Una de cada cinco personas que acudió a Cáritas en la provincia de Las Palmas durante el año pasado tenía un empleo precario o trabajaba en la economía sumergida —sin cotizar o sin contrato—. Son los datos que desprende la Memoria Institucional de la entidad, un documento presentado este martes en su sede de la Avenida de Escaleritas.
Gonzalo Marrero, director de Cáritas Diocesana de Canarias, expuso que la primera clave para entender el problema se da en una paradoja: el Archipiélago presenta una economía en crecimiento y al mismo tiempo es testigo de cómo aparecen la pobreza y la exclusión social.
"Altas tasas de pobreza"
“No es una falta de recursos económicos, sino una injusta distribución de la riqueza que enquista la desigualdad”, afirmó. “La economía mejora, aumenta la riqueza y crece el empleo, pero esta realidad convive con altas tasas de pobreza y exclusión social”, apostilló.
Lamentó que la vivienda “es el mayor motor de desigualdad” en las Islas: una de cada tres personas se encuentra en situación de exclusión residencial. Marrero señaló que el precio del metro cuadrado ha subido más del 75% en tres años, mientras los salarios apenas se han incrementado un 20% en el mismo periodo de tiempo.
Trabajo precario
La Memoria Institucional de 2025 también permite concluir que el empleo es el segundo factor que genera más exclusión social. Todo en un contexto —dijo— donde hay puestos de trabajo precarios y con sueldos bajos que no pueden cubrir necesidades básicas.
Por otro lado, subrayó que las medidas de la administración pública no funcionan como un escudo social: “El ingreso mínimo vital (IMV) solo alcanza a una de cada tres personas en situación de pobreza severa”. “En Canarias la pobreza es estructural, crónica y se hereda”, agregó.

Menos donaciones
Otro de los problemas con el que se encuentra la entidad es la necesidad de incrementar sus recursos en un momento en el que han disminuido las donaciones. Las de alimentos, por ejemplo, se desplomaron un 60% en comparación con el año 2024.
“Las administraciones proponen presupuestos que no se ajustan a lo necesario para cubrir las necesidades de las familias”, continuó Marrero. Por su parte, Caya Suárez, secretaria general de Cáritas en Las Palmas, puso el foco en que “falla el sistema, no las personas”.
"Asfixia burocrática"
Sostuvo que se ven limitados a la hora de mantener los servicios que demandan los usuarios de Cáritas en las Islas. “La financiación que recibimos para mantenerlos sigue siendo la misma que hace muchísimos años, los servicios se ven mermados y afecta al número de ayudas materiales que damos, como las de alimentación y alquiler”, detalló.
Desde Cáritas denuncian que hay una “asfixia burocrática” porque las subvenciones públicas “llegan tarde y no se ajustan a la realidad”. Todo esto se da en un contexto donde el 46% de los hogares que recurrieron a Cáritas el año pasado, lo hicieron por primera vez. “El 54% de quienes atendimos están en situación de exclusión severa”, apuntó Suárez.
Acceso a la vivienda
Asimismo, señaló la dificultad que atraviesa mucha gente a la hora de acceder a una vivienda, un empleo digno, alimentación adecuada, medicamentos y apoyo. Sin ir más lejos, el 21% de las personas atendidas por la entidad tienen trabajo, pero las condiciones son precarias hasta el punto de que un 8% de ellas no están dadas de alta en la Seguridad Social.
Suárez destacó que Cáritas ha evitado que 306 familias con menores se quedaran en la calle y atendieron a 1.604 personas sin hogar. Además, denunció que se están normalizando “prácticas abusivas” como el alquiler de infraviviendas o familias hacinadas en habitaciones.
Migrantes
Uno de los datos más llamativos que deja la Memoria Institucional es que la entidad atendió en las islas orientales a 21.372 personas durante 2025: un 54% eran migrantes, más del 80% de las mujeres víctimas de trata a las que ayudaron eran extranjeras y en total socorrieron a 1.604 personas sin hogar.
El obispo José Mazuelos destacó que, según la Fundación Foessa, más de medio millón de personas se encuentran en Canarias en situación de exclusión social. Lo que obedece a un fenómeno estructural, continuado en el tiempo, al que el sistema no da respuesta, y no logran salir del círculo.
Exclusión
Entre esas personas, subrayó, se encuentran los migrantes, el 54 % de las atendidas el pasado año por Cáritas, una realidad que con la próxima visita del papa León XIV "será aún más visible", indicó.
“La prioridad de Cáritas Diocesana de Canarias y su voluntariado son las personas excluidas, con independencia de su origen o condición, una prioridad social”, señaló también el obispo.