Canarias tiene un problema: nadie —o, al menos, muy poca gente— quiere trabajar cuidando a personas dependientes. Las empresas que se dedican a prestar estos servicios a domicilio aseguran que no encuentran personal suficiente para cubrir las vacantes. Sobre todo con las vacaciones de verano a la vuelta de la esquina y el absentismo que sufren todos los sectores.
Leticia González, presidenta de la Asociación Canaria de Empresas de Atención a la Dependencia (ACEMAD), explica a Atlántico Hoy que durante 2025 se formaron 6.000 personas para entrar al mercado laboral y, tras lanzar una oferta de empleo, las compañías solo recibieron 28 currículums. “No hay vocación profesional”, lamenta.
"El lobo ya está aquí"
Relata que incluso enviaron una comunicación informando a todas las personas que habían llevado a cabo los cursos sobre los puestos que necesitaban cubrir, los lugares donde hacían falta trabajadores y los correos electrónicos a los que dirigirse. Todo sucede en un contexto donde la población está cada vez más envejecida y los cuidados sociosanitarios son el futuro.
La representante de la patronal señala que es más partidaria de la ayuda a domicilio porque quienes la reciben necesitan sentirse cómodos y en su entorno. Indica que cuando se saca a alguien de casa, comienza un retroceso importante, por lo que la clave está en cuidarlas desde su vivienda como medida de prevención. “El lobo ya está aquí”, exclama.

Un problema generalizado
Ahora bien, González aclara que las residencias no suponen una opción que se deba descartar siempre. “Son necesarias para quienes no tienen a nadie o que presentan un deterioro importante y requieren otro tipo de cuidados”, subraya. Eso sí, lo de atender a domicilio parece cada vez más complicado mientras los equipos sigan bajo mínimos.
“Lo estamos padeciendo todas las empresas. De hecho, ahora tenemos el grave problema de que empezamos a sustituir vacaciones y no tenemos con quién”, apunta la presidenta de ACEMAD. “A mí me encantaría llegar al fin del mundo, pero no encuentro gente”, asevera.
Clases llenas; empresas vacías
Para dedicarse al sector es necesario un certificado de profesionalidad de ayuda a domicilio o de atención en instituciones —impartido por academias acreditadas, los PFAE o el Servicio Canario de Empleo (SCE)—. Aunque las aulas están llenas, no se traduce en las plantillas.
González cuenta que, cuando terminan los cursos, va personalmente a presentar la empresa y explicar cómo funciona el sector. Pero el principal muro con el que choca es que muchos jóvenes le dicen que tienen la intención de empezar otro ciclo —lo habitual, dice, es que estén las formaciones estén subvencionadas y cobren por sacarlas—.

Condiciones laborales
Sostiene que si las más de 6.000 personas que se forman en el Archipiélago salieran realmente al mercado, las empresas tendrían suficiente. El inconveniente lo arrastran desde hace tiempo y en todas las Islas. Sobre si el motivo para no encontrar personal está en las condiciones laborales, indica que le parece un tema “muy manido”.
“Hay un convenio regulador y todas tenemos que cumplirlo. Si no lo hacemos, entramos en una ilegalidad y ninguna empresa quiere tener un problema con ese tema. Cuando dicen que las condiciones laborales son malas, hay que recordar que los convenios han subido alrededor de un 40%. Pero las prestaciones de dependencia no han subido desde 2013”, reflexiona.
Reducir las horas
Por lo tanto, dice, se han visto en la obligación de reducir el número de horas a los usuarios porque los costes salariales son más altos que antes. “La Consejería ha puesto la hora en un precio más razonable, pero los usuarios siguen teniendo las mismas prestaciones y no tienen recursos suficientes para los cuidados”, cuenta sobre un problema que trasciende lo laboral.
En cuanto a los sueldos, oscilan entre los 1.201 euros —para los auxiliares— y los 1.462,58 —para los responsables de coordinación—. Unas cifras a las que se deben sumar los complementos por antigüedad, festivos, nocturnidad, disponibilidad o las horas extra. Así lo recoge el convenio colectivo de ayuda a domicilio de Canarias en las tablas salariales.
Lanzarote y Fuerteventura
Volviendo a la falta de personal, el sector la padece sobre todo en Lanzarote y Fuerteventura. “La Consejería [de Bienestar Social] ha creado grandes licitaciones para esas dos islas, pero todavía es pronto para valorar el resultado”, detalla la presidenta de ACEMAD.
“Lo que sí nos está pasando”, prosigue González, “es que las empresas adjudicatarias de esas licitaciones están llamando a usuarios que ya atendemos nosotros para decirles que tienen la obligación de contratar con ellas”.
Prestaciones
Por otro lado, indica que Dependencia “ha hecho muy bien en reducir los tiempos de tramitación” y ahora concede las prestaciones mucho más rápido que antes. “El problema es que ahora conceden muchas más prestaciones y no hay forma de cubrirlas porque no tenemos personal”, asevera también.
Denuncia que, en cualquier caso, las prestaciones de Dependencia son insuficientes. Incide en que si a un familiar se le reconoce el grupo 1, recibe unos 180 euros. Asimismo, pone sobre la mesa que se debería buscar trabajadores de limpieza y no solo personal con certificado de profesionalidad. Una medida que, afirma, podría aliviar las listas de espera.