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Una menor consumiendo vídeos en Tik Tok / EFE

Educar en lugar de prohibir: la alternativa para proteger a los menores en las redes sociales

Un experto pone en duda que vetar las redes sociales, como pretende el Gobierno de España, a los menores de 16 años reduzca los riesgos digitales

Prohibir o no prohibir parecía ser la cuestión sobre el acceso de los menores de 16 años a las redes sociales. España, en su caso, ha optado por la prohibición —que está en trámite en el Congreso —, al igual que otros países como Australia, como ha anunciado el presidente Pedro Sánchez. Esto plantea ahora otras preguntas: ¿será eficaz? ¿Es el único camino y el más válido?

Para Jorge Ramiro Pérez Suárez, profesor titular en Criminología Aplicada a Espacios Digitales y miembro del grupo de investigación en problemáticas sociales de la Universidad Europea, las prohibiciones suelen ser poco eficaces y pueden generar efectos contraproducentes.

Deseo por lo prohibido

Según Pérez Suárez, este tipo de medidas tienden a fomentar “un efecto de transgresión y deseo”, sobre todo entre los adolescentes para quienes “lo prohibido suele ser excitante y atrevido” y buscan “saltarse las normas”. 

El experto está convencido de que los menores buscarán alternativas para seguir accediendo a las redes, como el uso de VPN u otros métodos sencillos para sortear los sistemas de verificación de edad, como ocurrió en Reino Unido con la restricción de acceso a la pornografía. 

La importancia de la educación 

Desde su trabajo en investigación social y tecnológica, el criminólogo insiste en que el principal factor de protección no es la censura, sino la educación. “El elemento más importante es la educación y el diálogo, tanto en seguridad digital como en autocuidado y educación sexoafectiva”, señala.

En su opinión, tratar internet y las redes sociales únicamente como espacios peligrosos alimenta un “pánico moral” que impide dotar a los menores de herramientas reales para gestionar riesgos como el grooming, el ciberacoso o la exposición a contenidos dañinos.

Niños usando un móvil. / CANVA

Brecha entre adultos y jóvenes

A esta falta de educación, se suma la brecha generacional profunda que existe entre los propios jóvenes, familias y educadores. “Los contenidos, referentes y dinámicas que manejan niños y adolescentes no siempre son comprendidos por los adultos, lo que dificulta enormemente la prevención”, apunta el experto. 

A su juicio, cuando las advertencias llegan en forma de prohibiciones o discursos paternalistas, suelen generar rechazo y desinterés entre los menores. En lugar de comprender por qué algo puede ser dañino a nivel emocional, psicológico o social, los jóvenes solo perciben que es algo prohibido, lo que aumenta las ganas por acceder a ello.

Riesgos de las redes sociales

Además, no hay que olvidar que incluso los adultos no comprenden del todo los riesgos reales de las redes sociales y que muchas veces se pasa por alto que las redes sociales no son espacios neutros, ino “elementos políticos y económicos diseñados para captar atención, consumo y, en algunos casos, generar dinámicas adictivas”.

Por ello, Pérez Suárez considera fundamental que, dentro de esa educación y diálogo, tanto jóvenes como adultos comprendan cómo funcionan estas plataformas y qué intereses hay detrás de ellas. 

Más allá de prohibir

En lugar de una prohibición general, el criminólogo apuesta por un enfoque más amplio, que implique a familias, centros educativos, administraciones y plataformas digitales, además de a los propios jóvenes como “sujetos políticos activos” en el entorno digital. 

“Solo así podremos reducir riesgos reales sin caer en soluciones simbólicas que no atacan el problema de fondo”, concluye Pérez Suárez.