Los arqueólogos en el yacimiento durante su investigación estos años / AH
Los arqueólogos en el yacimiento durante su investigación estos años / AH

Cuernos de cabra y anzuelos de cerdo: un yacimiento de Gáldar revela cómo los aborígenes procesaban pescado

Un estudio sobre Playa Chica apunta a que este enclave costero funcionó hace casi mil años como un espacio especializado en limpiar, secar o ahumar pescado

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ariadna

La costa de Sardina, en Gáldar, guarda una de las pistas más claras sobre cómo los antiguos canarios aprovecharon el mar mucho antes de la llegada de los europeos. Un estudio publicado en la revista científica PLOS One analiza el yacimiento de Playa Chica y apunta a que este enclave funcionó entre los siglos XI y XIII como un espacio especializado en la captura, procesado y conservación de recursos marinos.

La investigación, liderada por Jonathan Santana y Jacob Morales, de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, no se limita a estudiar restos de pescado. El trabajo cruza distintas evidencias arqueológicas —huesos, conchas, herramientas, semillas, carbones y fogones— para reconstruir cómo aquellas comunidades organizaban su relación con la costa y con los alimentos procedentes del mar.

Mucho más que comer pescado

Los restos hallados en Playa Chica muestran que el mar no fue solo un recurso ocasional para las poblaciones indígenas de Gran Canaria. Según el estudio, la presencia de abundantes escamas, restos de moluscos, erizos, peces y crustáceos apunta a una actividad intensa y organizada en torno a los productos marinos.

El yacimiento conserva una secuencia de ocupación indígena que va del siglo VI al XIII, aunque el estudio se centra especialmente en la fase más reciente, entre los siglos XI y XIII. En ese periodo, Playa Chica habría pasado de consumir alimentos del mar a también prepararlos para conservarlos y, probablemente, moverlos hacia otras comunidades.

Herramientas para descamar

Uno de los hallazgos más llamativos son los cuernos de cabra trabajados. El estudio interpreta estas piezas como herramientas para descamar pescado, una hipótesis reforzada por la gran cantidad de escamas recuperadas en el propio yacimiento. En total, los investigadores documentan cuernos completos, fragmentos, puntas y cientos de astillas relacionadas con su modificación.

También aparecieron pequeños anzuelos elaborados con colmillos de cerdo. Para los autores, este tipo de piezas muestra una tecnología especializada y una forma de trabajo que requería habilidad, ya que los colmillos debían moldearse sin perder resistencia para poder soportar la tensión del sedal.

Imágenes de las herramientas encontradas en el yacimiento, como cuernos de cabras y anzuelos con colmillos de cerdo / AH
Imágenes de las herramientas encontradas en el yacimiento, como cuernos de cabras y anzuelos con colmillos de cerdo / AH

El papel del humo

La tercera clave del estudio está en el fuego. En Playa Chica se localizaron 29 fogones y restos vegetales de plantas que generan mucho humo al arder, como elementos del pino canario, rizomas de junquillo o especies del género Euphorbia.

Ese humo habría servido para secar o ahumar pescado, una forma antigua de conservar alimentos. Al reducir la humedad, el pescado podía durar más tiempo, almacenarse o trasladarse con más facilidad. Por lo que Playa Chica no sería únicamente un lugar de consumo, sino un punto de procesamiento dentro de una economía costera más compleja.

Pesca cerca de la costa

Los restos de peces identificados corresponden sobre todo a especies de zonas próximas a la costa, como agujas, viejas, sardinas, salemas y bogas. Esto sugiere que la pesca se realizaba principalmente en aguas cercanas a Sardina y no en alta mar.

Esta lectura encaja con una explotación del litoral muy adaptada al entorno. Los antiguos canarios habrían combinado la recolección de mariscos y erizos con la pesca mediante distintas técnicas, entre ellas el uso de redes y sedal. La abundancia de herramientas y restos permite pensar en una actividad repetida, no en episodios aislados.

En Playa Chica se localizaron 29 fogones y restos vegetales de plantas que generan mucho humo al arder / AH
En Playa Chica se localizaron 29 fogones y restos vegetales de plantas que generan mucho humo al arder / AH

Una economía conectada

La importancia de Playa Chica no está solo en lo que se comía, sino en lo que revela sobre la organización social y económica. Si parte del pescado se secaba o ahumaba, podía conservarse durante más tiempo y circular hacia otros puntos de la isla. El estudio plantea así la posible existencia de redes de intercambio entre comunidades costeras y asentamientos del interior.

Esta idea cambia la mirada tradicional sobre el papel del mar en la sociedad indígena de Gran Canaria. Los recursos costeros no aparecen como una solución menor o secundaria, sino como una parte relevante de la subsistencia, de la capacidad de generar excedentes y de la relación entre distintos espacios de la isla.

Un yacimiento excepcional

Los investigadores destacan que Playa Chica es uno de los contextos costeros más estudiados del Archipiélago para este tipo de actividad. La conservación de los depósitos, protegidos en parte por una capa natural de toba volcánica desagregada, permitió recuperar materiales pequeños que en otros yacimientos suelen perderse, como escamas, semillas o restos vegetales.

Aun así, el propio estudio pide prudencia. La falta de excavaciones sistemáticas en otros enclaves costeros de Canarias hace que estas conclusiones sean todavía preliminares. Lo que sí deja claro Playa Chica es que la costa de Gran Canaria puede guardar información clave para entender cómo vivían, trabajaban y se alimentaban las poblaciones indígenas.