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Sociedad

Carmen Martínez, la canaria que huye con 40 niños de la violencia de la capital de Haití

Desde que el líder político murió asesinado, Jovenel Moïse, las pandillas se han hecho con el control de las fronteras de la ciudad y entrar o salir de la zona es una tarea que puede costarle la vida a quien lo intente

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Algunos de los alumnos de Carmen Martínez en Puerto Príncipe, de dónde busca huir con los menores / CEDIDA

La situación que se vive en Puerto Príncipe, capital de Haití no es buena, más bien todo lo contrario. Desde que el líder político murió asesinado, Jovenel Moïse, las pandillas se han hecho con el control de las fronteras de la ciudad y entrar y salir de la zona es una tarea que puede costarle la vida a quien lo intente. Las 92 bandas que operan allí continúan luchando por el territorio, según informa la ONG Fondasyon Je Klere (FJKL). La Oficina Integrada de las Naciones Unidas en Haití (BINUH) reportó 1.349 homicidios entre enero y agosto de 2022 y 877 secuestros en todo el país, y la situación no hace más que empeorar. 

El secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU),  Antonio Guterres, visitó el país que está en medio de una crisis política, humanitaria y de seguridad, en la que una de cada dos personas padece hambre y no tiene acceso a agua potable. Auguste pidió una vez más al Consejo de Seguridad que autorice el despliegue inmediato de una fuerza internacional para ayudar a la Policía Nacional de Haití en su lucha contra las bandas.

En medio de esa crisis social y política se encuentra Carmen Martínez, una canaria que partió hace 26 años con la esperanza de hacer del mundo un lugar más justo e igualitario. Llegó a Puerto Príncipe con las manos vacías pero llena de ilusión y media vida después de su primer contacto con los haitianos confiesa que no se ha arrepentido "ni un solo segundo" de su decisión. Para ellos, los locales que viven en la capital del país, es un pilar fundamental pues da cobijo a más de 30 menores y da clases a más de 400 alumnos que ahora viven aterrados. "Hay violencia en Puerto Príncipe y ahora vamos a entrar en más profundidades. Es inaceptable lo que pasa aquí y estamos al lado de Estados Unidos", denuncia. 

Sin mirar atrás 

"Lo que se está viviendo aquí es una situación que pone al pueblo a prueba", cuenta Carmen, que vive en una pequeña casa y escuela donde tutela a 33 menores y donde también imparten las clases a más de 400 alumnos sin recursos. "Estamos en el punto en el que hemos decidido que tenemos que evacuar a los niños por diferentes motivos, el primero porque la casa está construída en un barranco y cuando llueve pasan dos o tres días sin que los niños puedan venir a la escuela", pero asegura que el principal motivo que la mueve a evacuarlos es la situación política, "los niños más grandes que iban a bachillerato o a la educación secundaria no han salido a la calle desde hace un año por la violencia que hay en las calles, hemos hecho que vengan aquí los maestros para evitar peligros".

Para Carmen la situación es más que dura, "no es como tener un niño que lo escondes, esto es fuerte. Vamos a evacuar como a 40 niños y está difícil porque todas las salidas de la ciudad están controladas por bandas armadas. Los niños no tienen pasaporte, pero una opción sería conseguir dinero para sacarlos por avión, también la ida al aeropuerto es difícil pero estamos viendo qué estrategia seguimos para poder sacarlos". 

Escuela de Carmen en Haití / CEDIDA

Buscar soluciones 

Para preparar la huída, Carmen fue la primera en coger el avión para buscar un nuevo destino a todos esos menores que la empujan a luchar contra el miedo. "Hay un problema de secuestros, secuestran a muchos extranjeros y por eso muchas organizaciones se han ido. Yo dije vamos a ver cómo es esto. Fui al norte del país y conseguimos una tierra que estamos pagando poquito a poco", dice. En ese terreno pretende hacer un nuevo hogar-escuela para que los menores estén a salvo aunque de momento, solo hay un terreno sin agua, sin luz y sin servicios mínimos como el aseo. Carmen no cobra por sus servicios, únicamente se mantienen gracias a los donativos que gestiona con cautela para que no les falte de nada. 

La canaria nunca habla en primera persona, siempre pone como protagonistas a esos niños que están a su cargo y por los que ella, tal y como transmite, daría su vida. "Los niños estudian música y tienen un nivel bastante bueno, también son buenos en el taekwondo y ya están hablando de que representen a Haití y no podía ir a un lugar que no tuvieran seguimiento en sus aficiones porque sería como cortarle sus actividades", cuenta al hablar de su próximo destino al norte del país, aunque asegura que los niños se mantienen ilusionados "están tan felices, dicen que van a estar en el nuevo terreno como si fuera una acampada, aunque no tienen condiciones para afrontar la lluvia ni los ciclones". 

Escuela con 400 alumnos en Haití / CEDIDA

Gran Canaria, México y Haití 

Carmen llegó a Haití hace 26 años. Ahora tiene 60 y recuerda cómo fue su llegada al país que ahora la empuja a huir con 40 menores. "En 1997 empezamos un proyecto muy básico aquí en la calle. No teníamos nada y yo me quedaba con una familia. La señora de la casa me decía que empezara algo y sin saber hablar el idioma empezamos a reunir a los niños que no iban a la escuela. Yo pensaba que iban a venir 10 o 15 niños pero vinieron 50. Era con una sabanita puesta en el suelo debajo de un árbol. Al principio yo no podía dar clases porque no sabía hablar el idioma", relata. 

Carmen recuerda aquellos días que ya quedan lejanos cuando "a alguien se le ocurrió hacer una comida y había otra mujer que es de Brasil que vino a visitar que nada más ver cómo los niños comían con esa ansiedad me dijo que había que darles de comer diariamente. Era como un zafarrancho, las ollas puestas con maderas encima de tres piedras y cocinarles para que comieran. La comida atrajo a muchos más niños y uno iba descubriendo por qué no iban a la escuela y por qué no tenían qué comer".

Imagen de alumnas de Carmen con sus instrumentos / CEDIDA

De 50 a 400 alumnos 

Carmen recuerda que fue la mujer que la hospedaba la que la ayudó a conseguir unas tierras "y poquito a poco fuimos construyendo. La escuela se fue construyendo no como escuela, porque es una zona residencial y la gente no quería mezclarse con la clase popular, pero estábamos aquí, había una necesidad de hacer ese servicio y fuimos construyendo cuando conseguíamos algunos fondos". 

"En medio de la construcción nos sentábamos en bloques", cuenta Carmen, "fue progresivamente desarrollándose el proyecto en Puerto Príncipe". En el corazón de la canaria fueron entrando cada vez más haitianos. "Tengo varios niños adoptados, empezamos con uno, luego dos, más uno tres y así. Ahora mismo tenemos a 33 y en otro proyecto que tenemos en la frontera hay cuatro niñas más".  

Cartel encuentro solidario para enviar donativos a Haití / REDES

Ayuda para Haití 

El próximo 22 de julio a las 19:00 horas en la calle Beethoven, número 2, en San Bartolomé de Tirajana, habrá un encuentro solidario y las personas que quieran enviar una ayuda para la causa de Carmen podrán hacer un donativo de 25 euros y disfrutar de una cena vegana y de música en directo. Toda la recaudación será enviada de forma íntegra a Haití. 

"Hay que hacerles una casa a los niños en el nuevo terreno al norte del país si conseguimos escapar. Es bienvenida la ayuda del que pueda con fondos o con lo que quieran, todo ayuda", insiste Carmen, que ha dedicado la mitad de su vida a cuidar y velar para que la educación llegue a todos los haitianos por igual sin entender de clases sociales y apartando las desigualdades de las calles de la ciudad.