Aunque oficialmente es una ciudad, Gáldar conserva una identidad profundamente ligada a su pasado. Situada a 27 kilómetros de la capital, su cercanía con Las Palmas de Gran Canaria permite combinar tranquilidad residencial con acceso rápido a servicios, empleo y ocio. Con calles empedradas, una iglesia digna de admirar, comercios locales, mercado municipal y vecinos que se conocen de toda la vida, Gáldar recuerda más a un pueblo que a una gran ciudad.
El municipio se extiende desde la costa atlántica hasta las cumbres del noroeste de la isla, alcanzando los 1.700 metros de altitud en su vértice superior. En sus zonas altas destacan formaciones naturales tan singulares como el Montañón Negro, la Caldera de los Pinos de Gáldar o el Hondo de Fagagesto, paisajes que refuerzan su atractivo natural.
De capital a pueblo
Gáldar no es un municipio cualquiera dentro de la historia de Canarias. Antes de la Conquista de Gran Canaria, fue la capital de uno de los antiguos reinos aborígenes, sede de los guanartemes o reyes canarios. Ese legado sigue muy presente en el trazado urbano y, especialmente, en uno de sus espacios más emblemáticos.
El Parque Arqueológico Cueva Pintada, situado en pleno centro, alberga uno de los conjuntos de arte rupestre más importantes del área atlántica. El yacimiento, visitable de martes a domingo, ofrece una ventana directa al pasado prehispánico y se ha convertido en uno de los principales reclamos culturales del Archipiélago.

Un centro histórico vivo
El casco histórico de Gáldar fue declarado Conjunto Histórico en 1981, y aún hoy mantiene una actividad constante. En él se encuentra el Templo Matriz de Santiago de Gáldar, considerado uno de los templos más bellos de Canarias y ejemplo del tránsito entre el barroco y el primer neoclasicismo en el Archipiélago.
En su interior se conserva la Pila Verde, donde fueron bautizados los canarios tras la Conquista. Muy cerca se alzan las antiguas Casas Consistoriales, construidas sobre un edificio del siglo XVIII, que custodian uno de los dragos más antiguos de Gran Canaria, documentado ya en 1718.
Anexo al Ayuntamiento se encuentra el Teatro Municipal, inaugurado en 1912, y la Plaza de Santiago, conocida popularmente como la Plaza Grande, uno de los mejores ejemplos de alameda del siglo XIX en Canarias, con laureles de Indias y araucarias centenarias.
Cultura y museos
A pocos metros del centro histórico se sitúa la Casa Museo Antonio Padrón, que alberga más de cien obras de uno de los artistas más destacados de la vanguardia canaria. El municipio cuenta además con la Casa Cachazo y Verde de Aguilar y el Museo de Arte Sacro, reforzando una oferta cultural poco habitual en entornos de este tamaño.
Este peso cultural, unido a la protección arqueológica de todo el casco urbano, ha consolidado a Gáldar como un referente patrimonial dentro de Gran Canaria.

Mar y naturaleza
Uno de los grandes atractivos para vivir en Gáldar es su diversidad paisajística. El municipio cuenta con algunas de las mejores playas del norte de la isla, como la Playa de Sardina, con bandera azul desde 2018, y la Playa del Agujero.
Sardina destaca además por su pequeño puerto pesquero y su popularidad entre los aficionados al buceo, especialmente por las inmersiones nocturnas junto al dique. A ello se suman piscinas naturales, senderos y una amplia red de espacios protegidos, incluidos dentro de la Red Canaria de Espacios Naturales Protegidos y la Red Natura 2000.
Gáldar forma parte, junto a otros municipios del norte, del Paisaje Cultural del Risco Caído y las Montañas Sagradas de Gran Canaria, declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO en 2019.
Calidad de vida
Con una población que supera los 25.000 habitantes, Gáldar combina servicios propios de una ciudad con un entorno tranquilo y cercano. La mejora de las infraestructuras viarias ha reducido notablemente la distancia con la capital, reforzando su atractivo residencial.
El precio medio de la vivienda, situado en 1.290 euros por metro cuadrado en diciembre de 2025, refleja un crecimiento sostenido, aunque todavía alejado de los valores de las grandes áreas urbanas, lo que ha incrementado el interés por establecerse en el municipio.
Tradición
La economía local mantiene un fuerte vínculo con el sector primario, especialmente la agricultura y la ganadería, sin renunciar al desarrollo del sector servicios y al crecimiento del turismo cultural y de naturaleza. Las Fiestas Mayores de Santiago, la Romería de San Isidro y otras celebraciones populares siguen siendo puntos clave de encuentro vecinal.
Gáldar es, en definitiva, un pueblo con empaque capitalino, donde historia, paisaje y vida cotidiana conviven de forma natural. Un lugar que ha sabido crecer sin perder su esencia y que, precisamente por eso, se ha convertido en uno de los favoritos para vivir en Canarias.