Comprar una vivienda en Canarias no empieza en la firma de la hipoteca. Empieza mucho antes, en una cifra que para muchas familias funciona como una pared y es 74.000 euros de ahorro previo. Esa es la cantidad aproximada que necesita aportar una persona que quiera adquirir una vivienda de precio medio en las islas antes incluso de sentarse con el banco.
El dato procede de un análisis elaborado por Keller Williams España-Andorra, que sitúa a Canarias entre las comunidades donde el acceso a la propiedad exige un mayor esfuerzo inicial. La cifra incluye la parte que normalmente no cubre la hipoteca y los gastos e impuestos asociados a la compra. En otras palabras: no basta con poder pagar una cuota mensual; primero hay que llegar con una mochila de ahorro que muy pocos hogares pueden reunir rápido.
La entrada, el gran muro antes de la hipoteca
Aunque muchas entidades financieras conceden hipotecas de hasta el 80% del valor de compraventa, el comprador debe aportar con recursos propios el 20% restante. A eso se suman los gastos de la operación y los impuestos. Ahí aparece el verdadero problema. En Canarias, ese desembolso inicial ronda los 74.000 euros. Es decir, una persona puede tener ingresos suficientes para asumir una cuota hipotecaria parecida, o incluso inferior, a lo que paga de alquiler, pero seguir fuera del mercado porque no tiene el dinero de entrada.
Keller Williams coloca así a Canarias como una de las comunidades donde más ahorro previo hace falta para comprar una vivienda de precio medio. No alcanza los niveles de mercados más tensionados como Madrid o Baleares, pero sí supera con claridad a otros territorios con mucha actividad residencial.
Más ahorro
En Canarias hacen falta unos 11.000 euros más que en Andalucía, donde el ahorro previo necesario ronda los 63.000 euros. También se sitúa 7.000 euros por encima de la Comunidad Valenciana, donde el desembolso inicial estimado es de 67.000 euros. La distancia es aún mayor con otros territorios. En Aragón, el capital inicial necesario se sitúa en torno a 56.000 euros; en Castilla y León, en unos 46.000; y en Extremadura, la comunidad donde menos ahorro previo se requiere, la diferencia con Canarias alcanza los 42.500 euros.
El problema, por tanto, no está solo en el precio final de la vivienda, sino en la barrera de entrada. Antes de mirar tipos de interés, plazos o cuotas, el comprador tiene que haber acumulado una cantidad que, en Canarias, equivale a varios años de salario.
El sueldo medio frente a los 74.000 euros
Para entender lo que supone reunir esa cifra, conviene ponerla frente al salario medio de las islas. Según la Encuesta Anual de Estructura Salarial del INE, la ganancia media anual en Canarias fue de 25.120,38 euros brutos por trabajador en 2024, por debajo de la media nacional, situada en 29.540,26 euros.
Dicho de otra forma: los 74.000 euros que se necesitan para comprar una vivienda de precio medio en Canarias equivalen a casi tres años completos de salario bruto medio en el Archipiélago. Y eso suponiendo un escenario imposible: guardar todo el sueldo, sin pagar alquiler, comida, transporte, suministros, impuestos ni ningún otro gasto. La EPA también refleja esa debilidad salarial. En 2024, Canarias registró el salario medio mensual bruto más bajo de España, con 2.051,7 euros al mes, frente a los 2.385,6 euros de media nacional.
Cuánto se tarda realmente en ahorrar 74.000 euros
La clave está en que nadie puede ahorrar el 100% de su sueldo. Si se toma como referencia el salario medio anual bruto de Canarias, el tiempo necesario para reunir 74.000 euros depende del porcentaje que se pueda reservar cada año. Si una persona pudiera ahorrar el 10% de su salario bruto medio, tardaría unos 29 años y medio en reunir 74.000 euros. Si consiguiera ahorrar el 20%, necesitaría alrededor de 15 años. Y si alcanzara una capacidad de ahorro del 30%, algo muy difícil para muchas familias con alquiler o hijos, el plazo bajaría a unos 10 años.
El cálculo es orientativo y está hecho sobre salario bruto, por lo que en la práctica el esfuerzo puede ser mayor. El salario neto disponible es inferior y, además, los gastos de vida en las islas —alquiler, cesta de la compra, transporte o suministros— reducen la capacidad real de ahorro.
En pareja, el plazo baja, pero no desaparece
El escenario mejora si compran dos personas con ingresos. Una pareja en la que ambos cobren el salario medio canario y logren ahorrar conjuntamente el 10% de sus ingresos brutos tardaría unos 15 años en reunir los 74.000 euros. Si esa pareja pudiera ahorrar el 20%, el plazo bajaría a unos 7 años y medio. Con un ahorro del 30%, se situaría en torno a 5 años.
Aun así, se trata de porcentajes de ahorro exigentes, especialmente para hogares que ya pagan alquiler. Para muchas parejas jóvenes, la entrada de una vivienda no compite solo con otros gastos; compite con la propia supervivencia mensual.
La ayuda familiar ya no es una excepción
El estudio de Keller Williams apunta a una realidad cada vez más habitual: la compra de una primera vivienda depende en muchos casos del apoyo familiar. Según sus datos internos, el 78% de las operaciones de primera vivienda cerradas durante 2026 contó con algún tipo de ayuda económica de padres o familiares.
Esa ayuda puede llegar mediante donaciones, préstamos familiares o anticipos patrimoniales destinados a completar la entrada. Lo que antes podía verse como una circunstancia puntual se ha convertido en un elemento decisivo para muchas operaciones. La consecuencia es evidente y es que, quien tiene respaldo familiar, puede adelantar años en el acceso a la vivienda; quien no lo tiene, se enfrenta a un camino mucho más largo, aunque cobre lo suficiente para pagar una hipoteca.
Comprar más lejos o con menos presupuesto
La dificultad para reunir el ahorro inicial también está cambiando la forma de buscar vivienda. Según Keller Williams, el 18% de los compradores acabó adquiriendo una casa en un municipio distinto al que tenía previsto inicialmente, buscando zonas donde la entrada fuera más asumible. Además, el 41% redujo el presupuesto con el que comenzó la búsqueda para ajustar la operación a sus posibilidades reales. Es decir, muchas personas no compran donde quieren, sino donde pueden. Y no buscan la casa que imaginaban, sino la que les permite encajar la entrada, los gastos y la hipoteca.
Este desplazamiento de la demanda puede notarse especialmente en Canarias, donde las zonas más tensionadas empujan a los compradores hacia municipios más alejados, viviendas más pequeñas o mercados con menor presión.
La primera vivienda se retrasa
El análisis también refleja un retraso progresivo en el acceso a la propiedad. La edad media de los compradores de primera vivienda gestionados por Keller Williams supera ya los 39 años. La cifra resume bien el cambio de etapa. Comprar una vivienda ya no depende únicamente de tener empleo estable o ingresos suficientes. Depende, cada vez más, de haber acumulado ahorro durante años, contar con apoyo familiar o ajustar mucho las expectativas iniciales.
En Canarias, donde los salarios se sitúan entre los más bajos del país y el ahorro previo necesario alcanza los 74.000 euros, esa espera puede hacerse todavía más larga. Durante años, la gran preocupación al comprar una vivienda era si el banco concedía o no la hipoteca. Ahora, el primer filtro aparece antes, en tener el dinero suficiente para entrar en la operación.
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