Niños en un restaurante / AH
Niños en un restaurante / AH

¿Clases de protocolo para niños? El taller que enseña a formar a los “adultos del mañana”

Macu González, especialista en protocolo, da un taller a niñas y niños de 8 a 11 años a través de "teatrillos" para aprender el saber estar y pequeños detalles de etiqueta

ariadna

Enseñar a saludar, a mirar a los ojos, a respetar los turnos de palabra o a colocar de manera correcta los cubiertos en la mesa puede parecer, para algunos, algo del pasado. Sin embargo, para Macu González estos pequeños gestos siguen siendo la base de una buena educación.

La especialista en protocolo y relaciones institucionales ha puesto en marcha este año en el Círculo Mercantil, en Las Palmas de Gran Canaria, el taller Protocolo, etiqueta y saber estar para niños, un proyecto personal que llevaba tiempo gestándose en sus cuadernos y que, desde enero, ya es una realidad para un grupo de niños y niñas de entre 8 y 11 años.

“Los niños de hoy son los adultos del mañana”, afirma González, convencida de la importancia de inculcar desde edades tempranas valores como el respeto, la escucha y el cuidado de los detalles.

Protocolo adaptado a niños

Tras años impartiendo clases de protocolo para adultos —desde 2015 en el Centro Cívico Suárez Naranjo—, González comenzó a adaptar contenidos al público infantil. Ideas, ejercicios prácticos y dinámicas pensadas para captar su atención fueron tomando forma hasta convertirse en un programa estructurado. "No quería que fuera algo rígido, sino cercano y útil”, explica.

González presentó el año pasado, a mediados de verano, el proyecto en el Círculo Mercantil, donde le dieron el visto bueno y le han ofrecido un espacio desde el mes de enero para dar su taller. Los viernes se han convertido en una cita fija para estos pequeños aprendices de la etiqueta y el saber estar. 

Presentaciones, juegos y “teatrillo”

Lejos de las clases magistrales, el método combina breves presentaciones audiovisuales con juegos prácticos. “La presentación dura apenas diez minutos, con frases claras y directas. Luego todo es práctica”, detalla.

Entre las actividades destaca el juego de la “tarjeta roja, amarilla y verde”, inspirado en un semáforo, con el que los niños analizan conductas correctas o incorrectas. También realizan pequeñas representaciones teatrales en las que unos hacen de anfitriones y otros de invitados, practicando cómo abrir la puerta, saludar y otras fórmulas de cortesía.

Y, además, practican la postura corporal, tanto para sentarse como caminar y permanecer con la espalda recta. Con música de fondo y un libro sobre la cabeza - como esas imágenes de las princesas de Dinsey -, practican cómo caminar erguidos. “Les digo que imaginen que una cuerda les tira hacia arriba. Les encanta. Siempre me preguntan: ‘¿Hoy hacemos lo del libro?’”, cuenta entre risas.

Una de las alumnas del taller practicando cómo colocar los cubiertos en la mesa / CEDIDA
Una de las alumnas del taller practicando cómo colocar los cubiertos en la mesa / CEDIDA

Educación, mesa y pequeños detalles

El taller comenzó abordando cuestiones básicas, desde el respeto a los padres, cómo atender cuando un adulto habla o cómo saludar correctamente según la edad de la persona. En febrero, el foco se ha trasladado a la mesa.

Cubiertos, colocación del menaje y servicio básico forman parte de las prácticas. “Les enseño cómo se abre una carta en un restaurante, cómo memorizar el plato antes de pedirlo o cómo sostener una taza sin dejar la cucharilla dentro”, explica.

Para González, estos aprendizajes no buscan encorsetar a los niños, sino ofrecerles herramientas. “Son pequeños gestos que hacen grandes cosas. Puede que ahora no lo noten tanto, pero se les van quedando detalles que les darán seguridad y distinción en el futuro”.

Implicación de las familias

Dentro de estas dinámicas, González también incluye a las familias mandándoles cada semana un resumen de lo que han hecho. “Quiero que sepan que es un trabajo serio y que puedan reforzarlo en casa”, señala.

E, incluso, segñun explica, ya los padres han comenzado a notar cambios. “Me dicen que los niños ahora esperan más su turno, que escuchan cuando se les habla, que corrigen su postura”, dice orgullosa. 

El protocolo en la sociedad actual

En una sociedad marcada por la inmediatez y las pantallas, González defiende el valor de recuperar normas básicas de convivencia. “Saber estar no es ser rígido, es saber ocupar tu lugar, tratar a los demás con educación y mantener una conversación con respeto”, concluye.

Con el aforo completo y la intención de ampliar el proyecto a otros espacios de la ciudad, el taller trata de mostrar que el protocolo, lejos de ser una reliquia, puede convertirse en una herramienta educativa para llegar a una ciudadanía más atenta, empática y segura de sí misma.