechos y agradecidos por la experiencia vivida. Reconocieron ante los medios que estaban “emocionados” por la acogida del público y por haber completado un reto que, independientemente del resultado, ya había valido la pena.
Su participación tuvo lugar en la quinta de las 17 sesiones de preliminares, una fase especialmente dura del concurso, donde cada noche desfilan propuestas muy consolidadas del carnaval gaditano.
Canarias en el Falla
La presencia de una agrupación canaria en el COAC añade un toque exótico que el propio concurso ya ha experimentado en otras ediciones con chirigotas procedentes de lugares como Burgos o Uruguay. Sin embargo, nunca antes Canarias había estado representada sobre las tablas del Falla.
Este debut abre una puerta simbólica entre dos carnavales con identidad propia. Cádiz y Santa Cruz de Tenerife comparten pasión por la sátira, la música y la crítica, pero las expresan de manera distinta. El paso de Los legía con G demuestra que ese diálogo es posible.
Un antes y un después
Más allá del cachondeo, la actuación deja un precedente claro: Canarias ya forma parte del Concurso de Cádiz. Puede que no haya trofeos de por medio, pero sí un hito cultural que amplía el mapa del carnaval y rompe barreras históricas.
A veces, la historia no la escriben los ganadores, sino quienes se atreven a ser los primeros. Y en el Teatro Falla, esa noche, el acento canario ya quedó grabado.